El torero Damián Castaño y su hermano y mozo de espadas, Sergio, compartieron la tarde con sus respectivos hijos, Manuel e Iker, asegurando el relevo generacional de la saga en los ruedos.
La plaza de toros de Villoria fue escenario este domingo de una estampa que despertó más de una sonrisa entre los aficionados que poblaban el tendido. El torero Damián Castaño realizó el tradicional paseíllo acompañado de su hijo Manuel, quien acudió a la cita perfectamente ataviado con el traje campero. La emotividad del momento alcanzó su punto álgido al finalizar la faena, cuando el diestro compartió la vuelta al ruedo de la mano del pequeño, dejando una imagen imborrable para la familia.

Pero los guiños al futuro no terminaron ahí. En el callejón, la escena familiar se repitió con Sergio Castaño, mozo de espadas y hermano de Damián, que contó por primera vez con la inestimable asistencia de su hijo Iker en las labores de ayuda. Estos dos hechos simbólicos vividos durante la tarde dominical confirman que la pasión por la tauromaquia se transmite de padres a hijos y que la saga de los Castaño tiene su continuidad más que asegurada en las plazas.
