El ciclista, conocido como 'Il Diávolo', ha hecho escala en la Plaza Poeta Iglesias de Salamanca dentro de su recorrido de 2.800 kilómetros por España. Su objetivo es dar visibilidad al Síndrome de Nicolaides Baraitser visitando a los 23 afectados del país, entre ellos la salmantina Nerea.
La Plaza Poeta Iglesias ha sido el escenario de un emotivo recibimiento al ciclista Alberto Vallés, popularmente conocido como 'Il Diávolo'. El deportista ha hecho escala en la capital del Tormes como parte de un reto solidario que recorre España con un objetivo claro: dar visibilidad al Síndrome de Nicolaides Baraitser, una enfermedad rara que afecta a 23 personas en todo el país.
En Castilla y León, la única paciente diagnosticada con esta patología es Nerea, una joven salmantina usuaria de la Fundación AFIM, a quien Vallés ha visitado durante su estancia en la ciudad. Salamanca se convierte así en la penúltima parada de una travesía que combina tramos en bicicleta y en tren, y que sumará cerca de 2.800 kilómetros en total.
La iniciativa surgió tras un encuentro con la familia del atleta olímpico José Luis Capitán, afincado en Oviedo, y su hija Julita. "Yo llevo haciendo ya 50 retos solidarios. Al final, todos los haces porque conoces a alguien o te llaman", ha explicado el ciclista. Al conocer que la asociación contaba con apenas 23 niños y niñas en toda España y que, en palabras de la madre, "nadie hace nada" por ser un colectivo tan pequeño, Vallés decidió actuar: "Dije, pues ese va a ser mi siguiente reto, y estoy pasando por toda España visitándoles".
El recorrido ha llevado al deportista desde Aranjuez, donde visitó a otro de los afectados llamado Héctor, hasta Salamanca. El destino final será Oviedo, donde concluirá el trayecto visitando a Julia.
Vallés ha querido enfatizar que esta iniciativa trasciende lo puramente deportivo. "Hay parte que hago en bici y hay parte que hago en tren, porque estoy dando charlas en colegios", ha detallado. Según sus propias palabras, el propósito no es batir marcas, algo que ya logró en el pasado con un récord Guinness, sino "estar, colaborar, ir a colegios, y trasladar un mensaje de empatía y solidaridad de las familias".
La llegada a Salamanca ha estado cargada de sentimientos encontrados. Ante las muestras de cariño recibidas por parte de los salmantinos, el deportista ha confesado: "Me está costando mucho no llorar, no sé si te das cuenta, porque me emociono mucho".
A pesar del esfuerzo físico que supone el trayecto, el mayor lamento de 'Il Diávolo' es la falta de tiempo para compartir con cada familia. "Da mucha pena que me voy muy pronto, estoy muy poco con los niños, mañana tengo que estar con otro, me quedaría un rato más", ha señalado, aunque reconoce que, a nivel emocional, la experiencia "es una pasada".