Su proyecto ‘Berrako’ hace del folclore y el patrimonio salmantino, una mixtura de modernidad original y fascinante
Tiene Lemus, como la tierra, ese peso grave de lo ancestral, de la seriedad del que sostiene el cielo de tanto mirarlo. Se alza, encina solitaria, en medio del trasiego de la calle Compañía, imponiendo un carisma muy particular. Es sobrio, de mirada fija, profunda, poderosa. Y esa voz que sale de lo más hondo y que suena a ecos antiguos pero también a sones de la modernidad. Nos emocionó con su particular versión de “La Clara” por las calles de Ledesma. Y entre las bellísimas vidrieras de la Casa Lis, su figura envuelta en collares charros, el golpe en la cabeza que evoca el que recibió por inocente el Lazarillo y el estigma de su mano nos entregan a un artista que integra la música urbana con ese folclore que sale de la plaza del pueblo para convertirse en el proyecto que se llama Berrako. Suena a charro, luce charro, se adorna charro, se siente charro.
Charo Alonso: ¿Por qué le dices a Carmen que no te fotografíe sonriendo?
Ángel Lemus: Porque mi personaje es serio, es la imagen del campesino, de una persona de pueblo, así, aparentemente tosca, seca, un bruto de campo, con esa cultura nacida del trabajo, de la tarea de panaderos, pastores, labradores, del martinete del minero, de la hoguera… El personaje es serio, es ancestral, ahora está en esa parte, profunda, muy seria.
Carmen Borrego: Pero tú te ríes… ¿Aquí quién es quién?
A.L.: Berrako es el proyecto, como el movimiento, son los vídeos, el documental, luego será un álbum. La marca es Lemus y yo soy Ángel, estoy en el medio, y sí, yo soy serio, subo pocas cosas, me protejo, solo hablo cuando expreso lo que quiero expresar, cuando lo tengo todo muy bien estudiado.
Ch.A.: ¿Cuáles son tus conocimientos de música?
A.L.: Tengo una formación básica, leo una partitura. Tocaba el chelo, luego me pasé al piano. Mi madre es profesora de música, pianista, siempre lo he vivido con ella, como el folclore. En mi casa se vestían, se sentía. Ella siempre me ha apoyado, pero también me ha dicho siempre que tengo que tener un plan B por si acaso. ¡Aunque ahora ya no me lo dice! Estudié impresión digital y tuve una productora audiovisual durante dos años en los que siempre andaba rondando la música, rapeaba, metía cosillas…. Hasta que me lancé. Ahora es verdad que hago vídeos para otros artistas, pero sobre todo, me dedico a este proyecto.
Ch.A.: Cada vídeo tuyo es toda una historia, pero me ha fascinado el que grabaste en la Casa Lis. Primero, porque dices cosas tan sabias como esta: “la cultura no compite, la cultura se expande”, y en un mundo tan difícil como el folclore, me ha impresionado.
A.L.: Lo mejor es lo que se mezcla, se aprende de unos, de otros. No quiero que la cultura sea una competición, la cultura tiene que ser semilla, referencias que nutren. Lo importante es recuperar lo que hemos perdido porque el folclore parece haber quedado ahí, en ese pasado. Nosotros no podemos recordar lo que no nos han contado. Tienen que contarnos otra vez lo que hemos perdido.
Fernando Sánchez: Esa voluntad integradora la vemos en los vídeos, hablas del pasado, de la música urbana, de personajes salmantinos…
Ch.A.: ¡Rafael Farina, Vicente del Bosque, Simón Vela, el Lazarillo…! Todo lo mezclas, quieres diseñar ropa, haces música, videos que son historias, espectáculos…
A.L.: Lo que me gusta es crear, materializar mis ideas. Lo pruebo todo, voy jugando, haciendo, cambiando, sumando… A veces termino las cosas, otras veces no, en ocasiones no sé ni lo que quiero, pero voy poco a poco materializando la idea. Cuando lo tengo claro, allá voy, es fácil porque lo veo.
