El conjunto cadete del Alba de Tormes CF ha dado un paso adelante esta temporada, consolidando un grupo unido que compite con personalidad, mejora constante y una identidad basada en el esfuerzo colectivo
El Cadete A del Alba de Tormes CF está firmando una temporada de crecimiento evidente, tanto en lo deportivo como en lo personal. Con un grupo que ha sabido unirse desde el primer día, el equipo ha evolucionado notablemente respecto al curso pasado, construyendo una identidad competitiva basada en el trabajo, el compromiso y el buen ambiente.
La plantilla está formada por Sergio Curto, Iker Jiménez, José Enrique Vicente, Jorge Marcos, Héctor García, Darío Carmona, Erik Hernández, Iván Campos, Héctor Mateos, Diego Martín, Javier Pérez, Hugo Mesonero, Juan Navarro, Guillermo Hernández, Rakan y Mateo Jiménez. El equipo está dirigido por los entrenadores Ismael Hernández y Rodrigo Sendín.
El grupo cuenta con cinco incorporaciones respecto al año pasado, además de un nuevo cuerpo técnico, lo que no ha impedido que la adaptación haya sido muy positiva. “La convivencia dentro del equipo es bastante buena para la edad que es; tenemos buen ambiente y estamos unidos entrenadores y jugadores”, explican. Esa unión se refleja en el día a día: “Vamos todos a una desde el primer día y los propios jugadores se lo están tomando mucho más en serio que el año pasado”.
Además, el compromiso del grupo es total: “De los 16 chavales que empezaron, los 16 siguen viniendo a entrenar como el primer día”, destacan, valorando la constancia y la implicación del equipo.
La metodología de trabajo busca combinar aprendizaje y motivación. “Intentamos que los entrenamientos sean lo más entretenidos posible y meter balón desde el principio”, señalan los entrenadores, con la idea de construir un equipo protagonista: “Queremos que sea un equipo con mucha posesión de balón y llevar nosotros la iniciativa de los partidos”.
Las sesiones incluyen juegos y dinámicas competitivas. “Muchas veces los ejercicios van sumando puntos y el equipo que gana tiene su recompensa”, explican, añadiendo un componente lúdico al entrenamiento. Además, buscan cercanía con los jugadores: “Intentamos ser como uno más de ellos; muchas veces nos ponemos a jugar como si fuéramos uno más”.
Todo ello se desarrolla en un ambiente distendido: “Si hacen algún caño o algo similar, se ríen de nosotros, pero siempre con buen rollo”, comentan.
Tras un inicio de temporada irregular, el equipo ha dado un salto importante en 2026. “La temporada no empezó muy bien, ganando solo dos partidos en 2025, pero en 2026 hemos conseguido siete victorias en ocho partidos”, explican. Incluso en la derrota, el equipo ha mostrado carácter: “El último partido fue contra los segundos y perdimos 2-3, pero los chavales hicieron un auténtico partidazo luchando hasta el final”.
La mejora es evidente respecto al curso pasado: “El año pasado estaban en Tercera Cadete y ganaron solo cuatro partidos en todo el año; este año ya llevan nueve victorias en Segunda”, destacan, con varios partidos aún por disputarse.
El objetivo es claro: “Intentar sumar los máximos puntos posibles y quedar lo más arriba posible”, aunque reconocen que, viendo el punto de partida, “quedar en mitad de tabla sería ya un muy buen año”.
El equipo ha construido una identidad competitiva muy definida. “Cuanto más complicado es el partido, más se crecen; sacan la garra y el orgullo y compiten con cualquiera”, afirman. Por eso, no dudan en describirlos como “unos guerreros, luchadores y valientes que no tienen miedo a enfrentarse a nadie”.
Más allá del fútbol, el grupo funciona como una familia. “Hay días malos, pero es como una familia, y las familias también los tienen”, explican. En este sentido, también destacan el papel de las familias: “Hay un grupo de madres y padres que lo hacen todo mucho más fácil; desde el primer día no han puesto ninguna pega, todo lo contrario”.
De cara al futuro, el deseo del cuerpo técnico va más allá de la clasificación. “Nos gustaría que recuerden el buen ambiente y las risas antes de los partidos y entrenamientos, que con el tiempo puedan recordar este año como un gran año”, señalan. También esperan que el equipo mantenga la línea actual: “Que sigan compitiendo como hasta ahora, porque lo han demostrado”.
Como detalle distintivo, el equipo ha implantado normas internas para reforzar la responsabilidad: “Tenemos multas; si alguien protesta y ve una amarilla o no recoge el material, tiene sanción”, explican, fomentando el compromiso colectivo.
El mensaje final es de agradecimiento y ambición: “Queremos dar las gracias al club, directiva y coordinadores por confiar en nosotros, a los padres por su apoyo y a los jugadores, que ya saben que tenemos que seguir así. Vamos a sumar más victorias de aquí al final”.