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ENTREVISTA | De periodista al movimiento vecinal: "Si las administraciones se guían por la rentabilidad, estamos perdidos"
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Isidro Serrano

ENTREVISTA | De periodista al movimiento vecinal: "Si las administraciones se guían por la rentabilidad, estamos perdidos"

Publicado 20/04/2026 13:04

Tras 35 años en los medios, y llegada su prejubilación, da el salto al movimiento vecinal para denunciar las desigualdades entre barrios y reclamar mejoras en servicios básicos y transporte.

Tras más de tres décadas dedicado a la información local, el periodista prejubilado Isidro Serrano ha cambiado las redacciones por el movimiento vecinal. Como nuevo miembro de la junta directiva de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Salamanca (FEVESA), aporta su profundo conocimiento de la ciudad para reivindicar mejoras sociales.

Serrano, que desarrolló gran parte de su carrera en cabeceras como El Adelanto y El Norte de Castilla, mantiene intacto su instinto informativo, pero ahora lo canaliza hacia la defensa de los ciudadanos. Su implicación comenzó en la asociación de su barrio, el Zurguén, y recientemente ha dado el salto a la federación provincial.

En esta entrevista, el histórico periodista analiza los retos actuales de Salamanca, denuncia las desigualdades entre diferentes zonas de la capital y subraya la necesidad de entender los servicios públicos, como el autobús urbano, desde la rentabilidad social y no puramente económica.

El salto de la redacción a la asociación

Llama la atención que un periodista pase a formar parte de la junta directiva de la Federación de Asociaciones de Vecinos. ¿Cómo surge esta implicación una vez concluida tu etapa profesional?

La verdad es que siempre me ha gustado el movimiento vecinal. Ya tenía relación y colaboraba con la asociación de vecinos del Zurguén. Cuando cerré mi etapa profesional, ingresé enseguida en esta asociación. Posteriormente, cuando FEVESA celebró su asamblea y presentó una nueva candidatura, la presidenta, Regina Moreiro, me comentó si estaba interesado en cubrir una vacante. Acepté porque me gusta, tengo contactos, sé expresarme y, tras 35 años trabajando, conozco bastante bien la ciudad y sus necesidades. Si tienes ilusión por hacer cosas, al final te lías más de la cuenta, pero está bien.

¿Echas de menos el periodismo, buscar noticias y hacer entrevistas?

Lo cierto es que sí. En mi última etapa en El Adelanto y en la edición de papel de El Norte de Castilla en Salamanca tenía una labor más de coordinación y dirección, aunque seguía saliendo a la calle. Nuestra profesión es como la de los toreros, nunca te cortas la coleta. Sigo enganchado a la información y viendo qué hacen los compañeros. Es un sello que no se quita nunca. A veces, cuando hay alguna noticia que despierta el interés ciudadano, da un poco de envidia ver a los compañeros trabajando mientras tú estás al otro lado.

¿Qué te dicen en casa ante esta nueva actividad? ¿Sigue faltando tiempo?

Sabía que no se me iba a caer la casa encima. Soy muy activo; además de esto, juego a la petanca y me gusta mucho andar. Mis hijos ya son mayores, el mayor va a cumplir 28 años, y con mi mujer paso todo el tiempo que puedo. Es difícil que me quede parado en casa.

Tienes raíces en el norte de España, ¿mantienes el vínculo y viajas allí?

Yo vine a Salamanca a hacer unas prácticas en El Adelanto en el año 1987 y me instalé definitivamente a principios de 1991. Mi mujer, que es vasca, también vino a terminar sus estudios y aquí nos quedamos. Aquí nacieron nuestros hijos. Voy mucho por allí porque mi madre, mi hermana y mis sobrinos viven allí. De hecho, pronto tengo una comida con antiguos compañeros de la escuela a los que hace 40 años que no veo.

Las carencias de los barrios salmantinos

Volviendo a FEVESA, ¿cuáles son las principales prioridades en esta nueva etapa? Ahora estáis muy centrados en las conexiones de tren y autobús.

FEVESA está implicada en ambas cosas, además de en los numerosos problemas de los barrios. Nuestro objetivo principal son las necesidades vecinales, pero también ofrecemos muchos servicios a los ciudadanos. Organizamos talleres cognitivos para personas mayores, charlas sobre el acoso escolar para ayudar a padres y abuelos a detectarlo, y asesoramiento para solicitar ayudas o el ingreso mínimo vital. Por desgracia, en Salamanca hay barrios de primera y de segunda. El transporte urbano está pasando por muy malos momentos; vayas a la parada que vayas, la gente está muy enfadada con los retrasos y la falta de información.

¿Cuáles son los barrios más necesitados actualmente?

Hay barrios que han recibido dotaciones importantes y otros que no tienen nada. En el Zurguén, por ejemplo, somos más de 5.000 personas y no tenemos un centro cívico; la asociación utiliza el gimnasio que nos cede el colegio público. Llevamos 15 años esperando un centro de salud. En San José ocurre algo similar, el centro de salud está colapsado y las viviendas son muy antiguas y necesitan aislamiento. Los barrios periféricos nuevos, como Los Alcaldes, también crecen sin los servicios necesarios, como líneas de autobús directas al centro.

¿Falta comunicación con el Ayuntamiento para solucionar estos problemas?

Los órganos de comunicación entre las administraciones y las asociaciones de vecinos funcionan muy mal, están muy encorsetados. Se convocan consejos sociales o de salud, pero no con la frecuencia necesaria ni para tratar los temas de fondo. Debería haber reuniones periódicas por zonas para escuchar las reivindicaciones. Llevamos desde noviembre pidiendo información sobre los cambios en las líneas de autobús por las obras de la Gran Vía y todavía no sabemos qué van a hacer. Hemos solicitado reuniones varias veces sin obtener respuesta clara.

Rentabilidad social frente a económica

¿Por tu experiencia, las instituciones miran más la rentabilidad económica que la rentabilidad social?

Es evidente. Si las administraciones se guían por la rentabilidad económica, estamos perdidos. Un ejemplo claro es el autobús al hospital. Los vecinos de Pizarrales, Barrio Blanco, Capuchinos y el Zurguén salieron a la calle para pedir conexiones directas. Se consiguieron las líneas 14 y 15, pero ahora la línea 15 no funciona los fines de semana con la excusa de que no es rentable. El autobús es un servicio público, no tiene que ser rentable. Los fines de semana también hay pruebas diagnósticas y visitas a familiares ingresados, y la gente mayor depende del autobús para desplazarse.

En las reuniones con el Ayuntamiento u otras instituciones, donde te conocen de su etapa periodística, ¿les sorprende verte en esta faceta vecinal?

Sí, la verdad es que se sorprenden. La primera vez fue en un consejo social de zona en La Vega. Estábamos hablando con representantes de varias asociaciones y pasó el alcalde, que ya lo sabía y me saludó. Muchos concejales son nuevos, pero a los que ya conocía les digo en tono de broma: "Tranquilo, que no vengo a darte guerra como periodista, vengo con la asociación de vecinos".

Foto de Vanesa Martins