Las estelas romanas embutidas en el ábside de la iglesia de Espadaña recuerdan la existencia de poblamiento romano en el entorno de la localidad de forma previa a la fundación del pueblo en época medieval.
En ocasiones nuestros edificios más señeros guardan tesoros de nuestro pasado que, sin percatarnos, nos hablan a través de sus piedras de historia más antigua. Tal sería el caso de la iglesia de Santa Ana de la localidad de Espadaña, que custodia, embutidas entre sus muros, varias estelas funerarias romanas.
En este aspecto, una de las estelas romanas más visibles en este monumento se ubica en la cara sur del lateral del ábside, en su parte superior, cerca ya de la línea del tejado. Al igual que el resto de estelas embutidas en la iglesia, la disposición de esta estela romana en la iglesia de Santa Ana es en posición tumbada, destacando en ella la cabecera semicircular, que se encuentra decorada con radios curvos.
Aunque hoy su inscripción ya es ilegible por su nivel de desgaste (salvo el “D M S” inicial que sí se puede adivinar en ella), hace más de un siglo César Morán aún pudo distinguir todo lo escrito en esta estela, señalando que ponía: “D M S / NICOTYC / HE ANN / XVII MATE / R H S E S T T L”, es decir, desarrollando las abreviaturas: “D(iis) M(anibus) S(acrum) / NICOTYC/HE ANN(orum) / XVII MATE/R H(ic) S(ita) E(st) S(it) T(ibi) T(erra) L(evis)”. Una inscripción de la que se deduce, por ello, que esta estela fue una dedicatoria hecha a una persona llamada Nicotyche, fallecida con diecisiete años.
Por otro lado, en el muro oriental del ábside, en su parte inferior, otras dos estelas funerarias romanas de granito son perfectamente visibles. Sin embargo, el estado de erosión de estas estelas hace ilegibles las inscripciones, si bien tanto su forma como las escuadras talladas en ellas dejan más que claro que se trata de estelas funerarias romanas, cuya posición en la edificación es tumbada en ambos casos. De ellas, es la ubicada más a la derecha la que posee un menor desgaste, pudiendo adivinarse tanto la decoración geométrica de su cabecera circular, como una “D M” en la parte de la inscripción (esto es “D(iis) M(anibus)”, si bien el resto de inscripción es ilegible, mientras que en la estela situada más a la izquierda apenas se adivina la “D” de “D(iis)”.
Asimismo, en la vuelta hacia la cara sur del ábside, pegada al suelo y al contrafuerte, nos encontramos un fragmento de la parte inferior de una estela funeraria romana, si bien apenas son visibles unos pocos centímetros en que se ve la decoración típica de este tipo de estelas, en este caso con un triple acanalamiento o arquería, estando tapada el resto de esta estela romana por el contrafuerte de cemento.
En cuanto al origen de estas estelas funerarias romanas que posee la iglesia de Espadaña, no hay evidencia de que hubiese un poblamiento romano en el lugar que ocupa la iglesia, por lo que probablemente procedan de la cercana zona de El Humilladero, que constituye un yacimiento inventariado que estuvo poblado en época romana (en él se encontraron tégulas, ímbrices y cerámicas de cronología romana), y que se situaba por detrás del actual ayuntamiento de Espadaña, es decir, entre el barrio de la Iglesia y el de los Prietos, siendo un área ligeramente elevada sobre la Rivera Ancha o Rivera de Espadaña.
Por otra parte, llama la atención que los cuatro fragmentos de estelas embutidos en los muros de la iglesia de Santa Ana de Espadaña se concentren exclusivamente en el ábside. No obstante, las características constructivas del ábside, mucho más rústicas que las del resto de la iglesia (con apenas las esquinas rematadas con cantería frente a la construcción íntegra de cantería del resto del templo, a excepción del adosado del noreste), llevan a deducir que el ábside podría ser la parte más antigua de la iglesia, pudiendo remontarse incluso a la época de la fundación de la localidad por los reyes de León en la Edad Media, en que se habría construido un primitivo templo que posteriormente se habría ampliado y reedificado para darle su apariencia actual.
En todo caso, el hecho de que la iglesia de Espadaña tenga en sus muros varias estelas romanas embutidas, nos habla de la reutilización, siglos después de ser labrados, de materiales ya sin uso, que pasaban a ser útiles para llevar a cabo nuevas construcciones y suponían un ahorro. Una reutilización de las estelas como piedras para el muro de la iglesia que salvaron a estas de quedar enterradas con el paso de los siglos y, fruto de ello, hoy podemos observar este recuerdo de la existencia de poblamiento romano en el entorno de Espadaña.

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