Teniendo en cuenta que la familia es el principal apoyo del joven, hay que comenzar a trabajar directamente con la persona adicta.
Los datos de la encuesta ESTUDES sobre la adicción a las drogas referentes al año pasado son demoledores. Con un 50 % de jóvenes que ha probado la nicotina, un 24,7 % que consume alcohol de manera recurrente y un 21 % que ha probado el cannabis, todo confirma que hay que prestarles atención a estos problemas. Aunque un 20,3 % de los jóvenes ha ido a terapia, todavía queda mucho trabajo por hacer.
Aunque los padres deduzcan que su hijo/a consume alguna sustancia, solo un profesional puede corroborarlo gracias a:
Una evaluación psicológica que mide el nivel de adicción.
Un diagnóstico clínico que sirve para diseñar el tratamiento.
Es decir, hay que contar con la opinión de un experto y no pensar que el problema va a desaparecer por sí solo. En la primera sesión, se informa a la familia, se le orienta y se le explica al joven en qué consistirá la terapia psicológica.
Solo aquellos psicólogos que tengan años de experiencia en la materia deben tratar a adolescentes con problemas de adicciones. La intervención temprana es ideal, pero no siempre es posible detectar el problema en cuanto comienza. Asimismo, el profesional deberá:
Tener conocimientos para evitar que el paciente recaiga en su adicción.
Incluir a la familia como elemento indispensable para conseguir la superación del problema.
Identificar los problemas de conducta que genera el consumo de estupefacientes.
Tratar los trastornos que provocan tanto la adicción como el síndrome de abstinencia.
Teniendo en cuenta que la familia es el principal apoyo del joven, hay que comenzar a trabajar directamente con la persona adicta. La terapia se caracteriza por:
Conocer las causas que han llevado al joven a refugiarse en el consumo de drogas.
Establecer un control toxicológico que certifique el avance del paciente.
Hacer responsable al menor de la superación de su problema.
Evitar una recaída dándole las claves necesarias.
Cada paciente tiene un ritmo concreto a la hora de superar un problema de adicción. Así, es el profesional quien va marcando la pauta, realizando informes tras su valoración y limpiando el camino para llegar a la meta del proceso. No se trata solo de que el joven deje de consumir; también debe entender que ninguna sustancia le va a solucionar lo que considera que es un problema insalvable.
Basta con pulsar en el enlace que le dejamos al comienzo del artículo para conocer los servicios de un equipo de psicólogos con amplia experiencia en adicciones. Será este el primer paso para salvar a su familiar de una caída más profunda en un tipo de adicción que puede complicarse si no se recibe la ayuda necesaria para superarla progresivamente, sin prisas y con el máximo apoyo.