El Ayuntamiento tramita centenares de expedientes para regularizar letreros, en un proceso que también prohíbe, entre otras cosas, las cruces de farmacia intermitentes, los toldos de rayas y los carteles estridentes
La Ordenanza Reguladora de las condiciones técnicas y urbanísticas de instalación de elementos de publicidad e iluminación de actividades, en vigor desde enero de 2023, avanza en su objetivo de compatibilizar la actividad económica con la protección del patrimonio arquitectónico. Tras concluir el periodo de adaptación de 18 meses en agosto de 2024, el Consistorio mantiene activas las inspecciones para garantizar el cumplimiento de las nuevas exigencias visuales, sin embargo, desde la oposición se critica la tardanza en la aplicación de la normativa.
Según los datos oficiales facilitados por el Ayuntamiento de Salamanca, hasta la fecha se han tramitado un total de 346 declaraciones responsables para la instalación o modificación de publicidad exterior. El volumen de trámites refleja una asunción gradual de la norma: 55 peticiones en 2023, 109 en 2024, 148 durante 2025 y 34 solicitudes en lo que va de 2026.
El fin de la moratoria supuso el inicio de la fase sancionadora. Hasta el momento, la administración local ha incoado 29 expedientes sancionadores contra aquellos locales que han ignorado los requerimientos técnicos o no han retirado los elementos prohibidos. Fuentes municipales reconocen que la ordenanza afecta a la práctica totalidad de la ciudad, ya que históricamente estas instalaciones no se sometían a un escrutinio estético tan riguroso.
Para lograr esta homogeneización de forma proporcional, la normativa divide la ciudad en tres zonas con distintos niveles de exigencia. El nivel de protección máximo se aplica a los Bienes de Interés Cultural (BIC) y edificios catalogados, donde se prohíben las fijaciones directas en fachada y se priorizan los rótulos pintados tradicionalmente.
El segundo nivel abarca el ámbito del Plan de Gestión (el centro histórico). En esta área, los letreros solo pueden ubicarse en la planta baja y deben fabricarse con materiales tradicionales como hierro forjado, madera pintada, latón o bronce, exigiendo colores sobrios o el clásico 'sangre de toro'.
Finalmente, el tercer nivel corresponde al resto del término municipal. Esta zona cuenta con una regulación más flexible, permitiendo rótulos en la primera planta y pantallas luminosas, aunque estas últimas deben permanecer apagadas entre las 00:00 y las 08:00 horas.
La ordenanza introduce cambios visuales muy específicos que afectan a sectores concretos en toda la ciudad. Las oficinas de farmacia y centros sanitarios deben adaptar sus características cruces verdes, que ahora tienen un tamaño máximo de 125 centímetros y deben contar con iluminación fija, quedando totalmente prohibidos los destellos, las intermitencias y los mensajes móviles. Solo se permite indicar el horario excepcional de 12H o 24H.
En el sector de la hostelería y el comercio general, la normativa regula estrictamente los toldos. Es obligatoria la utilización de la gama cromática del ocre, prohibiéndose tajantemente los tejidos listados o estampados, así como los plásticos y elementos brillantes. Los herrajes y mecanismos deben ir pintados en negro, gris oscuro o tonos muy oscuros.
Las rehabilitaciones de edificios también están sujetas a nuevas reglas. Las mallas que cubren los andamios deben tener impresa una reproducción fotográfica de la fachada. La publicidad de la empresa constructora o patrocinadora está limitada a un máximo del 5 % de la superficie total.
Por su parte, los despachos profesionales (abogados, médicos, notarías) situados en pisos superiores deben unificar su señalización. Se exige un único directorio por portal, fabricado en materiales nobles como bronce, latón, vidrio o metacrilato transparente, y sin ningún tipo de iluminación.
Para combatir el deterioro visual de los locales vacíos, la normativa establece que los propietarios tienen la obligación de retirar el rótulo en el plazo máximo de un mes natural tras el cese de la actividad. Además, si un local acumula seis meses sin consumo de suministros básicos, la licencia caduca automáticamente.
A pesar de la rigidez general, la Comisión Técnico Artística ha establecido excepciones para preservar la memoria comercial. Los letreros que acrediten más de 40 años de antigüedad y mantengan su actividad original están exentos de la adaptación.
Además, hay una lista de elementos 'indultados' divididos en dos niveles de protección, como el antiguo cartel del Banco Bilbao Vizcaya en la calle Toro o la Farmacia Urbina en la Plaza Mayor. El catálogo completo de estos rótulos históricos puede verse pinchando en este enlace.