Empecé a leer este libro de Javier Cáceres, con título tan sugerente, ya me hubiera gustado escribirlo a mi y con ese alcance tan provocador. Hasta 100 leyendas del fútbol relatan, y dibujan, cómo marcaron aquel gol (Uno de tantos) que recuerdan en sus vidas deportivas.
Es especialmente detallada una historia del fútbol a través de sus goles, y los protagonistas disfrutan con lo guardado en su memoria. En su prólogo, escrito por Jorge Valdano nos dice: “En cierto modo, este juego es como el ajedrez. Aquí también las reinas, los alfiles, las torres y los caballos nos trasladan a una Edad Media olvidada, donde al final lo único que cuenta es la muerte del rey, el jaque mate. En el fútbol, el jaque mate se llama “gol”. (Vladimir Dimitrijevic, en “La vida es un balón redondo”.
También nos sigue ilustrando poéticamente: “Qué es un gol, sino un epílogo? Todo lo demás es contexto. Lo que llamamos “jugar” son once tipos que se pasan un buen rato intentando darle un giro al juego marcando un gol, y el resto del tiempo lo pasan intentando evitar que el contrario haga lo mismo. Estos dos problemas, que deben resolverse en el césped, es lo que llamamos fútbol. Todo lo demás son divagaciones, aunque sea con buenas intenciones”.
“Una vez le preguntaron a un joven colombiano de 12 años qué pensaba al marcar un gol; su respuesta fue: “Mi cabeza se llena de alegría”. Cuando la alegría se desborda, nos lleva a correr en cualquier dirección, y no es porque tengamos prisa, sino porque es una curiosa forma de expresar alegría. Una variante es dejarse aplastar por una montaña de jugadores de tu mismo equipo que gritan como locos, solo que el que está debajo de todos no es el que más sufre, sino el más feliz de todos”.
“Los goles deben comprobarse, aunque no al estilo del VAR, que, entre muchas desventajas, tiene una imperdonable: posponer, interrumpir o incluso sofocar el sagrado grito del gol. Solo por este motivo el VAR no merece existir…” (…) “Hace tiempo leí un artículo escrito, contaba una historia que di por cierta: un jugador sordomudo había marcado un gol y trepó hasta la tribuna para abrazar a su madre. La gente le escuchó claramente decir: “Mamá, gol”. ¿Por qué no creerlo?”
Comenta Javier Cáceres en su libro estupendo, numerosas historias sobre la manera de conseguir “los recuerdos” de sus protagonistas. “Cada gol tiene una historia”. (…) “El escritor argentino Osvaldo Soriano escribió una vez: “El trayecto hacia un gol es una manera de conocimiento, de mirarnos y de mirar a los demás”. Esto explica lo diversos que pueden ser los caminos que llevan a un gol”.
Y al final de su prólogo, el mismo Cáceres asegura: Nunca encontrarás a nadie que pueda arrepentirse de haber marcado un gol”.
Al final del libro, podemos situarnos en las historias curriculares de gente famosa, incluso de otras que yo mismo ni recordaba: Ailton, Jimmy Hartwig, Marcio Amoroso, Ricky Villa, Marc Degryse, Ciro Ferrara, etc., con los consabidos Beckenbauer, Pelé, Maradona, Van Basten, Valdano, Lineker, Weah, Platini, Ivan Zamorano, Mijatovic, Forlan, Suker, Morientes, Vicente del Bosque, Luis de la Fuente, y un amplio etcétera de futbolistas recordados. A lo mejor no precisamente por estos goles…
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