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VÍDEO | Carlos Sà Mayoral explica los indicios "tan fuertes que se convierten en pruebas del asesinato de Unamuno"
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autor del libro 'Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?'

VÍDEO | Carlos Sà Mayoral explica los indicios "tan fuertes que se convierten en pruebas del asesinato de Unamuno"

Publicado 10/04/2026 13:50

El escritor residente en Salamanca detalla argumentos documentales que apuntan al asesinato de Miguel de Unamuno por orden de Francisco Franco. A través de una carta interceptada y archivos militares, el autor defiende la teoría del crimen de Estado frente a la versión oficial de su muerte natural en 1936.

Carlos Sà Mayoral, escritor luso francés afincado en Salamanca, sacó a la luz en 2023 nuevos documentos que cuestionan la versión oficial sobre el fallecimiento de Miguel de Unamuno, ocurrido el 31 de diciembre de 1936. A través de su obra, expone argumentos que apuntan hacia un posible crimen orquestado por las altas esferas del régimen franquista.

La investigación, plasmada en el libro "Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?", se fundamenta en el hallazgo de documentación inédita y testimonios que contradicen el relato histórico tradicional. El punto de inflexión de este trabajo ha sido la localización de una misiva interceptada por el Servicio de Información Militar (SIM).

En esta entrevista concedida a SALAMANCArtv AL DÍA, el autor desgrana los detalles de sus descubrimientos en los archivos militares. Sa Mayoral sostiene que el exrector de la Universidad de Salamanca (USAL) representaba una amenaza internacional para el bando sublevado, motivo por el cual se habría ordenado su ejecución de forma encubierta.

A la espera de las conclusiones de la comisión de investigación liderada actualmente por la institución académica, que incluso valora la exhumación de los restos, el escritor defiende que las evidencias documentales ya son concluyentes para reescribir este episodio clave de la historia de España.

Nuevos indicios sobre el 31 de diciembre de 1936

En 2023 publica el libro "Miguel de Unamuno: ¿muerte natural o crimen de Estado?". Aunque otros investigadores ya habían levantado sospechas en la época contemporánea, ¿qué es lo que encontró exactamente en la investigación para esta obra?

Lo que me lleva a escribir este libro es el hallazgo de una carta que intenta enviar Miguel de Unamuno el 7 de diciembre de 1936 a Henry Miller, el famoso secretario norteamericano. Salvo que aparezcan otras nuevas, es una misiva muy interesante porque, además de mostrar su relación con Miller y repetir ideas de otras cartas de la época, afirma que hay orden de asesinarle si trata de huir. Que yo sepa, es el único documento donde refleja eso. Además, le pide a Miller que se ponga en contacto con Ana Martí, la mujer de Amadeu Hurtado, personas que intentaban ayudar a quienes trataban de huir de las dos Españas.

¿Qué recorrido tuvo esa carta interceptada?

El documento tiene unos subrayados en rojo realizados por los miembros del Servicio de Información Militar (SIM), el servicio secreto franquista. La carta genera un informe que se envía a Francisco Franco en persona. En él, el jefe del SIM le advierte de que Unamuno, además de las consabidas injurias contra la causa nacional, muestra el deseo de querer huir al extranjero. Al jefe del SIM le venía muy bien este asunto porque estaba harto de tener que vigilar a un Unamuno que era invigilable; constantemente se le acercaban periodistas para entrevistarle y él intentaba sacar cartas para denunciar los crímenes que se cometían en la España franquista.

¿Ese informe desencadenó más descubrimientos en los archivos?

Ese informe es demoledor y motivó una investigación que me llevó a los archivos militares. En el Archivo Militar de Ávila encontré un documento sobre la llamada de Francisco Franco al jefe de los servicios de información el 12 de octubre de 1936. El mismo día que Unamuno tiene el altercado con Millán-Astray, Franco llama al jefe de los servicios secretos a Salamanca. Sabemos que la vigilancia sobre Unamuno comienza ese mismo día. Cuando le expulsan del casino y llega a casa, hay testimonios que indican que ya había militares o policías vigilando la vivienda. El propio Unamuno lo repetía continuamente.

El escenario de la muerte y el "tercer hombre"

Usted incide mucho en el papel del médico que acudió a la casa de Unamuno tras su fallecimiento y en los informes posteriores. ¿Qué anomalías detectó?

