La comunidad autónoma está paralizada políticamente, con las Cortes sin actividad, a la espera de que desde Madrid las direcciones de PP y VOX den el visto bueno a anunciar un pacto que debería estar ya más que mascado.
Ha llovido ya desde aquel 15 de marzo en que tuvieron lugar las elecciones autonómicas de Castilla y León (o de León y Castilla, que tanto monta, monta tanto), y transcurridos dos meses y medio desde entonces sigue sin haberse formado el nuevo gobierno autonómico, siguiendo en funciones el anterior, no habiendo control parlamentario a la Junta desde el mes de diciembre, hace ya casi medio año.
Y todo ello, a pesar de que desde la misma noche electoral resultaba evidente, vistos los resultados electorales, que el nuevo gobierno de la Junta tendría que pasar por un pacto PP-VOX, dado que la otra alternativa que permitían los resultados era una gran coalición PP-PSOE, que fue descartada por Mañueco en la propia noche electoral, dejando claro que para él solo había una posibilidad de pacto que pasaba por la extrema derecha.
Sin embargo, aunque parecía claro por dónde iban (y van) a ir los tiros, más aún viendo que tanto PP como VOX asumieron desde un primer momento que iban a tener que pactar entre ellos para evitar una repetición electoral, lo cierto es que han pasado 76 días desde las elecciones y sigue sin haber pacto firmado y sin haber Junta.
En estos dos meses y medio, ambos partidos han formado ya los gobiernos de Extremadura y Aragón, donde los plazos ya iban apremiando. Sin embargo aquí, al no recoger ni el Estatuto ni ninguna Ley o reglamento un plazo para el debate de investidura, les ha venido como anillo al dedo tanto a PP como a VOX para alargar los tiempos y dormirse en los laureles, dejándose llevar por los intereses partidistas.
Y es que la primera excusa para no anunciar ni firmar el pacto en Castilla y León por parte de PP y VOX era que preferían esperar a que pasasen las elecciones autonómicas de Andalucía, de lo que podría deducirse que quizá el pacto y, sobre todo, alguna de sus medidas, podría interferir o perjudicar en la carrera electoral andaluza de sus partidos.
Ahora bien, una vez pasado el 17 de mayo, día de las elecciones en Andalucía, y transcurrido ya medio mes desde las mismas, parece que el margen de las excusas es cada vez menor, por lo que para bien o para mal deberían de anunciar ya la semana que viene el pacto que permita formar el nuevo gobierno de la Junta y, con ello, dejar de tener paralizadas las Cortes autonómicas, que siguen sin actividad ordinaria a consecuencia de ello.
Y es que, si uno de los principales cometidos del parlamento, en este caso de las Cortes autonómicas, es el de fiscalizar la labor del gobierno, la falta del mismo hace que siga sin haber plenos ordinarios en las Cortes y que sigan sin poder formarse las Comisiones de cada área, en las que los grupos plantean las iniciativas que consideran oportunas.
Sin embargo, al estar la Junta en funciones por no haberse formado el nuevo gobierno tras las elecciones, los grupos parlamentarios se encuentran que no pueden presentar Proposiciones No de Ley ni a pleno (por no poder haber aún plenos ordinarios por no haber gobierno nuevo) ni a comisión (por no haberse formado estas por el mismo motivo), como tampoco interpelaciones o mociones que se substancien en unos plenos que no se están pudiendo convocar por esa falta de gobierno ordinario, no pudiendo tampoco plantearse ni sacarse adelante leyes autonómicas nuevas, que deben ser tramitadas en comisión y aprobadas en pleno.
Entretanto, lo que sí se repartieron ya PP, VOX (y PSOE) fueron los puestos de la Mesa de las Cortes, para lo que PP y VOX apenas tardaron unas horas en acordar el reparto, tras decir VOX que, a pesar de que decían no querer puestos en la Mesa más allá de los que proporcionalmente les correspondían, al final sí querían tener otro puesto más de los que deberían tener por proporción, sacrificando el PP uno de sus sillones en la Mesa (con su consiguiente coche oficial con chófer) para dárselo a VOX, que de este modo posee una Vicepresidencia que proporcionalmente no le correspondería.
De este modo, nos encontramos en una comunidad autónoma paralizada políticamente, con unas Cortes sin actividad ordinaria, a la espera de que desde Madrid las direcciones nacionales de PP y VOX den el visto bueno a poder anunciar un pacto que, a estas alturas, debería estar ya más que mascado. Veremos si esta semana por fin se anuncia ya el pacto y se va al debate de investidura, que se iría ya casi a mediados de junio, prácticamente tres meses después de las elecciones y casi medio año después de disolverse las Cortes, siendo el periodo más largo que ha tenido esta comunidad autónoma sin gobierno ordinario.
La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.
Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.
La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.
En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.