Cierre temporal de ocho de sus principales parques, incluyendo La Aldehuela y Jesuitas, debido a la alerta por fuertes rachas de viento prevista para este martes
El Consistorio salmantino clausura temporalmente las principales áreas arboladas de la ciudad debido a la previsión de condiciones meteorológicas adversas. El dispositivo municipal mantiene en alerta a los servicios de emergencias para atender cualquier incidencia derivada del temporal y garantizar la seguridad de los peatones.
La alerta por fuertes rachas de viento prevista para este martes, 7 de abril, ha obligado al Ayuntamiento de Salamanca a tomar medidas preventivas inmediatas. El objetivo principal de esta decisión es evitar cualquier tipo de riesgo para los ciudadanos que transitan por la vía pública.
Por este motivo, las autoridades municipales han decretado la clausura temporal de varias zonas verdes de la capital. Esta restricción permanecerá activa de forma ininterrumpida hasta que el temporal pierda fuerza y desaparezca el peligro por caída de ramas.
Paralelamente, los servicios de Bomberos, Policía Local y Parques y Jardines se encuentran trabajando a pleno rendimiento. Estos equipos municipales están preparados para intervenir de manera rápida ante los avisos ciudadanos que puedan registrarse durante la jornada.
La medida adoptada por el Consistorio afecta a los principales pulmones verdes de la ciudad. En concreto, el cierre perimetral se aplica de manera estricta a los siguientes espacios:
Ante esta situación meteorológica adversa, el Ayuntamiento recuerda la importancia de extremar todas las precauciones necesarias en los desplazamientos por la ciudad para protegerse del viento.
Las autoridades recomiendan expresamente no transitar por áreas ajardinadas o avenidas que cuenten con arbolado, donde pueda existir un riesgo evidente de desprendimiento de ramas sobre la vía pública.
Además, se solicita a los vecinos que revisen sus viviendas y procedan a retirar elementos exteriores ubicados en terrazas, balcones y azoteas. Esta medida busca evitar que objetos ligeros puedan precipitarse a la calle impulsados por las rachas de viento.