, 31 de mayo de 2026
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La Torre de los Anaya acoge este miércoles la presentación del poemario de Annie Altamirano
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Manual para habitar los bordes sin cortarse

La Torre de los Anaya acoge este miércoles la presentación del poemario de Annie Altamirano

Publicado 26/05/2026 14:49

Dará comienzo a las siete y media de la tarde y la entrada es libre hasta completar el aforo

'Manual para habitar los bordes sin cortarse', de Annie Altamirano, es un poemario que propone desde su título una paradoja vital: vivir en los márgenes sin dejarse lastimar por ellos. No es un manual de instrucciones —o sí lo es, pero de las instrucciones que nadie escribe porque nadie sabe cómo seguirlas del todo.

El libro se articula en cuatro secciones. Mapa interior abre el poemario con la materia de la memoria y el territorio: Buenos Aires, el sur argentino, una casa vacía que respira su propia ausencia, el cuerpo como archivo infalible de todo lo que se ha vivido. La poeta escribe desde la experiencia de quien ha cruzado fronteras geográficas y emocionales, y sabe que el verdadero exilio ocurre cuando uno ya no puede reconocer el propio reflejo.

En Barro y vuelo, la voz poética se interroga sobre su propia naturaleza: ¿somos tierra que sueña con elevarse, o aire que recuerda su origen en el lodo? Este es quizá el núcleo filosófico del libro. La poeta no resuelve la tensión —la habita. Entre la raíz y el vuelo, entre el peso y la levedad, construye una ética de la existencia que no exige elegir, sino sostener la contradicción con dignidad.

Rituales mínimos celebra la belleza de lo cotidiano: una taza de té, la lluvia sobre el asfalto, el amanecer en Bolzano, el vuelo fugaz de una libélula. Aquí la poesía se vuelve liturgia laica, una forma de sacralizar los instantes antes de que el olvido los reclame.

El libro cierra con Tránsitos, donde el tiempo se vuelve protagonista. La poeta contempla el envejecimiento sin eufemismos y lo enfrenta alternando entre la melancolía y la rebeldía. Los poemas finales, especialmente Oblivion y Última marea, tienen la densidad y la serenidad de quien ha mirado de frente lo que más teme y ha decidido seguir escribiendo de todas formas.

A lo largo de todo el poemario, Annie Altamirano dialoga con una tradición literaria que conoce bien —Borges, Pizarnik, Eliot, Machado, Girondo— sin que esas voces la opaquen. Al contrario: las citas funcionan como umbrales, como invitaciones a entrar en cada poema con el equipaje justo. Su lenguaje es preciso y sensorial, capaz de construir imágenes que permanecen: las luciérnagas como guías en la memoria, el cuerpo como mapa de geografías vividas, la hoja que duda entre aferrarse a la rama o aprender a caer.

Este es un libro escrito desde la experiencia de la migración, el paso del tiempo y la búsqueda de pertenencia, pero que trasciende lo autobiográfico para hablar de algo más amplio y más antiguo: la condición de todo ser humano que alguna vez se ha sentido extranjero en algún lugar —o en sí mismo.

Manual para habitar los bordes sin cortarse es, en definitiva, un libro sobre cómo seguir siendo uno mientras el mundo te desplaza, te transforma y te pide que te rindas. Y sobre cómo la escritura, cuando es verdadera, es la única forma de no hacerlo.