El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León reconoce la trayectoria de Miguel Ángel Jiménez en la gala “Maestros de la Salud Visual”, destacando su trayectoria entre los 9 de la provincia
“Simplemente, agradecimiento a todos los que han hecho posible todo esto. Porque sin ellos, no hubiera sido posible”. Con estas palabras, cargadas de emoción y humildad, Miguel Ángel Jiménez resume más de cuatro décadas dedicadas a la salud visual de los vecinos de Peñaranda de Bracamonte. El óptico peñarandino ha sido uno de los profesionales homenajeados por el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León durante la gala “Maestros de la Salud Visual”, un reconocimiento que distingue la trayectoria de los profesionales más veteranos de la comunidad.
Entre los 60 ópticos galardonados de toda Castilla y León —nueve de ellos de la provincia de Salamanca—, la historia de Miguel Ángel destaca por estar profundamente ligada a la evolución de una profesión que ha cambiado radicalmente desde que sus padres levantaron, en 1954, la Óptica San José. Hoy, con 72 años de historia a sus espaldas, el establecimiento continúa siendo un referente en la comarca.
“Nosotros somos seis hermanos y yo soy el más pequeño, y es al único que le gustó este oficio”, recuerda Jiménez mientras repasa una trayectoria marcada por la continuidad familiar. Aquella pequeña óptica fundada por sus padres poco tiene que ver con la realidad actual del sector. “Según se conoce hoy día, la óptica no era antes. Era una tienda normal y corriente”, explica. Entonces, el trabajo consistía fundamentalmente en dispensar gafas prescritas por los oftalmólogos y gran parte de los procesos se realizaban de forma artesanal.
La transformación llegó de la mano de la formación y la especialización. Miguel Ángel pertenece a una generación pionera de profesionales que vivieron el nacimiento de los estudios reglados de Óptica y Optometría. “En el año 73 se empezó a hacer la carrera”, recuerda. Él formó parte de la décima promoción y, tras completar sus estudios, regresó al negocio familiar a mediados de los años ochenta con una idea clara: modernizar y profesionalizar el servicio.
“Fue entonces cuando empezamos a profesionalizar todo lo que es la óptica”, señala. La incorporación de un gabinete optométrico y de contactología supuso un antes y un después para el establecimiento, adaptándolo a una nueva concepción sanitaria de la profesión y acercando a los vecinos servicios especializados que hasta entonces apenas existían en el medio rural.
Mirando atrás, Jiménez recuerda también una época en la que los ópticos eran una excepción en la provincia. “Éramos muy poquitos. En Salamanca había muy pocos y en el resto de la provincia solamente estábamos en Béjar, Ciudad Rodrigo y Peñaranda”, rememora. Por eso considera especialmente significativo el homenaje recibido por parte del colegio profesional. “Se reconoce toda la labor que hemos desarrollado durante todos estos años los más veteranos, porque hemos sido quienes hemos ido introduciendo todos los cambios”, destaca.

Pero la historia de Miguel Ángel Jiménez no se limita únicamente a la salud visual. Quienes pasean habitualmente por el centro de Peñaranda conocen también otra de sus grandes pasiones: las maquetas que periódicamente decoran los escaparates de su establecimiento. Un trabajo minucioso que nace de su afición por los belenes y de su deseo de recuperar la memoria de la localidad.
A sus 63 años recién cumplidos, Miguel Ángel sigue mirando al futuro con la misma ilusión que le llevó a continuar el legado familiar. La jubilación, por ahora, no figura entre sus prioridades. “De momento no entra en mis planes todavía”, afirma con una sonrisa.
Después de toda una vida ayudando a miles de personas a ver mejor, el reconocimiento como “Maestro de la Salud Visual” supone mucho más que un premio profesional. Es el homenaje a una trayectoria cercana y profesional.