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FOTOS | El Día de la Tierra palestina se celebra con música, poesía y gastronomía para clamar contra el genocidio
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en Miranda de Azán

FOTOS | El Día de la Tierra palestina se celebra con música, poesía y gastronomía para clamar contra el genocidio

Publicado 30/03/2026 10:12

El Ayuntamiento de Miranda de Azán, la Asociación Hispano-Árabe de Salamanca y el colectivo de artistas pro Palestina vuelven a alzar la voz para recordar el conflicto.

Tiene Miranda de Azán, aparte de apoyo a la economía del bien común, tan necesaria, vocación de solidaridad. Y se nota en el acto lleno de gente, en la lectura emocionada de sus vecinos, en el compromiso activo, alegre de su alcalde. En tiempos de impostura y dejadez, la población cercana a Salamanca, ahora rodeada de verde y de luz de primavera, es el lugar acogedor en el que el colectivo “Poesía por Palestina” llega con el libro y el empeño en no olvidar, como afirma Jose Luis Sánchez, su alcalde, casi ochenta años de ocupación ilegal que no supone una actitud antisemita, sino antifascista. Una actitud que el Ayuntamiento de Miranda de Azán escenifica poniendo juntas la bandera del municipio, la de España y la de Palestina en un acto que se celebra en más de cincuenta poblaciones en nuestro país para reivindicar la Tierra palestina.

Y no hay mejor espacio que este pueblo, afirma el presidente de la Asociación Hispano-Árabe de Salamanca, el libanés Ahmad Faur, quien afirma que es muy complejo hablar de un conflicto del que casi el 90% de la información que conocemos es falsa. Un conflicto que supone desplazamientos de población, destrucción de miles de casas, familias desaparecidas… y todo con la absoluta impunidad del Estado de Israel que olvida el derecho internacional, ese que Europa esgrime ante el problema de Groenlandia, pero no en esta ocupación que puede resumirse en la imagen de un niño que mira hacia el cielo con la frase “¿Por qué me has dejado solo? ¿Por qué no me llevas con mi padre?”. Un conflicto que Faur vive desde su propia familia, originaria del sur de un Líbano de nuevo destruido por una guerra en la que han muerto casi 40.000 niños gazatíes.

Al testimonio de Ahmad Faur le sigue el de Carmen Terradillos, coordinadora de Médicos Sin Fronteras, asociación a la que Israel ha impedido llegar a Gaza y que ahora apoya en remoto a los hospitales en los que trabaja personal de la zona. Centrada actualmente en el conflicto de Sudán, la mayor urgencia humanitaria del mundo sin visibilidad por los movimientos en el golfo de Ormuz, Carmen Terradillos es el testigo directo de cómo ha desaparecido el tejido sanitario y educativo en Gaza, abandonando a una población sin recursos, dejada a su suerte mientras la sociedad occidental mira hacia otro lado, sin reparar en la falta de respeto al derecho internacional. Para ella, acciones pequeñas en lugares como este conjuran el olvido, la absoluta impunidad con la que funcionan los poderosos. Sus palabras, cercanas y contundentes, emocionan a un público que se entrega a la palabra del activista Ferchu de Castro, quien explica el proyecto de “Poesía por Palestina”, que ha llevado por diferentes lugares este libro y este recital de música, verso y libro para concienciar, para conjurar el olvido en un acto de humanidad que siga hablando de lo que es un absoluto genocidio, palabra que se enfrenta al silencio oficial y a la indiferencia de la gente. Una gente, que, dolorida, hace lo que sabe: teatro, poesía, música, arte, convertido todo en acto y libro cuya venta va íntegramente, a las organizaciones que apoyan a los niños gazatíes.

Niños que mueren de hambre y frío. Niños que son las principales víctimas de las 68 guerras que permanecen activas en el mundo y de las que no se hablan, recuerda Ferchu de Castro, antes de que la emocionada música del Coro Pilar de la Sota y de la poesía de los autores y los convecinos de Miranda de Azán, tomen la palabra. Una palabra que cierra el alcalde de este pueblo hospitalario recordando que hay un olivo plantado contra el olvido, un olivo sin placa porque no encuentran un verso esperanzado en medio de toda esta pena. Una pena y una tragedia que se conjuran con actos como este, que unen y demuestran que no hay olvido. Un acto que termina con esa comida: “lo poco que tenemos lo compartimos” que nos une en torno a la solidaridad, la alegría, lo que nos alimenta, nos conciencia y nos abraza. Fruto de la tierra para reivindicar la tierra, la Tierra palestina.

Charo Alonso. Fotografías: Fernando Sánchez Gómez.