El motivo son las malas condiciones climáticas acumuladas desde la sementera. La cebada es el cultivo más afectado, con rendimientos estimados de entre 1.500 y 2.000 kg/Ha, lo que compromete la viabilidad de las explotaciones ante los elevados costes de producción.
La organización agraria UPA Salamanca ha advertido de que la próxima cosecha de cereal en la provincia registrará una caída de entre el 35 % y el 40 % en comparación con el año anterior. Esta previsión sitúa la campaña actual bajo el calificativo de "mala" debido a las adversas condiciones climáticas que han afectado al campo salmantino desde la sementera.
El secretario general de UPA Salamanca, Carlos José Sánchez Rodríguez, ha señalado que el comportamiento del clima a lo largo de los últimos meses ha impedido el correcto desarrollo de los cultivos. Las dificultades comenzaron en octubre con unas lluvias persistentes que retrasaron la siembra y empeoraron las condiciones del terreno, afectando especialmente a la cebada.
A este inicio complicado se sumó un invierno extremadamente lluvioso, lo que provocó que las plantas desarrollaran un sistema radicular muy débil y propició la proliferación de malas hierbas. Con la llegada de las altas temperaturas, los cultivos están sufriendo notablemente los efectos de esta falta de arraigo en el suelo.
El desarrollo de la campaña ha estado marcado por la inestabilidad meteorológica. Durante la primera quincena de marzo, la combinación de fuertes vientos sin precipitaciones, heladas nocturnas y elevadas temperaturas diurnas perjudicó gravemente el estado de las plantaciones.
Posteriormente, en abril, la falta de agua y unas temperaturas anormalmente altas secaron los pastos en numerosas zonas de la provincia. Aunque las lluvias de finales de mes llegaron "justo a tiempo" para evitar una situación catastrófica, el posterior descenso térmico de principios de mayo y la primera ola de calor registrada recientemente han terminado por desestabilizar el ciclo del cereal.
El impacto de estas anomalías climáticas no ha sido homogéneo, siendo la cebada el cultivo más afectado. En diversas comarcas salmantinas, los agricultores estiman unos rendimientos de apenas 1.500 a 2.000 kilos por hectárea, una cifra muy alejada de la media habitual.
Por su parte, los trigos tardíos también muestran serios problemas derivados de una mala nascencia y del impacto directo de las altas temperaturas actuales. Por zonas, la organización prevé que la cosecha sea regular en la comarca de La Armuña y mala en el resto de los municipios de la provincia.
La reducción de la producción agrava una situación financiera ya de por sí delicada para el sector. Los costes de producción actuales se sitúan entre los 700 y 800 euros por hectárea, mientras que los precios de venta del cereal se mantienen en niveles muy bajos, por debajo de los 200 euros.
Para poder cubrir los costes de inversión, los profesionales del campo necesitan alcanzar un rendimiento de entre 3.500 y 4.000 kilos por hectárea. Al no alcanzarse estas cifras en gran parte de la provincia, las pérdidas económicas para los agricultores salmantinos serán muy cuantiosas.
Desde UPA Salamanca insisten en que, ante este escenario de cosechas deficientes, el sector se enfrenta a una situación insostenible. "O bajan los costes de producción y sube el precio de los productos agrarios, o la agricultura en muchas parcelas es inviable", ha sentenciado Sánchez Rodríguez.