, 31 de mayo de 2026
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Una familia de acogida de Salamanca: "Es una más en casa y este es su último año en el programa, la despedida será mucho más difícil"
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CUATRO AÑOS COMO FAMILIA DE ACOGIDA

Una familia de acogida de Salamanca: "Es una más en casa y este es su último año en el programa, la despedida será mucho más difícil"

Publicado 28/05/2026 07:49

Esta familia relata cómo esta iniciativa transforma la rutina del hogar y crea vínculos afectivos que perduran más allá de los meses de verano

Para Fran y su entorno, la llegada del mes de julio marca desde hace cuatro años el inicio de una etapa especial. A través de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Salamanca (AMPUSASA) y su programa Vacaciones en Paz, abren las puertas de su casa a Havi, una niña que llegó con ocho años y que ahora está a punto de cumplir los 12.

La evolución durante este tiempo resulta evidente, especialmente en el ámbito de la comunicación. Al principio, el idioma suponía una barrera importante para la convivencia diaria, pero la situación ha cambiado de forma radical gracias a la capacidad de aprendizaje de la menor.

"Cada año que pasaba era mucho mejor porque estos niños son muy inteligentes, son como esponjas", explica el padre de acogida. En la actualidad, la joven comprende el español casi en su totalidad y se expresa con gran fluidez, lo que facilita una integración absoluta en las costumbres del domicilio.

"Mantenemos la relación todo el año"

Uno de los aspectos más destacados de esta experiencia es la relación que se establece entre los menores acogidos y los hijos de la familia anfitriona. En este caso, la hija biológica de Fran es un año menor, lo que ha propiciado una conexión muy estrecha entre ambas.

El intercambio cultural constante supone un aprendizaje vital. "A mi hija le ha servido de mucho, es muy enriquecedor porque se da cuenta de otras realidades que no tiene aquí", señala. Las conversaciones entre las dos niñas permiten valorar las comodidades cotidianas desde una nueva perspectiva.

El mantenimiento del vínculo durante el invierno

Lejos de limitarse a los meses de julio y agosto, el contacto entre Salamanca y los campamentos de refugiados se mantiene vivo durante todo el año. El acceso a las nuevas tecnologías y los teléfonos móviles permite acortar los miles de kilómetros de distancia.

"No se corta la relación de verano a verano, sino que seguimos hablando con ella durante el año y nos va contando", detalla Fran. Las videollamadas se han convertido en una herramienta habitual mediante la cual comparten momentos cotidianos, viajes o simplemente se enseñan juguetes y novedades.

Este contacto frecuente se extiende también a los parientes biológicos de la menor. La familia salmantina mantiene una comunicación fluida con ellos y aprovecha para enviar artículos de primera necesidad que puedan requerir en los campamentos.

"Da mucha pena porque el saber que a lo mejor ya no la vamos a volver a ver"

La iniciativa Vacaciones en Paz establece unos límites de edad estrictos para los participantes, abarcando desde los ocho hasta los 12 años. Dado que Javi alcanzará la edad máxima el próximo mes de noviembre, este periodo estival marcará el final de su etapa en el programa.

La inminente despedida genera un ambiente agridulce en el hogar. "Da mucha pena porque el saber que a lo mejor ya no la vamos a volver a ver, es emocionalmente duro para nosotros", lamenta el padre. Las despedidas siempre han sido difíciles, pero este año adquieren un tono definitivo.

Compromiso continuo

A pesar de que la etapa de acogida directa llega a su fin, la implicación de la familia con AMPUSASA se mantendrá intacta. El objetivo trasciende la ayuda individual para convertirse en un respaldo global a la situación del pueblo saharaui.

Fran anima a otras personas a dar el paso y participar en estas iniciativas solidarias, ya sea como familias con hijos o de forma individual. El programa ofrece a los menores un respiro vital frente a las duras condiciones de los campamentos, donde las temperaturas rozan los 50 grados durante el verano.

"Para ellos es una especie de paréntesis y de otra realidad que no tienen allí todos los días", concluye el padre de acogida, quien califica la experiencia global como fabulosa y profundamente enriquecedora para todas las partes implicadas.