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Mercedes Monmany, la memoria de una Europa herida que queda
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Los libros son para la primavera

Mercedes Monmany, la memoria de una Europa herida que queda

Publicado 08/05/2026 15:21

La crítica y ensayista Mercedes Monmany recupera la memoria de diez heroínas del campo de concentración de Ravensbrück en un libro necesario “Algo quedará de mí”.

Qué bien titula Mercedes Monmany: “Ya sabes que volveré”, “Sin tiempo para el adiós”. Por las fronteras de esta Europa que ahora nos es más necesaria que nunca, transita esta ensayista, esta traductora, esta crítica literaria que se asoma a las páginas del ABC para sugerirnos que leamos a esos autores Centroeuropeos que tan bien conoce. No se puede resumir en una reseña la carrera, los logros de Mercedes Monmany, solo recomendar encarecidamente la lectura de sus críticas que son ventanas abiertas a un mundo que parecemos dejar atrás. Y el recorrido por sus libros, magníficamente editados por Galaxia Gutenberg, que nos recuerdan una Europa herida y sin embargo, llena de esperanza, porque la ética, el valor y la pelea de sus últimas diez heroínas, es toda una enseñanza.

Cuando el 30 de abril de 1945 se libera el campo de mujeres de Ravensbrück, el horror se muestra con toda su crudeza. Cinco de las diez protagonistas de este libro han muerto, otras cinco serán testimonio de la barbarie, pero también de la fuerza de la amistad, del apoyo. Incluso entre las llamas surge el loto dorado, decía la poeta Sylvia Plath, y la relación entre las internas, como la de Germaine Tillion y Geneviève de Gaulle o la de Buber-Neumann con la traductora de Kafka, Milena Jesenskà, deslumbra en el horror. En un lugar donde se castiga recoger, tener, ofrecer flores, hay una primavera de apoyo y cariño. Y de testimonio, “No lo olvides, cuenta mi historia”, se dicen unas a otras. Mercedes Monmany cumple con esa tarea: cuenta la historia con el trazo de una novelista y el rigor de una historiadora; es avezada estudiosa frente a los títulos que publican los autores que cita y también, periodista certera mostrándonos la realidad del horror. El resultado en esta serie de libros sobre el exilio y la pesadumbre de los campos es un esfuerzo épico de dar testimonio de lo ocurrido. De contar, de no perder la memoria.

Vivimos tiempos en los que hay que hacer Europa. Y Mercedes Monmany, con cada reseña semanal, con cada conferencia, con cada encuentro, traducción, tarea intelectual, afirma su voluntad de recorrer la memoria de un continente intelectual, letrado. “No todo lo mío morirá” escribió Horacio, y para la autora, nada de lo vivido y sufrido por Europa debe morir, sobre todo, nada de lo vivido y sufrido por esas mujeres que se entregaron a una causa, a una lucha que supuso su destrucción, su internamiento. Una etnóloga, poetas, periodistas, una santa, otra brigadista… mujeres independientes, sumamente cultas, de vidas intelectuales fortísimas que se vieron arrasadas por el viento de la historia y que, de las cinco que sobrevivieron, desde sus páginas y sus vidas dan buena cuenta de la solidaridad, de la pasión, de la voluntad de luchar contra el totalitarismo ¿Qué nos es más necesario en este tiempo nuestro que su ejemplo? Sin dogmatismo inútiles, armada solamente con el ejemplo, el rigor y el dato histórico, Monmany eleva el mayor y mejor de los discursos. El de un continente europeo capaz de lo mejor y de lo peor. De lo más terrible y de lo más admirable. Y lo hace con un rigor de cirujano y un discurso de escritora, con una entrega sin matices y una erudición que sorprende. Y el resultado es un libro necesario, una memoria que conjure al olvido, una lista de diez heroínas que son ejemplares, que son las particulares santas de nuestro devocionario. Aquel que pelea contra la indiferencia, sin tiempo para el olvido.

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Charo Alonso.