El colectivo critica la inacción del Ayuntamiento y propone implantar una tasa turística para financiar la conservación continua de los bienes culturales
Tras más de un cuarto de siglo de actividad, la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio sigue alzando la voz ante lo que consideran una "preocupante falta de gestión" de los bienes culturales de Salamanca. La agrupación, que este año cumple 27 años de trayectoria, subraya que su labor abarca desde la arquitectura hasta el urbanismo y la movilidad.
A través de uno de sus portavoces, el colectivo ha repasado las recientes intervenciones urbanísticas y los problemas crónicos que afectan a la ciudad. Según denuncian, existe una ausencia total de planes de seguimiento, vigilancia e inspección por parte de las autoridades competentes para preservar el legado histórico.

Imágenes de algunas humedades en la Plaza Mayor | @ACDPatrimonio
El contacto continuo con el agua representa la mayor amenaza para la emblemática piedra de Villamayor. La asociación alerta sobre las filtraciones de aguas pluviales que afectan a la Plaza Mayor desde antes de la pandemia, localizadas específicamente entre las pizarras de los balcones y la fachada de la zona del pasaje del Coliseo, en los pisos superiores.
Durante una reciente conferencia organizada junto a un geólogo, el colectivo analizó este deterioro. "La roca contacta con la humedad, absorbe la humedad, y luego, al evaporarse, salen parte de los componentes de la piedra que la amalgaban, que la hacían estar dura", explicó el representante de la asociación. Este proceso provoca que el material se debilite y se arenice: "Una piedra arenisca se convierte en harina", advirtió.
A pesar del amplio conocimiento científico sobre este material autóctono impulsado por el Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca, la asociación denuncia la inacción institucional. "A la hora de la verdad, las administraciones y los arquitectos parece que no la conocen y cometen errores muy graves", denunció el portavoz. Critican que las autoridades presten más atención a problemas puntuales, como los excrementos de las palomas, mientras ignoran que "el principal riesgo es la humedad".
La lentitud en las reparaciones es otra de las grandes quejas del colectivo. Como ejemplo, citan el arco de la calle Toro, donde se ha tardado 16 meses en realizar una intervención de apenas cuatro horas para retirar los restos de pintura dejados por un camión. "Si el Ayuntamiento no tiene dinero para eso, si anda racaneando, es que las cuentas del Ayuntamiento están muy mal", valoró el portavoz, criticando la prioridad dada a los trámites de los seguros por encima de la intervención inmediata.
A nivel general, la asociación recuerda que el Plan de Gestión Integral de la ciudad, redactado en el año 2000, lo tienen "metido en un cajón" y el Ayuntamiento "no lo está aplicando". Este documento contempla medidas para regular problemas actuales que, según denuncian, siguen sin resolverse. Entre las principales amenazas urbanísticas destacan:
Para hacer frente a los elevados costes de mantenimiento del patrimonio local, desde la asociación ponen sobre la mesa la posibilidad de implantar una tasa turística. Según defienden, es una medida que "ya aplican muchas ciudades con mucho éxito" y que permite recaudar fondos directos para la conservación sin disuadir a los visitantes.
Esta recaudación serviría para financiar una rutina de mantenimiento constante, evitando que los problemas menores se conviertan en daños estructurales irreversibles. "Las cuestiones urgentes son muchas en muchos ámbitos", concluyó el portavoz de Defensa del Patrimonio, lamentando que, a pesar de sus continuos esfuerzos y denuncias, "lo que vemos es que no avanzamos en ninguno", concluyen.