, 31 de mayo de 2026
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Una apicultora, con más de 20 años en el sector: "Nunca había visto algo así, está siendo un año trágico"
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SITUACIÓN EXTREMA

Una apicultora, con más de 20 años en el sector: "Nunca había visto algo así, está siendo un año trágico"

Publicado 19/05/2026 10:50

La productora salmantina Toñi Muñoz, de la cooperativa Reina Kilama, advierte sobre la situación límite que atraviesa la apicultura tradicional y repasa su trayectoria en este sector

La apicultura es un oficio que exige una dedicación absoluta y marca el ritmo de vida de quienes lo ejercen. Para Toñi Muñoz, una profesional que lleva 24 años en este sector, esta labor representa mucho más que un trabajo, ya que su vinculación con el sector comenzó desde su infancia al heredar la vocación de sus padres. "Lo he vivido desde siempre, mis padres ya se dedicaban a esto", afirma con rotundidad al recordar sus inicios en la localidad salmantina de Valero.

En la actualidad, la productora forma parte de la cooperativa Reina Kilama, desde donde defiende un modelo de trabajo que prioriza la pureza de la cosecha frente a los procesados industriales, aunque para ello deba enfrentarse a jornadas extenuantes y largos desplazamientos por diferentes puntos de la geografía española.

El día a día de esta profesional está marcado por el movimiento constante de las colmenas para seguir las floraciones. El ciclo anual comienza bajando a invernar a Extremadura, buscando un clima más cálido para producir polen y miel de tomillo.

Posteriormente, trasladan los panales hacia el norte, distribuyéndolos por provincias como Burgos, Zamora, León y Salamanca. Estas rutas implican viajar durante toda la noche. Muñoz detalla cómo en uno de sus últimos trayectos salieron desde Guadalupe, en la provincia de Cáceres, para conducir entre seis y siete horas hasta la sierra de la Demanda.

A esta exigencia se suma el reto de la conciliación familiar. "Tengo dos hijos y los tengo que dejar con mi suegra", confiesa la apicultora. "Salir de casa, dejar ahí dos chicos adolescentes con su abuela, ir a otra comunidad diferente y pasar toda la semana fuera es muy difícil", reconoce.

Un "año trágico" sin precedentes

Pese a los sacrificios, el mayor desafío actual radica en la propia supervivencia de las explotaciones. La apicultora califica la temporada presente como un "año trágico" debido a la acumulación de adversidades climáticas y biológicas. "Llevamos unos años malos, pero como este yo creo que no he conocido un año en la vida de no coger ni miel, ni polen, ni hacer enjambres en la primavera. Nunca he visto ese caso", lamenta profundamente la productora salmantina.

A la falta de producción se suma una alta mortandad de los insectos. Muñoz señala como principales amenazas al ácaro de la varroa, que diezma las poblaciones desde el interior de la colmena, y a los ataques constantes del abejaruco.

El factor determinante que ha desestabilizado las colmenas en las últimas campañas es el cambio climático. "No tenemos ni una estación intermedia, solo frío o calor", concluye la experta, evidenciando cómo las temperaturas extremas alteran el delicado equilibrio térmico que las abejas necesitan para sobrevivir y reproducirse.

Frente a este panorama crítico y la competencia del mercado, Muñoz defiende el valor incalculable de su trabajo. "La diferencia es que la nuestra es miel natural, no hay edulcorante, no hay conservantes y no se pasteuriza", subraya.

El proceso que llevan a cabo es completamente artesanal. La miel se extrae de la colmena y se envasa directamente en bidones sin aplicar calor en ningún momento. Posteriormente, el producto se procesa en tarros a través de las instalaciones de su cooperativa, garantizando así su máxima pureza hasta llegar al consumidor final.