Lunes, 04 de mayo de 2026
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La madurez de una afición que se negó a desaparecer
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ALBA DE TORMES

La madurez de una afición que se negó a desaparecer

Publicado 03/05/2026 12:33

Ahora es momento de vivir el presente, de disfrutar el alivio y el orgullo. Y mañana será el momento de mirar hacia delante y devolverle las alas a un equipo y una afición que nunca han dejado de soñar.

Más de 250 socios arroparon al comienzo de temporada el nuevo proyecto del Piensos Durán Albense. Un número que, en cualquier otra circunstancia, sería simplemente bueno. En uno de los momentos más críticos de la historia del club, se convirtió en un gesto brutal, en un abrazo que impidió que un equipo histórico se desvaneciera para siempre.

Hace apenas unos meses, el Piensos Durán Albense Albense rozaba con los dedos el sueño del ascenso a Segunda División y, al mismo tiempo, miraba de frente al abismo de la desaparición. Dos realidades opuestas que convivieron en el corazón de una afición que, en lugar de rendirse, decidió tomar las riendas. Porque fueron ocho aficionados los que dieron un paso al frente y los que quisieron que el club no fuese historia: David, José María, Teresa, Pablo, Toñi, Roberto, Gustavo y Ramón. Y lo cumplieron.

Este ha sido uno de los años más duros para la afición del Piensos Durán Albense. Un año de sufrimiento, de reflexiones, de días frágiles y complicados. Pero también ha sido el año en el que su afición se ha revelado como lo que realmente es: una afición de verdad. Madura, valiente, exigente cuando hace falta y entregada hasta la última gota de aliento.

Una afición que ha sabido mirar cara a cara a su junta directiva y jugadores, que ha sufrido con ellos y que ha encontrado en el Pabellón Municipal de Alba de Tormes su mejor red social: el lugar donde se comparten alegrías, se digieren derrotas y se construye, partido a partido, el futuro.

La madurez de una afición que se negó a desaparecer | Imagen 1

Verde: renovación, esperanza y equilibrio

Hoy, ese verde que viste al equipo ya no es solo un color. Es esperanza. Es renovación. Es equilibrio. Es el símbolo de un club humilde, profundamente arraigado en Alba de Tormes, acostumbrado a pelear con garra hasta el último segundo. Un club que nunca se rinde.

Aficionados, junta directiva y patrocinadores recogen hoy el fruto de una apuesta valiente. La apuesta por un club histórico al que nunca se le debió permitir tocar fondo. Hoy celebran la permanencia, sí, pero sobre todo celebran haber salvado algo mucho más grande: la identidad, la ilusión y la continuidad de un sueño.

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