Lunes, 06 de abril de 2026
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Manuel Briñón guía el Sermón de la Soledad en Alba
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ALBA DE TORMES

Manuel Briñón guía el Sermón de la Soledad en Alba

Publicado 06/04/2026 13:09

El Sacedorte del Corazón de Jesús ha guiado esta profunda meditación sobre el dolor de la Virgen María y la esperanza de la Resurrección, conectando la fe con los desafíos de la sociedad actual.

La tarde del Sábado Santo ha vuelto a teñirse de recogimiento en Alba de Tormes. Numerosos fieles se dieron cita en la Basílica de la Anunciación para participar en el tradicional Sermón de la Soledad, un acto que marca el final de la pasión antes de la vigilia pascual.

En este 2026, la meditación ha estado dirigida por el padre Manuel Briñón. Su reflexión ha sabido conectar con la profundidad espiritual propia de este día único en la liturgia cristiana, caracterizado por ser un tiempo suspendido entre el dolor y la esperanza de la Resurrección.

Lejos del dramatismo visible de las jornadas previas, la ceremonia se ha adentrado en el silencio del sepulcro. Los asistentes han compartido un espacio de contemplación donde ya no hay signos, ni respuestas, ni consuelo inmediato para los creyentes.

El silencio del sepulcro

Con un tono sobrio y profundamente meditativo, el padre Briñón ha ido desgranando el texto del sermón. El sacerdote ha situado a los asistentes ante la experiencia radical de María en el Sábado Santo, marcada por la soledad absoluta.

"Nada. No te queda nada. Todo. Te lo han quitado todo", ha resonado en el templo albense. Estas palabras han marcado el inicio de una reflexión que ha puesto voz al vacío de una madre tras la pérdida de su hijo.

El predicador ha subrayado cómo esta soledad no es solo ausencia, sino también un acto de fe. "Ahí queda todo tu mundo, con tu Hijo en el sepulcro bien sellado", ha expresado para ilustrar la aceptación del designio divino incluso cuando todo parece haber terminado.

Una reflexión sobre la sociedad contemporánea

En medio de la contemplación, el padre Briñón ha elevado la reflexión hacia la realidad actual. El sacerdote ha lanzado una pregunta que ha atravesado la conciencia de los presentes: "¿Qué hemos hecho?".

Esta cuestión, repetida con fuerza durante la homilía, ha roto el silencio interior de los asistentes para interpelar directamente al mundo contemporáneo. El sermón ha denunciado las contradicciones de una sociedad que, a pesar de su progreso, continúa marcada por la violencia, el egoísmo y la pérdida del sentido del otro.

En palabras del texto proclamado, "damos muerte al que nos da la vida". El predicador ha recordado que esta paradoja no pertenece solo al pasado histórico, sino que sigue presente en la vida cotidiana de la actualidad.

El consuelo de María y su reflejo en el arte albense

Lejos de una visión desesperanzada, la predicación ha conducido hacia el corazón del mensaje cristiano, presentando a María como una presencia que acompaña. "Eres 'La Soledad' que da compañía para que nadie se sienta solo", ha proclamado el padre Briñón.

Esta vivencia espiritual encuentra un eco permanente en el museo Carmus de la localidad. En este espacio cultural puede contemplarse durante todo el año la Virgen de Pedro de Mena, una obra de gran intensidad expresiva tallada en madera policromada.

La escultura traduce el mismo mensaje que ha resonado en la basílica: el dolor contenido, la dignidad en el sufrimiento y la profundidad de una maternidad que trasciende lo humano.

El arraigo de una tradición que se renueva

El Sermón de la Soledad sigue siendo una cita ineludible para los vecinos. Como recuerda la tradición popular, la expresión "voy a ver a La Soledad" continúa viva en el municipio, reflejando una devoción que une fe, cultura y memoria colectiva.

El acto ha concluido en un clima de absoluto recogimiento, fiel al espíritu de este día. De la mano del padre Manuel Briñón, la ceremonia se ha convertido en un camino hacia la esperanza silenciosa que anuncia la inminente Resurrección.