Corría mayo de 1931, poco después de que se proclamara la Segunda República, el 14 de abril; Málaga fue escenario de una intensa furia anticlerical. La violencia fue impulsada por clases populares y elementos exaltados en el contexto de una «ola de esperanza popular» tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera y la salida del rey Alfonso XIII. Se asaltaron 41 edificios religiosos, provocando pérdidas irreparables en el patrimonio artístico y documental, incluyendo la desaparición de imágenes como el Cristo de la Sangre o la Virgen de Belén.
La parroquia de Santo Domingo fue incendiada por milicianos y el Cristo original, obra del granadino Pedro de Mena y Medrano tallada en el siglo XVII, fue pasto de las llamas.
El artista Francisco Palma García logró salvar una pierna de la talla, pero la imagen quedó destruida. Sin embargo, la devoción no murió. En 1942, su hijo Francisco Palma Burgos esculpió un nuevo Cristo inspirándose en el anterior. La obra, que costó 30.000 pesetas, fue sufragada por los cofrades, se bendijo y volvió a procesionar. «El Cristo de Mena es una réplica, no una copia».
La relación entre la Legión y su protector se fue estrechando con los años. En 1943 se oficializó la tradición de que un grupo de legionarios portara la talla a pulso durante el Jueves Santo, y desde 1960 cada acuartelamiento cuenta con una réplica de la imagen, que preside sus actos más solemnes.
El punto culminante llegó en el año 2000, cuando el arzobispo castrense, monseñor José Manuel Estepa Llaurens, firmó el decreto que nombraba oficialmente al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas como protector de la Legión Española. Lo que hasta entonces era una devoción arraigada se convertía en un lazo oficial e inquebrantable.
¿Cuál es el motivo de ser el Cristo de la Buena Muerte o de Mena el protector de la legión?
El origen de esta unión se remonta a 1928. Por aquel entonces, los mandos del recién creado Tercio de Extranjeros, que regresaban de la guerra de África, visitaron Málaga. Allí entraron en contacto con los directivos de la Congregación de Mena y les hicieron una petición que marcaría la historia: el Cristo de la Buena Muerte se convirtiera en protector de las tropas.
En 1931, se instauró la primera guardia legionaria ante la imagen en la capilla de Santo Domingo. Desde el Domingo de Ramos hasta el Miércoles Santo, los legionarios velan el sueño del crucificado. Tienen su mistica y tradiciones, como «el credo legionario. No se muere más que una vez, y soy el novio de la muerte»
¿Algún republicano de izquierdas ha pedido perdón por la salvajada que hicieron? Espero que no salgan diciendo que el Cristo de Mena era franquista.
¡Feliz Semana de Pascua!
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