A través de un portal oficial y dispositivos especializados en diversas provincias, la Administración busca ofrecer apoyo integral tanto a pacientes como a sus familias.
La Junta de Castilla y León trabaja para disminuir la incidencia de las conductas suicidas a través de la concienciación social, la prevención y la formación. Para hacer frente a este problema de salud pública, la Comunidad cuenta con una extensa red de recursos sanitarios y sociales destinados a la atención integral de la salud mental.
Bajo el lema "¡Para doblar la esquina del muro! Al otro lado siempre hay alguien", la Administración autonómica busca aflorar estas conductas y ofrecer una salida a quienes atraviesan momentos de extrema vulnerabilidad. Toda la información sobre las herramientas de ayuda y soporte está centralizada a través del portal oficial www.saludmentalcastillayleon.es, un espacio diseñado para acercar los recursos disponibles tanto a los pacientes como a sus familias.
El sistema sanitario autonómico articula su asistencia desde los Equipos de Atención Primaria, que funcionan como puerta de entrada para una primera valoración. A partir de ahí, los pacientes pueden ser derivados a dispositivos ambulatorios específicos, como los Equipos de Salud Mental y los Hospitales de Día Psiquiátricos, que cuentan con atención diferenciada para la población infanto-juvenil. En los casos que requieren mayor contención, la red dispone de Unidades de Hospitalización Psiquiátrica para crisis agudas y dispositivos de media estancia para la estabilización clínica.
La Comunidad cuenta además con unidades de referencia regional para el abordaje de patologías complejas. En este sentido, Salamanca alberga la Unidad de Patología Dual para drogodependencia y enfermedad mental, así como la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria. Por su parte, Burgos centraliza los trastornos de la conducta alimentaria, León atiende la patología dual con discapacidad intelectual y Valladolid dispone de la hospitalización psiquiátrica para menores de 18 años.
Más allá del ámbito estrictamente clínico, la recuperación se apoya en una amplia variedad de recursos comunitarios y sociales. Las personas con enfermedad mental grave y prolongada tienen a su disposición pisos terapéuticos, viviendas supervisadas y mini residencias con un máximo de 40 plazas. Este soporte residencial se complementa con Centros de Día, servicios de asistencia personal, programas de promoción de la autonomía e itinerarios de empleo, cuyo objetivo final es garantizar la integración sociolaboral de los afectados.