Viernes, 29 de mayo de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
¡Quiero un piso!
X

¡Quiero un piso!

Un sabio refrán castellano dice “Otros vendrán que bueno te harán” y el significado que le asigna a estas palabras el Instituto Cervantes es que ciertas personas o cosas consideradas en un momento malas podrán ser tenidas más tarde por buenas al compararlas con otras. Suele decirse esto cuando alguien deja un lugar, un puesto de trabajo, generalmente no por su propia voluntad y quien la remplaza no es mejor.

Cuando en 2005, hace más de 20 años, la entonces Ministra de Vivienda entre 2004 y 2007 con el gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero, María Antonia Trujillo, apuntó la posibilidad de construir pisos de 30 m2 (aunque en realidad no preciso la superficie total) siguiendo el ejemplo de algunos países nórdicos, y poder ofrecer así una posibilidad de emancipación a los jóvenes, se originó una fuerte polémica social y política. Fue criticada por la Organización de Consumidores y Usuarios, por la Asociación de Promotores y Constructores, por la toda oposición, incluso por miembros de su propio partido; argumentado que no eran soluciones dignas.

El caso es que la señora Trujillo siempre dio muestras de un gran interés por el problema de acceso a la vivienda que por aquellos años ya tenían muchos jóvenes. Creo la Sociedad Pública de Alquiler (SPA) que cumplió sus objetivos como instrumento para reformar las políticas de vivienda, la rehabilitación y renovación urbana. Además, trato de rebajas la superficie de las viviendas de protección oficial (VPO) introduciendo algunos cambios en una ley que ya tenía 30 años y marcaba un mínimo de 40 m2 en España[1].

Hoy, cuando la tasa de emancipación de los jóvenes se sitúa en un mínimo histórico del 14,8%. Cuando un joven que quiera optar a una vivienda para él solo debería abonar una media de 1.072 € al mes. Cuando los sueldos se han incrementado un 10,8% y al tiempo los alquileres han subido más de un 54%. Tal vez sería una buena idea rescatar la propuesta de la señora Trujillo para poder construir esos pisos que anhelan muchos jóvenes, jóvenes que hoy se darían de tortas por poder acceder a uno de ellos a un precio asequible. Y es que la dignidad no tiene nada que ver con los metros cuadrados.

La dignidad es un valor intrínseco, inalienable y universal de todo ser humano mientras la vivienda es un derecho recogido en el artículo 25 de la Declaración de Derechos Humanos que junto al derecho la alimentación, el vestido y la asistencia médica debe asegurar un nivel de vida suficiente para cualquier persona y su familia. Este derecho también lo cita la Constitución Española en su artículo 47: Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos. No conviene mezclar valores con derechos.

Según datos de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN), la vivienda es una pieza clave en la pobreza y exclusión social. Cáritas informa de que en nuestro país son un millón las personas las que actualmente viven en infraviviendas, y cerca de 3 millones y medio las que lo hacen en condiciones de hacinamiento. Mientras, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) son casi 4 millones las viviendas vacías a comienzos de 2021 y un 40% lo están desde hace más de 5 años. El problema no es por tanto el número porque hay viviendas, sino por una parte la falta de interés e inacción de políticas públicas y por otra la avaricia privada. ¿Cómo se come esto?

La avaricia es definida por el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) como el afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Para Aristóteles, es un vicio que consiste en el exceso en la adquisición de riquezas y el defecto en la disposición para compartir o dar. Para Tomás de Aquino, la avaricia es el amor y afán desordenado de poseer riquezas y la incluye entre los siete vicios capitales. Para Descartes, la avaricia no es una pasión primaria, sino el deseo desordenado derivado del amor hacia los bienes materiales. Al otorgarle un valor exagerado, el alma es arrastrada por los "espíritus animales" hacia una acumulación obsesiva que, en lugar de generar libertad, esclaviza al individuo. Para el británico G. E. Edward Moore es un error fundamental en la jerarquía de los valores. Jean-Paul Sartre afirma que es un fracaso existencial. Y para el filósofo alemán Jürgen Habermas, no es simplemente un defecto moral individual, sino un síntoma estructural del capitalismo tardío. Sostiene que la racionalidad instrumental y económica (guiada por el lucro y la eficiencia) ha invadido las esferas de la vida personal y social, mercantilizando las relaciones humanas y deshumanizando a la sociedad.

Bueno pues parece que a lo largo de la Historia pocos la consideran la avaricia como algo positivo, aunque reconocen que anida en todos los seres humanos, claro que unos dejan que se adueñarse de ellos y otros no.

¡Soluciones Señores, soluciones que las hay!

[1] En España, la superficie mínima de un apartamento depende de la normativa de cada comunidad autónoma. Por lo general, los mínimos varían entre 25 y 40 metros cuadrados útiles.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.