, 05 de abril de 2026
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II Memorial Álvaro Pérez Ortega: fútbol sala, recuerdos y emoción
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Ciudad Rodrigo | II Memorial por Álvaro Pérez Ortega

II Memorial Álvaro Pérez Ortega: fútbol sala, recuerdos y emoción

Sofía García
Publicado 03/04/2026 00:24

Amigos, familiares y jóvenes jugadores se reunieron en el pabellón Conde Foxá para rendir homenaje a Álvaro, con un partido, aplausos y un ambiente de recuerdo y convivencia.

Ojalá estos actos no tuvieran que celebrarse. Ojalá fueran por otro motivo, por otra causa, por otro sentimiento. Y, sobre todo, ojalá él estuviera. Pero la vida, a veces, no es justa. Y este memorial es la forma que han encontrado quienes le quisieron de recordarlo, de sentirlo cerca y de celebrar que un día estuvo allí, compartiendo risas, partidos y momentos.

El pabellón Conde Foxá acogió el II Memorial Álvaro Pérez Ortega en una tarde marcada por la emoción, los recuerdos y un ambiente inevitablemente agridulce. La tristeza por su ausencia se mezclaba con la alegría de quienes quisieron rendirle homenaje con el deporte que más le gustaba: a través del fútbol sala.

Antes del inicio del partido, se hizo entrega de unos obsequios y unos aplausos para la familia de Álvaro, un gesto de cariño y reconocimiento que puso a todos los presentes en el tono emotivo de la jornada.

Sobre la pista se enfrentaron amigos de toda la vida y el equipo infantil al que el propio Álvaro entrenó en el CD Tres Columnas. Divididos en dos conjuntos, rojo y verde, todos compartían un mismo símbolo en la espalda: el número 12. Un número convertido ya en recuerdo.

El encuentro, arbitrado por Ángel Aires, “Buba”, se disputó en dos tiempos de 25 minutos, con equipos formados por dos generaciones unidas por la figura de Álvaro: sus amigos y aquellos jóvenes a los que enseñó dentro y fuera de la pista.

Fue un partido amistoso, sí, pero también algo más. Hubo competitividad, aunque siempre sana; hubo goles, pero sobre todo hubo sonrisas. Porque, por encima de todo, estaba la intención de disfrutar, de compartir y de recordar. De hacer, por unas horas, que su presencia siguiera viva en cada jugada.

En las gradas, familiares, amigos y conocidos acompañaron el homenaje con respeto, aplausos, alegría, recuerdos y con emoción contenida. Porque convertir el dolor en algo bonito nunca es completo, pero sí necesario.

La jornada concluyó con un momento de convivencia entre los asistentes, entre conversaciones, recuerdos y un pequeño refrigerio. Y con una idea compartida: una puerta abierta para su celebración en el 2027.