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El poder de la terapia grupal en Salamanca para afrontar la pérdida de un ser querido: "La gente no sabe que existe este recurso"
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Asociación Española Contra el Cáncer

El poder de la terapia grupal en Salamanca para afrontar la pérdida de un ser querido: "La gente no sabe que existe este recurso"

Publicado 24/04/2026 12:40

La iniciativa reúne a pequeños grupos de personas que comparten experiencias similares bajo la supervisión de profesionales de la salud mental, con el objetivo de facilitar la recuperación emocional mediante el apoyo mutuo

El abordaje psicológico tras el fallecimiento de un familiar requiere, en muchas ocasiones, de un acompañamiento especializado. En este contexto, la delegación salmantina de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) desarrolla el programa 'Viviendo tu propio duelo', una herramienta que complementa la atención individualizada que reciben los usuarios.

El equipo de la entidad, compuesto por cinco psicólogos, evalúa a las personas que acuden a consulta y, cuando han superado un tiempo prudencial en terapia individual, proponen su incorporación a esta modalidad colectiva. La psicóloga de la asociación, Pilar Carreto, explica que confían plenamente en esta metodología por sus buenos resultados clínicos.

"En el duelo, sobre todo, concretamente en el duelo, confiamos y dirigimos mucho hacia la terapia de un grupo", asegura la experta. La organización ha incrementado la frecuencia de estos encuentros al comprobar el poder terapéutico que surge cuando los participantes comparten sus vivencias en un entorno seguro.

Las sesiones se estructuran para garantizar un espacio íntimo y participativo. Los grupos están formados por entre seis y diez personas, un límite establecido específicamente para asegurar que todos los integrantes dispongan de tiempo suficiente para intervenir y expresar sus emociones con tranquilidad.

El programa requiere un compromiso significativo por parte de los asistentes para profundizar en el proceso de sanación. "Son 11 sesiones, de hora y media a casi dos horas cada una", detalla Pilar Carreto, quien confirma que esta extensión proporciona el margen necesario para avanzar en la recuperación emocional.

Para facilitar la asistencia y adaptarse a las necesidades de los usuarios, la asociación organiza los grupos alternando turnos de mañana y de tarde en función de la demanda que los profesionales van detectando en las consultas individuales.

El valor del "reflejo" entre los participantes

Uno de los aspectos que los terapeutas cuidan con mayor atención es la composición de los grupos. Aunque no están limitados a un único tipo de pérdida y conviven personas que han perdido a sus padres o a sus parejas, los profesionales buscan siempre que exista una identificación directa entre los miembros.

"Les suele valer también bastante el reflejo", señala la psicóloga de la AECC. Por ello, el equipo intenta que, si participa una persona viuda, haya al menos otra en la misma situación. Esta dinámica resulta más compleja en casos de pérdida de hijos, dado que estadísticamente el número de afectados que acude a la asociación es menor.

A pesar de las diferencias en cada proceso personal, compartir el espacio resulta "bastante nutriente" para los usuarios, que logran sentirse cómodos al escuchar experiencias similares a las suyas y comprobar que no están solos en su proceso de duelo.

Pese a los beneficios demostrados por la terapia grupal, desde la asociación advierten sobre la falta de información que existe en la sociedad respecto a estas ayudas. "Muchas veces la gente no sabe que existe este recurso", lamenta Carreto.

La AECC mantiene sus puertas abiertas para todas aquellas personas que necesiten apoyo psicológico tras la pérdida de un ser querido por culpa de la enfermedad, recordando que el primer paso suele ser siempre una valoración y atención individualizada antes de dar el paso al grupo.

La experta ha advertido que la sociedad actual es "demasiado hedonista" y vive "dando la espalda a la muerte", actuando como si este final no fuera a llegar nunca.

La profesional ha recordado un antiguo programa denominado "Vida y pérdida", que impartían en institutos de educación secundaria. Aunque muchos cuestionaban si los jóvenes de 16 años eran demasiado pequeños para abordar este tema, la psicóloga ha recordado que los menores también se enfrentan a la pérdida de abuelos o padres, lamentando la tendencia actual de intentar evitar todo tipo de sufrimiento a los niños, lo que provoca que "cuando hay un problema, se vienen abajo", concluye.