Uno de los programas de colaboración centro-empresa busca consolidar una relación más orgánica y bidireccional entre el sistema educativo y el tejido empresarial, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas.
El Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León ha aprobado una subvención de 400.000 euros destinada a la Fundación Empresa Familiar de Castilla y León con el objetivo de impulsar, a lo largo de 2026, un conjunto de actuaciones estratégicas en el ámbito de la Formación Profesional (FP). La iniciativa se inscribe en una política sostenida de adaptación del sistema educativo a las demandas de cualificación del tejido productivo, en un contexto marcado por la transformación tecnológica y la necesidad de perfiles cada vez más especializados.
La colaboración entre la Administración autonómica y el ámbito empresarial se articula, en esta ocasión, a través de cinco programas que abordan de manera integral algunos de los principales retos de la FP: la conexión efectiva entre centros educativos y empresas, la orientación vocacional del alumnado, la mejora de la percepción social de estas enseñanzas, el fomento del emprendimiento y la incorporación transversal de criterios de sostenibilidad.
En primer lugar, el programa de colaboración centro-empresa busca consolidar una relación más orgánica y bidireccional entre el sistema educativo y el tejido empresarial, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas, que constituyen el núcleo productivo de la Comunidad. Entre sus principales instrumentos destacan la elaboración de un Mapa de Talento, concebido como herramienta de diagnóstico y planificación, y una Guía de Inteligencia Artificial y Digitalización orientada a facilitar la incorporación de estas tecnologías en los entornos formativos. A ello se suma la organización de encuentros sectoriales, visitas recíprocas entre centros y empresas, y acciones de formación práctica del profesorado, en línea con los programas Aula Empresa+, así como jornadas de puertas abiertas dirigidas a estudiantes y familias.
El segundo eje de actuación se centra en la orientación vocacional y profesional, un ámbito clave para reducir desajustes entre expectativas formativas y demandas del mercado laboral. El programa contempla recursos innovadores, como una videoteca de carácter motivacional, la organización de ferias de empleo y jornadas de empleabilidad, y el refuerzo de herramientas digitales avanzadas. Entre estas últimas figuran dispositivos de realidad virtual y la aplicación NeoIkigiai, diseñada para acompañar al alumnado en la toma de decisiones sobre su trayectoria profesional. Asimismo, se incorporan medidas específicas para promover una mayor presencia femenina en ciclos formativos de carácter industrial, tradicionalmente masculinizados.
En paralelo, el programa de difusión y promoción de la Formación Profesional persigue mejorar el reconocimiento social de estas enseñanzas y revertir inercias culturales que aún las sitúan en un plano secundario frente a otras opciones educativas. Para ello, se desplegarán campañas de comunicación, actos públicos y eventos informativos, apoyados en herramientas como CONNECTA, que permitirá una interlocución sistemática con el tejido empresarial.
El impulso del emprendimiento constituye el cuarto pilar de la iniciativa. En este ámbito, se prevé la actualización de la Guía Digital de Emprendimiento, el fortalecimiento de una red de aulas especializadas y la consolidación de programas de mentoring en los que empresarios en activo asesoran a estudiantes con proyectos propios, favoreciendo así la transferencia de conocimiento práctico y la viabilidad de las iniciativas.
Finalmente, el programa de sostenibilidad introduce una dimensión transversal que responde tanto a exigencias normativas como a una creciente conciencia social. La actuación se materializará en el desarrollo de un repositorio de casos prácticos elaborados en colaboración con empresas familiares de Castilla y León, que permitirán trasladar al aula situaciones reales vinculadas a la sostenibilidad económica, social y medioambiental, integrando estos principios en la formación del alumnado.
Con esta inversión, la Junta de Castilla y León refuerza una estrategia que sitúa la Formación Profesional en el centro de las políticas educativas y económicas, entendida no solo como vía de inserción laboral, sino como instrumento clave para la competitividad, la cohesión territorial y la modernización del modelo productivo.