Los padres denuncian ratios de hasta 20 menores por aula, falta de personal de apoyo y exigen mejoras laborales para un sector compuesto en un 97 % por mujeres
Se cumplen casi una semana desde que los profesionales de Educación Infantil de 0 a 3 años salieron a la calle para reivindicar mejoras salariales y bajada de ratios en su profesión. Con motivo de la situación límite que viven, asociaciones de madres y padres de la ciudad secundan y se unen a sus reivindicaciones.
En declaraciones a SALAMANCArtv AL DÍA, un AMPA de una escuela infantil municipal de la ciudad asegura que “el colectivo advierte sobre la imposibilidad de ofrecer una atención individualizada, la existencia de aulas mixtas en algunos colegios públicos y concertados y la sobrecarga de unas trabajadoras que carecen de horas no lectivas”.
Uno de los principales obstáculos que han detectado los padres es la falta de información sobre los paros convocados. Según han explicado desde el colectivo, muchas familias no tuvieron constancia de la última jornada de huelga general celebrada el pasado jueves, día 7, lo que derivó en una escasa asistencia por parte de las familias a la manifestación.
Las familias han señalado que, debido a la externalización que existe, las trabajadoras se encuentran "atadas de pies y manos". Esta circunstancia impide a las profesionales realizar labores de promoción de la huelga o colocar carteles informativos, como los impulsados por el sindicato Comisiones Obreras, en las instalaciones del centro para evitar conflictos laborales mayores.
El núcleo de las protestas se centra en el elevado número de menores que cada profesional debe atender en solitario. Las familias consideran que las cifras actuales son inasumibles para garantizar un cuidado de calidad y aplicar pedagogías actualizadas. La distribución de alumnos por cada educadora en los centros es la siguiente: de 0 a 1 año hay 8 bebés por aula, de 1 a 2 años: 13 menores por aula y de 2 a 3 años: 20 niños por aula.
"Tú no puedes gestionar igual los conflictos, no puedes trabajar de la misma manera si tienes 10 niños o tienes 20", lamentan desde la asociación. La masificación dificulta la atención a las necesidades individuales, especialmente cuando surgen conflictos o se realizan tareas básicas. "Cuando estás cambiando un pañal o acompañando a uno al baño, los otros 19 están ahí, y alguna vez se han mordido o arañado, y es que no puedes hacer nada", explican.
A las elevadas ratios se suma la falta de profesionales de refuerzo. Actualmente, la normativa establece una única educadora de apoyo por cada seis aulas, un recurso que resulta a todas luces insuficiente. Además, las familias han denunciado la existencia de aulas mixtas que se crean en algunos centros públicos y concertados, donde conviven menores con diferentes niveles de desarrollo. "Lo que tú haces con un bebé de seis meses, no puedes hacerlo con un niño de dos años. Es muy difícil trabajar una mañana con esas edades tan dispares", han reflexionado.
El apoyo de los padres también se extiende a las condiciones contractuales de un sector que, estadísticamente, está compuesto en un 97 % por mujeres. Las educadoras cumplen jornadas de 40 horas íntegramente dentro del aula, sin disponer de tiempo estipulado para la preparación de tutorías o actividades.
Las familias han criticado que las profesionales deben preparar las reuniones, las clases y otras actividades fuera de su horario laboral. Esta situación contrasta fuertemente con la de los maestros de otras etapas educativas, que sí disponen de horas en su jornada para realizar el resto de tareas organizativas.
"Es una profesión muy vocacional, pero como estés quemada todos los días, no tienes la misma paciencia, no tratas igual a los niños", han advertido los padres.
El colectivo de padres y madres ha querido lanzar un mensaje a toda la sociedad salmantina para que se involucre en esta causa, recordando que la primera infancia ha sido históricamente "una gran olvidada". Para las familias, se trata del periodo más determinante en el desarrollo de los menores: "Es cuando más se forma su personalidad, están en una etapa de pleno desarrollo madurativo y emocional. Es una edad muy determinante y que sienta las bases para etapas posteriores como la adolescencia o la edad adulta", explican.
Por todo ello, piden que se escuchen las demandas laborales del sector y se reduzcan las ratios de forma urgente, dejando claro que su postura no busca recriminar nada a las educadoras, sino apoyarlas para garantizar que los niños de Salamanca reciban la atención de calidad que merecen.