La 'Ruta Alfar 360' reúne a cerca de 80 personas en Alba de Tormes para repasar la historia de la cerámica local. La actividad, enmarcada en la iniciativa nacional "¡Hola Cerámica! 2026", ha destacado por la emotiva participación de las generaciones más veteranas.
El Ayuntamiento de Alba de Tormes ha inaugurado con gran éxito de convocatoria sus actividades enmarcadas en la celebración nacional "¡Hola Cerámica! 2026". La propuesta central de la jornada, la visita guiada gratuita denominada "Ruta Alfar 360: Origen, Proceso y Evolución", ha logrado reunir este jueves a un numeroso grupo de personas interesadas en descubrir el patrimonio alfarero de la villa.
El recorrido, que ha comenzado a las 17:00 horas, ha estado conducido por la guía Elena Briñón. La alta participación ha superado las expectativas iniciales de la propia organizadora, quien ha confirmado que la actividad ha congregado a cerca de 80 asistentes, una cifra que ha supuesto "muchas más de las que esperaba".
Durante aproximadamente dos horas, los participantes han disfrutado de una inmersión completa en este oficio tradicional. Tal y como ha explicado Briñón, el itinerario ha planteado una "vuelta 360 grados a la historia de la alfarería", iniciando el trayecto en el Museo Alfarería, ubicado en la iglesia de Santiago, para conocer los orígenes y los antiguos coladeros.
En este primer tramo, el grupo ha podido comprobar la evolución técnica de la cerámica albense y la posterior introducción de la filigrana. Tras esta perspectiva histórica, la ruta se ha desplazado hasta el taller de Íñigo Dueñas para aportar una visión contemporánea. Allí, el artesano ha detallado su método de trabajo actual y cómo ha adaptado su forma de entender y modelar la cerámica a los nuevos tiempos.

Más allá del éxito de asistencia, la jornada ha destacado por la conexión emocional con el público. Elena Briñón, que se enfrentaba por primera vez a un grupo tan numeroso en este tipo de visitas, ha valorado la inmejorable acogida de los asistentes, quienes la han animado a continuar con su labor divulgativa tras superar los nervios iniciales.
El momento más especial de la tarde se ha vivido en el interior del museo gracias a la implicación de las generaciones más veteranas. Los mayores han compartido sus recuerdos al reconocer piezas que utilizaban en sus casas durante su infancia. "La gente colaboraba más, me iba diciendo alguna anécdota o para qué servía o cómo utilizaban ellos las piezas", ha destacado Briñón, concluyendo que esta interacción espontánea ha sido "lo que más ha gustado" de toda la experiencia cultural.