Los niños que acaban de tomar la Primera Comunión protagonizaban esta tradicional celebración
Peñaranda ha vivido este domingo una de sus citas más emotivas y significativas del calendario con la celebración del Corpus Christi, que volvió a reunir a centenares de vecinos en torno a una tradición que combina fervor, participación y protagonismo infantil.
Desde primeras horas de la mañana, la actividad era intensa. La Hermandad de Cofradías ultimaba los preparativos del gran altar instalado en la popular Puerta del Sol, además de acondicionar el recorrido por el que más tarde transitaría la procesión. Un trabajo silencioso pero fundamental para dar forma a una jornada esperada durante semanas.
La celebración comenzó a la una del mediodía con la solemne eucaristía presidida por el párroco Lauren Sevillano. El templo parroquial presentó un lleno absoluto, con especial presencia de los niños y niñas que han recibido este año su Primera Comunión y que se convirtieron en los grandes protagonistas de la festividad.
Concluida la misa, las puertas de la iglesia se abrieron para dar paso a la procesión. El cortejo recorrió las plazas de la localidad acompañado por numerosos fieles y vecinos que quisieron participar o contemplar el paso de la Custodia. Las calles, engalanadas para la ocasión y cubiertas con tomillo, aportaron el característico aroma que cada año envuelve esta celebración.
El momento más solemne llegó en la Puerta del Sol, donde el altar preparado para la ocasión acogió la tradicional oración del Corpus Christi, seguida de la bendición y una emotiva lluvia de pétalos. La Custodia presidió en todo momento los actos, convirtiéndose en el centro de una ceremonia cargada de simbolismo, que servía de colofón para volver a la iglesia y realizar el rezo de despedida, que daba paso a una multitud de celebraciones familiares, que abarrotan bares y restaurantes.