, 31 de mayo de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
"No nos lo creemos": la emoción de los afortunados con los pisos de Pizarrales
X

TESTIMONIOS

"No nos lo creemos": la emoción de los afortunados con los pisos de Pizarrales

Publicado 28/05/2026 18:44

Manuel, Ángel e Ingrid relatan su alivio y sus planes de futuro tras resultar elegidos en el sorteo municipal

Detrás de los números y las listas de admitidos del sorteo de las viviendas protegidas de alquiler celebrado en el CMI Julián Sánchez 'El Charro' se esconden proyectos de vida que comienzan a materializarse. La tensión acumulada en la sala se transforma rápidamente en lágrimas de alegría y abrazos entre los asistentes que resultan seleccionados.

Para muchos de los presentes, este sorteo representa la única alternativa viable para lograr la independencia residencial o reagrupar a sus seres queridos. La realidad de un mercado inmobiliario con precios elevados marca los testimonios de quienes hoy ven cumplido un sueño largamente esperado.

Las historias de Manuel, Ángel e Ingrid ponen rostro al alivio de decenas de salmantinos que logran una alternativa habitacional. Sus testimonios reflejan la ilusión de iniciar una nueva etapa y la cruda realidad de un mercado del alquiler inasumible.

La emoción de los agraciados contrasta con la frialdad de los trámites administrativos. Los rostros de alivio reflejan la importancia de contar con un parque de alquiler social asequible en la ciudad de Salamanca.

"No nos lo creemos": la emoción de los afortunados con los pisos de Pizarrales | Imagen 1

¿Cómo cambiará la vida de los jóvenes Manuel Jerico y Ángel?

Los amigos Manuel Jerico Escudero Montaño y Ángel Vázquez Vázquez acuden juntos a la cita con la esperanza de iniciar una nueva etapa. Aunque presentan sus solicitudes por separado, la fortuna decide que ambos se encuentren entre los primeros seleccionados del cupo para menores de 36 años.

La alegría es doble al compartirla con un amigo cercano en un entorno donde todos se arropan. "Sí, somos amigos. En Salamanca nos conocemos todo el mundo", explica Ángel con naturalidad, reflejando el fuerte arraigo vecinal de los aspirantes.

"Es algo especial, no sé cómo decirte, algo que no te esperas", confiesa Manuel Jerico visiblemente emocionado tras conocer el resultado. Para estos jóvenes salmantinos, la adjudicación de los pisos de la avenida Obispo Sancho de Castilla supone la oportunidad definitiva para emanciparse.

"Significa la independencia, ¿sabes? Porque estamos ahí con los papás, y te da vergüenza", añade Ángel, quien alude directamente a las dificultades económicas actuales. "Con lo caro que está todo... No nos lo creemos, en verdad", reconoce con una mezcla de sorpresa e incredulidad.

Ambos tienen claro que afrontarán esta experience en solitario, asegurando que "solos, solos, que la soledad es muy bonita". Además defienden la necesidad de promover más iniciativas públicas ante la escalada de precios en el mercado del alquiler. "Ayudaría a muchísima gente. Los alquileres están muy caros; no dispones... te piden 700 u 800 euros, ¿de dónde los sacas? Es lo que es un sueldo, no puede ser", denuncia Ángel antes de abandonar el recinto municipal "muy contentos y llenos de alegría".

"No nos lo creemos": la emoción de los afortunados con los pisos de Pizarrales | Imagen 2

El sueño de reagrupación familiar de Ingrid Magaly Acosta

La emoción también desborda por completo a Ingrid Magaly Acosta Sánchez, de origen dominicano y residente en Salamanca desde el año 2013. Sus lágrimas de incredulidad contagian rápidamente a los asistentes que se encuentran a su alrededor -entre ellos, su sobrino nieto (en la imagen)-.

Ingrid explica que llegó a la capital salmantina en 2013 tras vivir en Sevilla. Posteriormente, realizó un viaje temporal a su país natal: "Como mi hermana se fue a República Dominicana para quedarse, pues yo me fui un tiempecito,volví, ella se quiso quedar". Tras este paréntesis, se asentó definitivamente en la provincia salmantina.

"Estoy muy feliz, muy feliz, muy contenta. Estoy, mira, saltando, como se dice en mi país, en una sola pata", relata Ingrid con la voz entrecortada. La mujer confiesa haber rezado mucho para conseguir un espacio propio: "Le pedí tanto a papá Dios que me ayudara a tener una vivienda, porque uno quiere tener su privacidad y vivir en lo suyo, y me escuchó".

La mujer confiesa haber llorado de incredulidad al escuchar su nombre: "Yo lloré, yo estoy morada de llorar, porque no me lo esperaba. Yo sí tenía como esa 'cosa', pero yo decía que era muy difícil, pero me tocó". Actualmente vive sola, pero este piso representa la oportunidad de reunir a su familia.

"Mi hijo, mis hijos están en República Dominicana y mi marido, pero pienso traérmelos", explica con ilusión. La adjudicación disipa una honda preocupación sobre el futuro de los suyos ante la situación del mercado inmobiliario.

"Estaba preocupada porque, como están las viviendas hoy en día de difíciles, yo le decía a papá Dios: 'Si viene mi niño, ¿dónde lo voy a tener?'. Es que está todo por las nubes, estar en una habitación es carísimo y yo quería estar con el hombre", relata en alusión a su esposo y a la reagrupación de su hogar.

Para Ingrid, esta ayuda municipal es un balón de oxígeno vital en un momento en el que "el alquiler está arriba; no pueden ni los que pueden. Yo, una arroba a la gallina, como decimos en mi tierra", concluye con un profundo suspiro de alivio y gratitud.