Sanidad atribuye este volumen a la alta sensibilidad del sistema y a la nueva normativa, que ha obligado a aplicar medidas correctoras en 14 redes de la provincia en el último año
La Consejería de Sanidad ha publicado este martes el último informe autonómico sobre la calidad del suministro hídrico, que sitúa a la provincia salmantina como líder en la detección de anomalías. El territorio cuenta con 243 zonas de abastecimiento que dan servicio diario a una población censada de 318.892 habitantes.
Para garantizar que el suministro llega en condiciones óptimas a los hogares y dando cumplimiento a la Ley 10/2010 de Salud Pública autonómica, el territorio salmantino dispone de 2.255 infraestructuras operativas.
Este entramado técnico se desglosa en 689 captaciones, 499 estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP), 598 depósitos y 469 redes de distribución.
Durante el último ejercicio, el sistema experimentó una ligera reestructuración con la baja de una zona de abastecimiento y la incorporación de 11 nuevas instalaciones al registro oficial.
En concreto, se dieron de alta tres zonas de abastecimiento, tres captaciones, una ETAP, tres depósitos y una red de distribución, lo que consolida la constante actualización de la red provincial.
El cruce de datos del balance autonómico revela una particularidad destacada en la gestión hídrica de la provincia: Salamanca ejerce una presión analítica muy superior a la media.
Aunque ocupa el tercer lugar en volumen de infraestructuras (por detrás de León y Burgos), asciende a la segunda posición de Castilla y León en número de controles realizados, con un total de 21.826 análisis, una cifra solo superada por Zamora.
Destaca especialmente su liderazgo absoluto en la categoría de análisis específicos y de seguimiento. Los técnicos procesaron 2.116 muestras de este tipo, el registro más alto de toda la comunidad autónoma.
Estas pruebas se destinan a confirmar resultados, cerrar incidencias previas o realizar caracterizaciones complejas del agua, lo que evidencia un control exhaustivo ante cualquier anomalía detectada en la red.
Además, la vigilancia no se detiene en la red general. El sistema registró 1.631 análisis directos en el grifo del consumidor, una categoría que incluye las inspecciones de los ayuntamientos en domicilios particulares y el control en edificios prioritarios como hospitales, residencias de mayores o centros educativos.
Para comprender la magnitud del esfuerzo analítico salmantino, es necesario observar el mapa completo de Castilla y León. Durante el último año, la comunidad sumó un total de 129.865 análisis, de los cuales 2.627 resultaron con calificación de no aptitud.
El reparto provincial de este control sanitario es el siguiente:
La rigurosidad de esta vigilancia sanitaria tiene un reflejo directo en las calificaciones finales. De los más de 13.700 boletines salmantinos que requirieron dictamen, 12.922 certificaron la total potabilidad del agua.
Otros 8.092 análisis correspondieron a pruebas operacionales internas que no conllevan calificación directa por parte de las autoridades sanitarias.
No obstante, el sistema detectó 812 muestras no aptas para el consumo, el registro absoluto más alto de la región, lo que representa un 5,9 % de los análisis calificados en la provincia.
Esta cifra contrasta fuertemente con la situación de Zamora. La provincia vecina lidera el volumen total de controles con 23.953 análisis, pero apenas registró 91 muestras no aptas. Lejos de ser un dato alarmante, las autoridades sanitarias subrayan que esto refleja la alta sensibilidad del sistema de detección salmantino.
Cabe destacar un matiz legal fundamental para interpretar estas cifras. Según aclara el informe autonómico, la entrada en vigor del nuevo Real Decreto 3/2023 ha eliminado las antiguas calificaciones intermedias (como el "apta con no conformidad").
En la actualidad, cualquier mínima desviación de los parámetros legales se cataloga directamente como no apta, aunque no suponga un riesgo inminente para la salud. Esto explica el volumen de incidencias y garantiza la máxima precaución, obligando a los ayuntamientos a aplicar medidas correctoras inmediatas.
Uno de los frentes más sensibles en la provincia es la presencia de contaminantes químicos en las aguas subterráneas, un problema histórico en varias comarcas.
En este apartado, los técnicos de Sanidad Ambiental realizaron 1.223 determinaciones en captaciones y 380 en redes de distribución. El rastreo es exhaustivo y busca hasta 19 parámetros diferentes, incluyendo metales pesados.
De forma específica, se ejecutaron 127 pruebas exclusivas para medir nitratos (93 en origen y 34 en red), 103 determinaciones de fluoruros y 87 pruebas de arsénico.
El resto de las analíticas sirvieron para monitorizar niveles de cadmio, cobre, cromo, plomo, aluminio, hierro, manganeso, sodio, sulfatos, calcio, magnesio, potasio, vanadio, cloruros, pH y conductividad.
Fruto de esta vigilancia integral sobre los elementos de origen geológico, la Junta detectó 14 redes de distribución en Salamanca con calificación de agua no apta.
Estas superaciones de los valores máximos permitidos obligan a las autoridades locales a restringir el uso de boca y a garantizar fuentes de abastecimiento alternativas, como cisternas o agua embotellada, hasta que los niveles se normalizan.
En cuanto a la protección frente a sustancias radiactivas naturales, el informe constata un intenso despliegue en el que Salamanca juega un papel central a nivel autonómico.
Durante el año analizado, la provincia registró 62 determinaciones en redes de distribución y ocho mediciones de Radón-222 en captaciones subterráneas.
El documento oficial destaca que las instalaciones científicas salmantinas son el centro de referencia para toda Castilla y León. Las muestras de cribado inicial de toda la comunidad (dos litros por red) se envían sistemáticamente al Laboratorio de Salud Pública de Salamanca para analizar la actividad alfa total y beta resto.
Cuando estos valores superan los umbrales preventivos y requieren investigaciones radiológicas adicionales, los 30 litros restantes de la muestra se derivan al laboratorio de radiaciones ionizantes de la Universidad de Salamanca (USAL).
Allí se calcula la Dosis Indicativa y se analizan isótopos específicos como el Uranio, el Radio, el Plomo-210 o el Polonio-210, consolidando a la provincia como el principal escudo analítico de la región.
Finalmente, en cuanto a la vigilancia rutinaria de la desinfección -el método principal para asegurar la calidad microbiológica-, en Salamanca se llevaron a cabo 1.019 clorimetrías.
De ellas, 1.012 correspondieron a controles iniciales y siete a labores de seguimiento por parte de los técnicos especialistas.
Por otro lado, el control sobre las microcistinas en zonas abastecidas por aguas superficiales propensas a la eutrofización se saldó con resultados óptimos.
Las 10 muestras analizadas en la provincia, que fueron remitidas para su estudio al Laboratorio de Salud Pública de Soria -centro de referencia autonómico para este parámetro-, cumplieron estrictamente con los límites legales, sin registrarse ningún incumplimiento.