Un multitudinario desfile de disfraces animó la tarde del viernes tras la tradicional ronda de bares, en la que los peñistas recorrieron las calles acompañados por una charanga.
La Fuente de San Esteban se adentra ya de lleno en el fin de semana festivo del Corpus. Desde primeras horas de la tarde del viernes, centenares de peñistas comenzaron a concentrarse en la Plaza Mayor, ataviados con disfraces tan variados como ingeniosos, confeccionados durante semanas con paciencia, humor e ilusión.
La Plaza Mayor, transformada estos días en improvisado coso taurino, volvió a convertirse en el corazón de la vida colectiva fuenteña. Un espacio que este año ha adquirido, además, un simbolismo especial, pues por primera vez en la historia acogió la misa del Corpus Christi debido al cierre al culto de la parroquia de San Esteban, afectada por el derrumbe de una de sus bóvedas a consecuencia de las intensas lluvias del pasado invierno y que se encuentra en obras.
Más de una treintena de peñas desfilaron ante la mirada atenta de vecinos y visitantes, que llenaban por completo las gradas del recinto. La imaginación volvió a ser la gran protagonista de una tarde en la que desfilaron personajes y escenas de lo más variopinto: desde una nostálgica pareja de hippies bajo el lema “Paz y Amor” hasta fabricantes de chocolate, grupo en el que participaban el concejal de Festejos y el recién nombrado hijo adoptivo de la localidad, pregonero además de estas fiestas y párroco del municipio.
Precisamente la figura del sacerdote volvió a despertar el cariño de sus vecinos. Joven, cercano y plenamente integrado en la vida cotidiana de esta localidad vecina de su pueblo natal, no dudó en compartir también la alegría de la calle con sus feligreses y con el resto de los fuenteños.
El desfile dejó estampas tan llamativas como un circo ambulante, las populares muñecas de Famosa, aeroplanos, una orquesta al completo, una romería rociera con salto de valla incluido o un combate de boxeo, entre muchas otras propuestas igualmente creativas. Poco a poco, el ágora fuenteña se fue llenando de música, humor y color al ritmo de la charanga abulense “El Meneíto” y de la animación constante de la speaker andaluza Rozío Ruiz, afincada desde hace tiempo en el Campo Charro.
Tras esta animada y bulliciosa tarde festiva, y cuando el sol comenzaba ya a declinar sobre el horizonte, tuvo lugar un encierro urbano con un novillo y dos vacas. Bajo los últimos rayos de la jornada, los más valientes demostraron su agilidad y destreza frente a las embestidas de las reses, poniendo el broche taurino a una jornada marcada por la convivencia, la participación popular y el ambiente festivo.