La iniciativa busca mitigar el impacto físico y psicológico de la quimioterapia, mejorando la autoestima de las participantes a través de atención personalizada y cosmética especializada
Mirarse al espejo durante un tratamiento contra el cáncer supone, en muchas ocasiones, un reto diario. Para transformar esta realidad, ocho jóvenes del instituto salmantino desarrollan unas jornadas prácticas donde la belleza se convierte en una herramienta terapéutica fundamental para afrontar la enfermedad con mayor confianza. Por ello, la AECC realiza diversos talleres que nos ha explicado Sylvia Amador, psicóloga de la entidad, en esta entrevista.
Las instalaciones de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Salamanca se han transformado durante estos días en un espacio dedicado al bienestar y la empatía. Allí, los pacientes oncológicos encuentran un respiro a su rutina médica gracias a una iniciativa pionera impulsada por el IES Rodríguez Fabrés .
El proyecto nace con la implantación del nuevo ciclo de Asesoría de Imagen Personal y Corporativa en el centro educativo situado al otro lado del río Tormes, enmarcado en el Departamento de Imagen Personal. La propuesta busca mitigar los duros efectos físicos que la quimioterapia deja en el cuerpo, evitando que el reflejo devuelva constantemente el recordatorio de la enfermedad.
Un total de ocho estudiantes participan activamente en estas sesiones, que atraviesan actualmente su segunda semana de desarrollo. Para estos jóvenes, la actividad supone su primer contacto real con la profesión, descubriendo de primera mano el profundo impacto emocional y psicológico que su trabajo genera en personas que atraviesan una etapa de gran vulnerabilidad.
El método de trabajo diseñado por el instituto salmantino ofrece una atención integral y personalizada. El objetivo es abarcar desde la elección de la vestimenta hasta el cuidado facial más delicado, estructurando la intervención en tres jornadas diferenciadas:

El taller aborda el autocuidado desde una perspectiva clínica y estética, huyendo de los productos convencionales. La meta principal es que las pacientes mejoren su autoimagen para "no ver cara de enfermo", un efecto visual muy frecuente durante los procesos oncológicos .
Para lograr este propósito, el uso de productos adecuados resulta innegociable. "Estas personas con quimioterapia no pueden utilizar los cosméticos de un supermercado, necesitan cosméticos especiales para una piel especial que está sufriendo los efectos de la quimio", precisa la docente.
Dado que se trata de un ciclo formativo de nueva creación, tanto el alumnado como el profesorado han recibido formación previa específica. Han asistido a charlas sobre cosmetología oncológica y trabajan exclusivamente con líneas adaptadas a estas delicadas necesidades.
Más allá de los trucos estéticos, el encuentro ha servido para tejer una red de apoyo mutuo. El impacto de verse bien trasciende lo puramente físico. Susana, una de las pacientes que ha participado en la iniciativa, explica que estos talleres complementan otras terapias de la asociación, como el mindfulness, y ayudan a "estar un poquito mejor con el problema". Según detalla, la sesión de imagen resulta fundamental para "levantarte un poco la moral" y supone un impulso necesario para "empezar a pensar en ti" en medio del proceso médico.
En esta misma línea se expresa Inma, una de las profesionales encargadas de impartir las sesiones. Para ella, afrontar la enfermedad "es más llevadero si tú tienes una buena imagen y tienes la autoestima alta". La experta reivindica el papel crucial de la oncología de imagen, asegurando que disciplinas como la estética o la peluquería oncológica representan "casi el 50 por 100 de su tratamiento, porque si ellas se ven bien, se van a sentir mejor".

El taller funciona también como un punto de encuentro vital. Encarna, otra de las asistentes, confiesa que la experiencia le ha encantado por el trato recibido y porque otorga "un sentido de pertenencia". "A veces es como que pasas el cáncer tú sola y no tienes con quién compartir", reflexiona esta paciente, quien valora enormemente el esfuerzo de los jóvenes por "venir a echarnos una mano" y acompañarlas durante la jornada.
Por su parte, Esther coincide en la importancia de estos vínculos. Para ella, relacionarse con personas que "están pasando por lo mismo que tú" resulta fundamental, ya que se genera un entorno seguro donde "te entienden" a la perfección. Asimismo, Marcela relata que la formación sobre rutinas de cuidado le ha supuesto "una gran ayuda" en un momento en el que buscaba asesores de imagen. "Me ha venido como anillo al dedo", celebra, destacando que se siente "muy apoyada" por la asociación en todos los aspectos.
Para los alumnos del IES Rodríguez Fabrés, la jornada resulta igualmente enriquecedora a nivel humano. "Nos pareció una buena idea para las alumnas, porque salen de su entorno y tienen modelos, y para las pacientes, porque puede ser una forma de elevar su autoestima", señala la profesora Montana.
Silvia resume el sentir general de sus compañeros al afirmar que le hace sentir "bastante bien poder explicar todo lo que hemos aprendido en clase". La estudiante destaca la satisfacción de lograr que las pacientes "hayan pasado un buen rato" y consigan distraerse mientras aprenden a maquillarse y cuidarse.
Finalmente, Teresa, otra de las alumnas participantes, concluye que la experiencia ha sido "emocionante". La joven subraya lo gratificante que resulta poder ayudarlas, practicar sus conocimientos técnicos y, sobre todo, conocer de cerca la realidad de estas mujeres.
Ante el éxito rotundo de la iniciativa, el centro educativo ya planea mantener el proyecto en el futuro. La gerencia de la AECC ha respondido de forma muy positiva, asegurando que están "encantados" con los resultados, lo que garantiza la continuidad de esta alianza solidaria en Salamanca durante el próximo curso académico.