El primer equipo del Alba de Tormes CF afronta el tramo final de temporada con una plantilla joven y comprometida, apostando por la formación, el juego con balón y el vínculo con el pueblo como pilares fundamentales
El equipo Aficionado del Alba de Tormes CF continúa su camino en la presente temporada con una idea clara: mantener su identidad como grupo por encima de cualquier circunstancia. En un curso marcado por las dificultades, el vestuario ha sabido mantenerse unido, demostrando compromiso, trabajo y una fuerte conexión con el club y su entorno.
La plantilla está formada por Julio, Alberto, Rodrigo Gallego, Carreño, David, Héctor, César, Juanpa, Carlos Javier, Jaime, Carretero, Fran, Rubén, Álvaro, Hugo, Álvaro García, Rodrigo, Dani, Rubén Sierra y Carlos Marcos, mientras que el cuerpo técnico lo integran Manuel Gallego, Carlos Elena, Javier Barrado, Juan Luis Sánchez y Javier Tejedor .
Se trata de un grupo con una base muy marcada del entorno local. “Excepto uno de Salamanca y dos de Béjar, el resto son del Alba o de pueblos de alrededor”, explican, destacando una mezcla equilibrada: “Veteranos y muchos chavales jóvenes… unos aportan experiencia y los otros desparpajo y creatividad”.
El ambiente en el vestuario es uno de sus puntos fuertes. “En general, fantástico… risas, complicidad y compañerismo”, señalan, mientras que el papel de los capitanes es clave: “Son los primeros en llegar, los últimos en irse y los que aportan claridad y feedback”.
La idea de juego del equipo está clara, aunque adaptada a las circunstancias. “Intentamos hacer un juego que a los chavales les guste, donde todos participen y sean protagonistas; queremos ser un equipo de posesión y balón jugado”, explican.
El trabajo semanal gira en torno a esa filosofía. “Para nosotros todo gira en torno al balón, que es el verdadero protagonista del juego”, señalan. Los entrenamientos se dividen entre sesiones físicas y técnicas, con análisis conjunto de partidos y preparación táctica: “Entre todos analizamos, valoramos y tenemos en cuenta lo del fin de semana para mejorar”.
Además, el cuerpo técnico incorpora herramientas como el análisis de vídeo y el scouting rival: “Nuestro analista ve partidos de los rivales y nos pasa un informe, y también revisamos nuestros propios errores para corregirlos”.
La temporada ha tenido altibajos, pero el equipo ha mantenido su esencia. “El grupo sigue intacto, con las mismas ilusiones, ganas y compromiso”, afirman, aunque reconocen cierta desilusión por cómo se ha desarrollado el curso y por haber perdido opciones de ascenso.
Aun así, la evolución es evidente. “Hemos ganado en juventud y reforzado posiciones como la portería”, explican, aunque también han tenido dificultades: “Las lesiones y algunas decisiones externas nos han afectado”.
Más allá de lo deportivo, el equipo tiene claro su papel dentro del club. “Es mejor formar que buscar resultados”, destacan sobre la cantera, subrayando la importancia de que los jóvenes vean en el primer equipo un objetivo. En esa línea, mantienen contacto directo con el juvenil: “Vemos sus partidos y, cuando necesitamos jugadores, suelen estar dispuestos”.
El vínculo con el pueblo es otro de los pilares. “Para unos es un orgullo, para otros el equipo de su pueblo… para mí, como albense, es un placer enseñar lo que a mí me enseñaron”, explica el técnico. Además, valoran el apoyo de la afición: “Nos siguen, nos apoyan y no nos fallan; es un gran respaldo”.
De cara al final de temporada, el objetivo es claro: “Finalizar lo más dignamente posible y competir hasta el último minuto”. Para el cuerpo técnico, una buena temporada va más allá de la clasificación: “Mientras sigamos disfrutando del fútbol cada día, ya es una buena temporada”.
El valor diferencial del equipo está en lo humano. “Desde el utillero hasta el presidente hay un grupo humano excelente que lo hace familiar y especial”, señalan. Y el mensaje final resume el sentir del vestuario: “Dar las gracias a jugadores, cuerpo técnico, directiva y coordinadores por su tiempo, trabajo y compromiso… muchas gracias”.