Sábado, 30 de mayo de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
De Catedrales y de Capillas
X

Desde la Code. Profesor de Derecho Penal de la Usal

De Catedrales y de Capillas

Publicado 30/05/2026 01:34

La opinión pública, definida como ese conjunto de actitudes, creencias y juicios expresados colectivamente por la población sobre asuntos de interés general, sabemos que es un fenómeno dinámico en el que influyen una multitud de factores que, tanto políticos como medios de comunicación conocen perfectamente y que unos y otros utilizan siempre –se me ocurre la expresión coloquial- “arrimando es ascua a su sardina”, explotando los asuntos a su conveniencia.

Digo esto porque en el ámbito político, la derecha y la ultraderecha políticas llevan prácticamente desde que Pedro Sánchez accedió al poder en junio de 2018 -al prosperar la moción de censura contra M. Rajoy- deslegitimándolo, inoculando odio constantemente, incitando a la rebelión ciudadana con multitud de concentraciones, manifestaciones, provocando daños en las sedes del PSOE, insultos, vejaciones y menosprecios, de una forma sistemática y sostenida en el tiempo. La reacción contra el gobierno de la ultra derecha de VOX y la derecha extrema del PP no es producto de los presuntos casos de corrupción que han ido apareciendo en ciertos cargos públicos y orgánicos del PSOE en los últimos tiempos, sino que se ven impulsados por un odio visceral generado en las filas de estos partidos y que es muy peligroso para el sistema democrático, ya que incita a cualquier desalmado a realizar actos violentos contra personas y cosas. El último ejemplo lo hemos presenciado el pasado fin de semana cuando algunos matones de la derecha política y mediática, han insultado, vejado e incluso agredido a periodistas. Conductas de este tipo las estamos viviendo constantemente.

Insultos, como el de “hijo de puta” que la presidenta madrileña Ayuso puso en marcha al inicio de la presente legislatura, se produjo también antes, lo que demuestra claramente que el PP no tiene ni un programa de gobierno ni unos objetivos políticos, su única máxima es derribar al gobierno para acceder al mismo, con juego sucio y actitudes perversas.

En cualquier caso, el poder que tiene la opinión pública plasmando los asuntos de discusión ciudadana son demoledores. Las noticias sobre los presuntos escándalos de corrupción en el PSOE están eclipsando centenares de casos de corrupción que se están cometiendo en otras esferas territoriales diferentes al Estado y que preocupan menos a los ciudadanos, aunque las repercusiones que puedan tener sean de más calado que las nacionales. Presuntos casos de corrupción, adjudicaciones sospechosas de contratos de obras y servicios, clientelismo político en adjudicaciones de puestos de trabajo, tráfico de influencias, prevaricación y malversación de caudales públicos se dan con demasiada frecuencia en Comunidades Autónomas, Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos y, sin embargo, no tienen la misma repercusión que los nacionales.

En nuestra región Castellanoleonesa el PP lleva gobernando ininterrumpidamente desde hace cuatro largas décadas en las que hemos visto cómo cientos de municipios han ido desapareciendo; otros, con un poco más de suerte, han perdido hasta el 80 % de su población en estas décadas, se han cerrado escuelas en la inmensa mayoría de los pueblos, los médicos acuden, como mucho, una vez a la semana a pasar consulta en esos pequeños municipios y no hay entidades bancarias en la inmensa mayoría de las pequeñas localidades, lo que implica que cientos de miles de ciudadanos que no utilizan internet (la inmensa mayoría de castellanoleoneses con edades superiores a los 80 años), si quieren atención bancaria en una oficina tienen que trasladarse forzosamente a otros municipios y quienes, por edad u otra circunstancia de vulnerabilidad personal, no puedan trasladarse, dependen de la solidaridad de los vecinos.

Recuerdo hace ya varios años, cuando vieron la luz los primeros casos de corrupción política y económica en nuestra joven democracia española, ligados, fundamentalmente, a municipios como la Marbella de Jesús Gil, en una conferencia el famoso juez (actualmente emérito) Perfecto Andrés Ibáñez, decía que los ciudadanos -producto de la intoxicación de la opinión púbica que hacen los medios de comunicación- interiorizan bien las corruptelas que se dan en las “grandes Catedrales”, desconociendo las que ocurren en “aquéllas capillitas”, más pequeñas y mucho menos relevantes, pero cuando la corrupción se da en cientos de “capillitas” provocan un daño social tan elevado como la producida en algunas “grandes Catedrales”.

De esta forma, los presuntos casos de corrupción actuales en el PSOE eclipsan la información y no se dice nada de los presuntos delitos cometidos por el “novio” de Ayuso, del “caso Montoro” o el “kitchen” que, a este paso, van a pasar desapercibidos y sus presuntos responsables se irán “de rositas”. Y si no, ¡AL TIEMPO!

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.