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Ana Suárez, feliz en la AECC de Salamanca: "No me cierro a nada"
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LA VIDA DESPUÉS DE LA POLÍTICA

Ana Suárez, feliz en la AECC de Salamanca: "No me cierro a nada"

Publicado 11/04/2026 19:54

La exteniente de alcalde analiza su salida del Ayuntamiento, la desaparición del centro político y su actual etapa profesional: "Si dejas una huella bonita es lo más importante"

Ana Suárez Otero, leonesa afincada en la capital del Tormes y licenciada en Psicología, experimentó un giro radical en su trayectoria profesional tras las elecciones municipales de 2023. Después de ocho años como concejala de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Salamanca, donde ejerció como teniente de alcalde y responsable de Familia e Igualdad de Oportunidades y de la Oficina de Bienestar Animal, su día a día transcurre ahora lejos de los focos mediáticos.

Su presente se encuentra en la gerencia de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Salamanca, entidad en la que recaló hace dos años. Durante el primer ejercicio ejerció como coordinadora general de voluntariado, asumiendo la gerencia provincial hace doce meses.

¿Cómo fue la transición inmediata a la vida civil?

Lejos de tomarse un descanso tras su salida del Consistorio, la ex concejala mantuvo un ritmo de actividad ininterrumpido. "A la semana siguiente estaba trabajando, porque tenía claro que no podía pasar de un ritmo tan elevado de actividad a nada", explica Suárez.

El 26 de junio de 2023 ya se encontraba inmersa en un proyecto de formación online vinculado con la preparación de entrevistas para opositores de fuerzas y cuerpos de seguridad, una labor que ya había desarrollado en el pasado.

El cambio desde la primera línea institucional hacia el ámbito social supuso una transformación notable. La psicóloga reconoce que el fin de su exposición pública en redes sociales le ha aportado una "tranquilidad maravillosa". Sobre su etapa municipal, asegura no echar de menos el ambiente político, aunque sí añora "la posibilidad de tomar decisiones que afectan a tantas personas".

No obstante, el reconocimiento ciudadano sigue muy presente. "La última vez en la frutería del barrio, esperando mi turno, un señor se ha acercado y me ha dicho: tú, ex concejala, lo hiciste muy bien. Dije yo: bueno, gracias, un kilo de tomates", relata con humor, valorando estas muestras de cariño como la confirmación de haber realizado un buen trabajo.

Especialmente significativa fue su gestión durante la crisis sanitaria. A pesar del "miedo atroz a lo desconocido", Suárez afirma sentirse agradecida por haber ocupado un puesto de responsabilidad: "Me alegro de haber podido estar en un lugar donde podía ayudar en un momento clave".

El proceso de selección en la AECC

Su vinculación con la asociación comenzó de forma altruista. Tras finalizar su etapa en el Ayuntamiento, el presidente de la entidad le propuso integrarse como miembro voluntario del consejo provincial. Posteriormente, surgió una vacante laboral como coordinadora de voluntariado.

"Opté a esa plaza que se publica en un portal de empleo al que se presentaron cerca de 60 candidaturas", detalla la gerente. Tras superar el proceso de selección, se incorporó a la plantilla y, un año más tarde, superó una nueva convocatoria pública para asumir la gerencia.

La labor actual: humanizar el proceso oncológico

En su puesto actual, el trabajo de Ana Suárez consiste en desarrollar las líneas estratégicas para promover la humanización de todo el proceso oncológico. La gerente subraya la necesidad de reivindicar "financiación estable para investigación", ya que es lo único que permitirá que el cáncer se convierta en una enfermedad crónica.

Mientras tanto, la entidad busca adelantarse a las necesidades de los pacientes. Suárez recuerda como ejemplo que la asociación puso en marcha el sistema para hacer mamografías hace 30 años, cuando aún no estaba asumido por la sanidad pública.

El diagnóstico conlleva implicaciones que van mucho más allá del ámbito sanitario, afectando a nivel psicológico, familiar, laboral y económico, y agravando situaciones de vulnerabilidad previa como la soledad en personas mayores o las dificultades de las familias monoparentales.

Su motivación tiene también una raíz personal, al haber vivido la enfermedad en su entorno familiar. Entre los servicios más gratificantes, destaca el banco de pelucas en préstamo. "La sensación maravillosa de ver a una mujer que va a perder el pelo, normalizar lo que está ocurriendo y ver la sonrisa con la que se va, lo compensa todo", relata emocionada.

Además, la sede funciona como un espacio seguro para la ventilación emocional, donde las personas pueden acudir simplemente a llorar y desahogarse sin sobrecargar a sus familias.

La visión de la ciudad y el futuro del centro político

Desde su nueva posición, Suárez observa Salamanca con la perspectiva de quien conoce los mecanismos internos de la administración. Esta experiencia le genera "dolor" al escuchar críticas infundadas sobre la gestión municipal, al ser consciente de que las decisiones deben ajustarse estrictamente a la normativa vigente.

Respecto al panorama nacional y la desaparición de su antigua formación, Ciudadanos, la ex concejala realiza un análisis profundo. Lamenta que la política actual esté "embrutecida por la crispación" y que la sociedad haya aprendido "a no negociar, a no buscar acuerdos, sino a buscar confrontaciones".

A pesar de ello, se muestra convencida de que a medio plazo volverá a surgir un proyecto político de centro. "La mayor parte de los españoles sí se sienten cómodos en esa posición", asegura, destacando la importancia de elegir bien a los "compañeros de viaje" en esa futura travesía.

Sobre un posible regreso personal a la arena política, mantiene una postura prudente pero abierta. Aunque no ha recibido propuestas, considera que la política es una actividad "muy noble". "No lo descarto, pero tampoco lo busco. No me cierro a nada", afirma con rotundidad, recordando que su llegada al Ayuntamiento también fue inesperada.

Mientras tanto, Ana Suárez, que se define a sí misma como una "idealista", aplica en su día a día una filosofía basada en la cordialidad. "Sigo intentando sembrar amabilidad. Si todos los que tenemos ocasión de ser amables lo somos, igual tardamos un tiempo, pero conseguiremos cambiar las cosas", concluye, con el objetivo vital de "hacerlo todo lo mejor que puedas y dejar una huella bonita".

Ana Suárez, feliz en la AECC de Salamanca: "No me cierro a nada" | Imagen 1

FOTOS: DAVID SAÑUDO