La corporación salmantina agradece al obispo José Luis Retana su mediación y acompañamiento durante la peregrinación histórcia a Roma
La Seráfica Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Agonía y Nuestro Padre Jesús del Perdón ha culminado uno de los actos más destacados de su primer centenario con una peregrinación histórica a Roma. Los Hermanos Mayores, junto a una representación de su corporación, se han desplazado hasta la Ciudad Eterna para renovar su compromiso de fe ante la tumba de San Pedro .
El momento central de este viaje conmemorativo ha sido la audiencia concedida por Su Santidad el papa León XIV en el corazón del Vaticano. Según ha detallado la propia cofradía a través de sus canales oficiales, el Santo Padre recibió a la delegación salmantina con una gran calidez.
Durante este encuentro, el Pontífice tuvo la oportunidad de sostener en sus manos la medalla de la Hermandad, un gesto que la institución ha calificado como un "regalo del cielo" que refuerza su identidad como familia cristiana y su espíritu de servicio en este año tan señalado para sus integrantes.
En el transcurso de la audiencia, el papa León XIV dirigió unas palabras de aliento específicas hacia la labor caritativa y espiritual que la corporación lleva a cabo de forma continuada en Salamanca.
Asimismo, el Sumo Pontífice impartió su bendición no solo a los cofrades presentes en el Vaticano, sino que la hizo extensiva a todos los hermanos que mantienen viva la llama del carisma franciscano desde la capital salmantina.
La cofradía ha querido destacar de forma especial el papel fundamental que ha jugado el obispo de la Diócesis de Salamanca, José Luis Retana Gozalo, en la consecución de este hito para la corporación.
La Seráfica Hermandad ha expresado su "más profundo y cariñoso agradecimiento" al prelado, subrayando que este viaje no habría sido posible sin su impulso, gestión y mediación directa para lograr el encuentro con el Papa.
Además de las gestiones previas, la institución ha puesto en valor la presencia constante de Retana durante toda la peregrinación. Los hermanos han agradecido sus palabras de apoyo en los momentos de fatiga y el haber compartido con ellos "la alegría de sentirnos Iglesia universal en Roma".
Para la Seráfica, la cercanía mostrada por el obispo supone un testimonio de paternidad episcopal que les impulsa a seguir trabajando por la Diócesis con la misma entrega que demostraron sus fundadores hace un siglo.