Hay un informe del neurólogo Zarranz que señala que la hemorragia bulbar es la forma estadística más difícil de morir, es una rareza. Además, advierte que habría que haber estado presente en la muerte para determinarlo, y el médico no estuvo presente. Tampoco hubo autopsia. Zarranz apunta que la rotura del bulbo raquídeo es algo que se pretende en ciertos tipos de ejecución, como el garrote vil o el ahorcamiento.

También menciona la posible presencia de otra persona en la habitación durante el fallecimiento.

Lo más original que presento, además de que Franco es quien inicia la persecución, es la figura del "tercer hombre". El último visitante oficial fue Bartolomé Aragón, un profesor que no da el perfil de asesino. Aunque quemó libros, en ese mismo acto defendió la memoria de Lorca, de Juan Ramón Jiménez e incluso de Rafael Alberti. Por eso entiendo que hace falta otra persona. Recibí un testimonio indirecto a través del periodista Daniel Domínguez, corroborado luego por Clemente Bernal, uno de los trabajadores de la Casa Museo, sobre la existencia de una segunda persona acompañando a este señor.

¿Cómo encaja esto con la escena que se encontró en la habitación?

Aporto una visión criminalística del escenario. Todo el mundo conoce el detalle de la zapatilla quemada. Si consultas un manual de criminalística, te explica que si hay gritos, golpes y ropas rasgadas o quemadas, estamos hablando de signos de violencia evidentes. Y ocurrió todo eso. Lo primero que hace Bartolomé Aragón es ir a la Falange a contar que Unamuno gritó, dio un golpe en la mesa y luego se le quemó una zapatilla, tratando de justificar lo que debió ocurrir allí.

El móvil del crimen y el pacto de silencio

¿Por qué asesinarlo si, en teoría, ya estaba neutralizado y encerrado en su casa?

Porque Unamuno trataba de sacar información continuamente. Recientemente, la profesora Ana Marcos descubrió que intentó sacar una carta por la frontera, no por correo. Además, los periodistas extranjeros subían libremente a su casa, a veces acompañados por el servicio de información y otras no. Podían subir porque, de lo contrario, hubiera quedado demostrado que estaba detenido, lo que habría supuesto un escándalo internacional. Era la figura más relevante de la cultura española en aquel momento.

En su opinión, ¿todo esto son indicios o pruebas definitivas del asesinato?

Para mí son indicios tan fuertes que se convierten en pruebas. En un contexto de Guerra Civil, que el jefe del Estado esté detrás de ti, ponga a la inteligencia militar a vigilarte y reciba un informe advirtiendo de que tratas de huir, supone un peligro enorme para la causa nacional. Si Unamuno conseguía salir de España y contar lo que estaba ocurriendo, habría sido crítico, especialmente a finales de 1936, cuando Franco aún no había ganado la guerra y la República había logrado detener a los sublevados en Madrid.

¿Ha tenido contacto con la familia de Unamuno para abordar este tema? ¿Qué le han transmitido?

Sí, los conozco. A algunos les resulta extraño que la familia nunca hubiera dicho nada. Yo respondo que, evidentemente, hubo un pacto de silencio. Tengo el testimonio de cómo Aurelia, la criada, cuando llega Rafael a la casa nada más morir Unamuno, le dice: "Nos lo han matado, nos lo han matado". Y Rafael le responde: "Calla, Aurelia, que nos van a matar a todos". Entiendo que se hizo un pacto familiar para sobrevivir, porque sabían de lo que eran capaces. Con el paso del tiempo y la llegada de la democracia, romper ese silencio era como delatar a los firmantes de aquel pacto. Es algo muy común en familias que han sufrido la represión franquista.

La Universidad de Salamanca lidera actualmente una comisión de investigación y se valora la posibilidad de una exhumación. ¿Cree que servirá de algo después de 90 años?

Para mí hay evidencias documentales suficientes para dejar claro que Franco mandó asesinar a Unamuno. Si se hace una necropsia, es posible que se encuentre algo, como una fractura cervical, que es una de mis propuestas. Pero si lo asfixiaron o le inyectaron un veneno, como apunta una nueva hipótesis, es posible que no quede huella en el cuerpo después de 90 años. Si la necropsia no da positivo, para mí hay evidencias suficientes: Franco le persiguió desde el 12 de octubre, el 20 de diciembre recibió el informe de que trataba de huir, había orden de asesinarle si lo intentaba, y finalmente murió en unas circunstancias extrañísimas.

Foto y vídeo de Vanesa Martins