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FOTOS | Un hostelero y una exmonja: la pareja que devuelve la vida social a un pequeño pueblo salmantino
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TESTIMONIO

FOTOS | Un hostelero y una exmonja: la pareja que devuelve la vida social a un pequeño pueblo salmantino

Publicado 01/06/2026 20:51

Óscar Bernal asume la gestión del bar municipal de Águeda apoyado por su esposa, Rebeca, en un proyecto que devuelve la música y la convivencia a la pedanía de Ciudad Rodrigo

El municipio de Águeda, una pequeña pedanía salmantina de apenas un centenar de habitantes dependiente de Ciudad Rodrigo, ha recuperado su pulso social. Tras décadas sin un punto de encuentro para sus vecinos, las antiguas Escuelas de la localidad vuelven a llenarse de actividad gracias a la reapertura de su bar municipal, un servicio que volvió a ponerse en marcha el pasado mes de marzo.

Detrás de este logro se encuentra la historia de Óscar Bernal, un profesional de la hostelería de Ciudad Rodrigo que, tras quedarse sin trabajo, decidió dar un giro a su vida. Bernal vio en la licitación de este espacio una oportunidad para establecerse como trabajador autónomo en el medio rural.

La reforma integral del local, que cuenta con una superficie de 120 metros cuadrados, ha sido posible gracias a las subvenciones del Plan de Bares de la Diputación de Salamanca, destinadas a combatir la despoblación.

¿Quién es Óscar Bernal y cómo decidió arriesgarse en Águeda?

Óscar Bernal cuenta con una gran trayectoria en el sector servicios de la comarca mirobrigense. Durante cuatro años trabajó en el emblemático establecimiento El Tamborino, ubicado en la concurrida calle de La Colada en Ciudad Rodrigo, y previamente se formó en el desaparecido restaurante Josemary, propiedad de su tío.

La oportunidad de gestionar el bar de Águeda surgió tras quedarse sin empleo. El empujón definitivo se lo dio el anterior alcalde de la pedanía con una frase muy directa que le quitó todos los miedos: "Si te va bien, bien; que no te va bien, coges la puerta, la cierras, le das la llave al ayuntamiento y se acabó".

Esta red de seguridad animó a Bernal a asumir el reto el pasado mes de marzo. "Estoy muy contento; ahora soy autónomo, abro cuando quiero y cierro cuando quiero, no dependo de nadie", explica el hostelero sobre la libertad que le brinda su nueva situación laboral.

Una historia de amor, fe y arraigo en el pueblo

En esta aventura, Óscar cuenta con el apoyo incondicional de su esposa, Rebeca. Su historia de amor conllevó un cambio radical de vida, ya que ella colgó los hábitos tras haber sido monja para casarse con él hace tres años, celebrando primero el enlace civil y después por la iglesia. Aunque Rebeca se muestra orgullosa de su etapa en el convento, hoy centra sus esfuerzos en su familia y en su empleo como auxiliar de ayuda a domicilio.

Cada fin de semana, la pareja se traslada a pernoctar a Águeda, donde el padre de Rebeca posee una vivienda. Esta experiencia ha transformado la relación de ella con el municipio: "Desde que Óscar lleva el bar, he tenido mucho más contacto con la gente; a muchos vecinos ni siquiera los conocía de antes", confiesa.

La logística del negocio requiere un esfuerzo conjunto. Es el fin de semana cuando Rebeca se suma activamente a las tareas del bar: "Los domingos, cuando hay más jaleo con la barra, yo le preparo los montaditos en la cocina y le echo una mano", detalla.

De la tranquilidad diaria al bullicio de las fiestas

El día a día en Águeda transcurre con tranquilidad, especialmente por las tardes a partir de las 18:30 horas, cuando abre el local. "Viene un grupo de chavales jóvenes a tomar la cerveza al salir de trabajar con el ganado en el campo, y eso le da mucha vida al pueblo", relata Bernal. En invierno la actividad es más reducida, pero se compensa con la llegada del verano y los fines de semana.

Sin embargo, el potencial del establecimiento se multiplicará durante las fiestas locales en la plazuela. El anterior alcalde recordó a Óscar que en los días festivos el bar llegó a registrar llenos históricos: "Me decía que habían tenido a siete camareros fuera y tres dentro, y aun así no daban abasto con la gente que traía la orquesta", apunta el hostelero.

Un espacio multifuncional para la cultura y la convivencia

El pliego de condiciones de la licitación municipal, que establece la cesión gratuita del espacio por cinco años (prorrogables a dos más bajo fianza de 600 euros), valoraba especialmente las propuestas de actividades culturales y sociales para fomentar la convivencia vecinal.

En este sentido, Rebeca imparte de forma altruista y sin ánimo de lucro clases de guitarra gratuitas los viernes por la tarde, una actividad que ya cuenta con 16 personas inscritas en el amplio espacio de las antiguas Escuelas.

Además de la música, el local acoge de forma regular las siguientes actividades colectivas:

  • Cursos de gimnasia para las mujeres mayores, organizados por el Ayuntamiento de la pedanía.
  • Reuniones y eventos promovidos por la Asociación de Vecinos de Águeda.
  • Punto de encuentro informal para los ganaderos y trabajadores locales al finalizar sus jornadas de trabajo.

FOTOS: ADRIÁN MARTÍN