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Natalia Moreno conquista la Feria del Libro de Salamanca con su opera prima 'Madonna no nació en Wisconsin'
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Los libros son para la primavera

Natalia Moreno conquista la Feria del Libro de Salamanca con su opera prima 'Madonna no nació en Wisconsin'

Publicado 15/05/2026 09:52

La cineasta ganadora de un Goya publica su primera novela con Galaxia Gutenberg.

Las Ferias del Libro de vez en cuando tienen estos momentos de epifanía. Uno escucha a un autor y se enamora perdidamente de su persona, de su palabra y hasta de su libro… y corremos a buscarlo –en esta ocasión un poco más, dada la distancia que hay entre las casetas y el Torreón de los Anaya- a que nos lo firme, en este caso, esta mujer carismática, cautivadora, arrebatadora y todo lo que se diga es poco.

Tiene Natalia Moreno un discurso convincente, que sale del corazón. Actriz, guionista, dramaturga, documentalista de Goya, madre de un niño de once años “A esa edad no tienen filtro y defienden a muerte su verdad”, llega sonriente y feliz a la presentación que llevan, de forma amena y rigurosa Beatriz Martín Chamoso y María Victoria Arratía afirmando que lo que más le gusta es charlar. Nadie puede sustraerse al encanto de esta “mujer del renacimiento”, como dicen las presentadoras, que ha conseguido levantar lo que un crítico ha llamado “Versión punki de la novela pastoril”. Y no solo por llevar en la portada una fotografía suya de niña de la infancia, como diría Elvira Lindo, en la que va disfrazada de pastorcita con barba de Papá Noel.

Natalia Moreno conquista la Feria del Libro de Salamanca con su opera prima 'Madonna no nació en Wisconsin' | Imagen 1

¿Qué quiere una niña de los noventa arrancada de su casa por un hecho dramático y empujada al pueblo donde vivir ese verano eterno que la cambiará por completo? Ser diferente, llamarse Madonna. ¿Qué quiere Natalia Moreno? Homenajear a las mujeres que, como la diva, eran inspiración en los 90, cuando no recordábamos la importancia de las mujeres de nuestra familia que también eran rompedoras, que callaban y tiraban para adelante, “pilares” de su familia. Aragonesa de tierra dura, Natalia Moreno ha buscado en los aragonesismos, en el humor crudo y duro de su paisaje, la voz que se desdobla en las páginas: una niña en plena crisis, una mujer de casi cuarenta en pleno drama crudo y macerado en humo. Ambas, mirándose frente a frente, espejo una de la otra.

Contadora de historias desde el plano visual, musical, Natalia Moreno relata que se cansó del trabajo colaborativo que supone un rodaje y quiso hacer algo diferente. Siempre había escrito, pero sintió el reto de seguir esas voces. Primero la de la mujer en crisis, luego, la que se impuso, la de la niña. Y pronto se dio cuenta, como relata, cercana, mágica, que había algo misterioso en la escritura que se canaliza y baja en el acto de levantar una novela. Se vio a sí misma homenajeando a las mujeres de su vida, recorriendo los espacios que tan bien conoce, inmersa en el lenguaje. No es una autobiografía, pero Natalia Moreno sabe muy bien lo que nos cuenta… y cómo lo cuenta. El lenguaje, vivo, divertido, dramático, real, pleno de hallazgos, hábil, vivo, vivo, palpitante, vivo, parece derramarse por las páginas. Parece no tener fin. De la niña y de la adulta sale este hilo que las une y las alimenta. Y se suceden las imágenes que deslumbran al lector, la música que todos reconocemos, las referencias que no son tan familiares. Natalia Moreno narra y nos narra, y podemos sentir cada objeto, cada marca, cada nota, cada referencia.

Una época, la de los 90 que la autora no quiere romantizar. Había demasiados silencios, abusos, adicciones, cosas que se callaban. Y de esas heridas, la herida de la adulta dolorida. La niña explica el dolor de la adulta y todo eso atraviesa la novela: un tiempo que parece pasado pero que es anteayer, un viaje a través del dolor, con sorna, de humor salvaje. Retrato de los 90, el hallazgo lingüístico de la autora juega con los refranes, los dichos, las referencias muy aragonesas que se mezclan con la visión desoladora de la infancia y de la crisis de la mujer adulta. Una mujer, que en corto rodado por Natalia Moreno para promocionar la novela, abraza a la niña. Y así lo afirma la autora después de leer magníficamente dos fragmentos: “que nadie me quite esta voz que es mía”. Y esa voz abraza la infancia con alegría, con reconocimiento. Como parece que nos abraza con su sonrisa, su risa, su emoción, Natalia Moreno. Uno no sabe cuándo se va a producir la magia del encuentro… pero sí sabemos que hoy, en una tarde de Feria la hemos sentido, disfrutado, vivido… porque hay una autora intensa y diferente que ha sabido transmitirla. Brava, bravísima, Natalia Moreno a quien no le hace falta ni llamarse Madonna, ni haber nacido en otro lugar que no sea su tierra.

Natalia Moreno conquista la Feria del Libro de Salamanca con su opera prima 'Madonna no nació en Wisconsin' | Imagen 2

Charo Alonso.