El charro ya es historia del BM Salamanca al haberse retirado por todo lo alto y con honores, pero ahora afronta el reto de vivir sin su pasión
El deporte salmantino despide a una de sus figuras más longevas y representativas. Sebas Elena, el eterno capitán del BM Salamanca, ha decidido poner punto final a su carrera deportiva a los 45 años. La decisión marca el cierre de una etapa irrepetible: 36 años dedicados al balonmano, de los cuales 27 se han desarrollado de forma ininterrumpida defendiendo la camiseta del primer equipo de la ciudad.
El adiós del pivote no solo supone la marcha de un referente en la pista, sino también de un pilar fundamental en la estructura y la supervivencia del club durante las últimas décadas. En sus primeros días como exjugador, el salmantino reconoce que la asimilación de esta nueva realidad está siendo un proceso complejo, marcado por el descanso físico pero también por el peso de los recuerdos.
La trayectoria de Sebas Elena es una rareza en el exigente mundo del balonmano, un deporte de alto impacto donde la longevidad extrema suele estar reservada casi exclusivamente a los guardametas. Su capacidad para mantenerse competitivo hasta el último día, anotando con regularidad en la Primera Nacional, subraya el mérito de una carrera cimentada en el compromiso absoluto con su club.
La transición hacia la retirada está generando sentimientos encontrados en el ya exjugador. "Siento nostalgia. Creo que lo peor va a venir cuando el equipo empiece a entrenar y yo no esté", reconoció el capitán, quien asegura que la decisión es firme y meditada. Tras tantos años compaginando su vida laboral con los entrenamientos y la gestión del club, el cuerpo y la mente pedían una tregua.
El desgaste no ha sido únicamente físico. "He llevado muchos años en esto, la directiva también quema mucho", explicó Elena. A pesar de la tranquilidad inicial con la que vivió su primer fin de semana sin competición, el reencuentro con sus compañeros ha despertado la carga emocional propia de las despedidas. "He tomado una decisión y la voy a llevar a rajatabla, como he hecho toda mi vida. Siempre que he tomado una decisión he ido a fuego, y ahora hay que apechugar", sentenció.
Durante estas semanas, el jugador ha recibido numerosas muestras de cariño, destacando especialmente las de antiguos compañeros. El capitán valoró el gesto de Carlos Domínguez, quien viajó desde Huelva expresamente para presenciar su último partido. Sin embargo, también lamentó la falta de reconocimiento por parte de algunos sectores: "Ha sido triste que en un club tan pequeño siempre tiene que haber alguno que no te ha dado ni la enhorabuena o no te ha aplaudido en ningún partido".
Mantenerse en la primera plantilla durante 27 temporadas es un logro estadístico prácticamente sin precedentes en el balonmano nacional de campo. El propio jugador es consciente de la magnitud de su récord, comparando su caso únicamente con figuras legendarias de la portería. "No he conocido a nadie que haya hecho 27 años en el primer equipo. A lo mejor hasta los 45 algún portero de Asobal; se me ha venido a la cabeza Hombrados, que llegó a los 43 o 44", reflexionó. Lejos de arrastrarse por las pistas en su etapa final, Sebas Elena se despide demostrando un nivel óptimo, habiendo anotado 14 o 15 goles en sus dos últimos compromisos oficiales.
Este rendimiento sostenido en el tiempo es fruto de una mentalidad inquebrantable. "Tengo que estar orgulloso de lo que he hecho. Se lo cuentas a los compañeros del trabajo, les dices que con 45 sigues jugando y nadie se lo cree. Creo que ha sido mérito mío, que nunca he dado mi brazo a torcer, siempre he querido competir y he estado hasta el final", subrayó el salmantino, quien además destacó la inmensa suerte de no haber sufrido lesiones graves durante toda su carrera.
A lo largo de casi tres décadas en el primer equipo, el capitán ha sido testigo directo de la evolución, los éxitos y las injusticias sufridas por el BM Salamanca. Al hacer balance, el jugador tiene claros cuáles han sido los hitos de su trayectoria:
Los mejores momentos: Los ascensos de categoría, la consecución de títulos de liga y el orgullo de asentar al equipo en la Primera Nacional, un logro que, según Elena, "tiene que motivar a los jugadores actuales porque son la base del club".
El episodio más doloroso: La sanción federativa que alteró el rumbo del equipo. Tras ganarse en la pista el derecho a competir en el grupo vasco, la Real Federación Española de Balonmano reubicó al equipo en el grupo andaluz, una decisión que hizo inviable la participación del club por motivos económicos y logísticos.
El exilio forzoso: El desalojo del histórico pabellón de La Alamedilla hace dos décadas. Tras vencer en la segunda jornada al filial del Balonmano Valladolid, el equipo visitante denunció las dimensiones de la pista. "Vinieron a medir a La Alamedilla, faltaron 20 centímetros y se nos echó", recordó con amargura. El traslado a una instalación que por entonces carecía de gradas, calefacción y luz adecuada marcó profundamente a aquella generación.
La marcha de Sebas Elena, apodado ‘Peta’, abre un escenario de incertidumbre para la entidad. Su labor trascendía lo puramente deportivo, asumiendo responsabilidades en la búsqueda de patrocinios y en la relación con los medios de comunicación. "Está claro que si yo marcho y no vuelvo a aparecer por aquí, puede repercutir", advirtió el exjugador.
El capitán analizó también el cambio generacional que atraviesa el vestuario. Recordó que la estabilidad actual en Primera Nacional proviene del bloque que logró el ascenso en Ciudad Real en 2016. "Nosotros hemos sido de otra escuela, de otra pasta. Para las generaciones que han venido, el balonmano ha sido un hobby, y nosotros lo hemos vivido como una forma de vida, aunque no hayas cobrado de ello", reflexionó, pidiendo a los nuevos jugadores que no olviden el esfuerzo de quienes cimentaron el club.
Respecto a su vinculación futura con la entidad, Elena mantiene la cautela. Ha solicitado a la directiva una serie de cambios estructurales para la mejora del club. "Si se dan esos cambios, será muy fácil que pueda estar, y si no, a lo mejor apartarse es bueno una temporada", explicó, reconociendo que tendrá que hablar con la directiva y con Martín para definir su papel.
Ahora, el futuro de Sebas Elena pasa por encontrar nuevas rutinas. Descartada la opción de jugar en equipos de veteranos o en Segunda Nacional —"si lo has dejado, lo has dejado"—, el exjugador buscará refugio en el gimnasio, el pádel o el campo “con una escopeta y un perro”, bromea. El balón de balonmano se detiene para él, pero su legado permanecerá imborrable en la historia del deporte salmantino.