Ch.A.: Gracias a Carmen Paris o a Rodrigo Cortés se está reivindicando la música popular, la indumentaria, y nosotros te tenemos a ti.
A.L.: Todo eso ahora está en auge. Creo que venimos de una generación en la que buscamos otras cosas, tenemos la necesidad de volver a la tierra, a lo auténtico. Yo quizás lo vi en el momento y creí que nos lo han hecho olvidar en cierto modo, lo nuestro, la costumbre, la riqueza de los trajes, que es impresionante, el botón charro, por ejemplo. Es un símbolo protector, como el verraco de los vetones, precristiano. Mirad, este es del padre de Bego Salazar, este es de Villavieja, y estos, serranos.
C.B.: Y el mío de una bisabuela. Ángel, yo creo que el entorno te abraza, que estás teniendo mucha y buena repercusión con tu trabajo.
A.L.: Yo creo que sí, hemos tenido mucha repercusión. Es más fácil que un chaval entienda lo que estoy haciendo que un señor mayor habituado al folklore, ese que solo quieren ver en las plazas de los pueblos. Con este proyecto lo que queremos es que lo charro, la estética, el patrimonio llegue a todos, que se visibilice y no solo ante quienes ya lo conocen. A la gente mayor le cuesta entenderlo y a veces lo critican, pero está bien, me gustan las críticas, sobre todo de los músicos o de la gente que conoce, porque para criticar hay que saber. Yo no le digo a un fontanero cómo me tiene que arreglar una tubería.
Ch.A.: De hecho, en ese vídeo de la Casa Lis, que es toda una declaración de intenciones, pones un audio de una mujer que critica tu trabajo, que dice que lo que haces es una mamarrachada. ¿Es real?
A.L.: Es cierto, es algo real. Se trata de una señora de Ciudad Rodrigo que dijo lo que decía, y de una forma muy clara, muy de Ciudad Rodrigo. La conocí, hablé con ella y lo entendió bien, por eso le pedí el audio original en el que hacía ese comentario para incluirlo en la canción. Para exportar hay que importar, primero, que nos importe, que lo entendamos nosotros. Si yo no te demuestro que mi queso es el mejor del mundo, ¿cómo vas a comprármelo?
Ch.A.: Cada uno de tus vídeos es diferente, el de las panaderas, luz y alegría y el de Doña Dolores… con las imágenes de los incendios… uf, qué crítica tan tremenda.
A.L.: Lo grabé hace tiempo en el huerto de mi abuela y este verano me dijeron que lo volviera a sacar a propósito de los incendios. Necesitamos mirar a la tierra, los jóvenes buscan un referente atávico y a lo mejor, la cultura charra puede funcionar porque tenemos un símbolo tan antiguo y tan importante como el verraco, como el botón charro… aunque que todo esto lo hemos tenido muy relegado.
C.B.: Y tú quieres recuperarlo, a mí me encanta, como he bailado y cantado charro, la mezcla que haces de la danza urbana con las bailarinas tan sobrias y las danzas charras. Y que incluyas a gente mayor, a niños…
Ch.A.: ¡Y que recorras los nombres de las comarcas de Salamanca!
A.L.: Me encanta, hay que mezclar, aprender. Sacar la simbología, hacerlo actual. Integrar. Estoy ahora en el proyecto de un documental donde se vea todo eso, lo que hay detrás de la grabación de un vídeo, de una canción. Mi abuela haciendo un hornazo con Feli Cañada, cosas de Salamanca, todo ese rollo patrimonial tan nuestro porque yo creo en lo que decía Ángel Carril, que lo importante es divulgar. Él tomaba las canciones antiguas y hacía unos arreglos para que al público no le parecieran sonidos primitivos, consiguiendo que la gente se acercara la cultura, que es la suya. Yo sigo ese camino, intento llevar el tema a la actualidad para que no se quede en el olvido. Era el discurso de Carril en el 84 y es lo que tenemos que seguir. Esa continuidad.
F.S.: Pero el maestro Cefe Torres dijo en una de nuestras Jornadas sobre música salmantina que la fusión había que hacerla bien, con conocimiento.
A.L.: Claro, hay que investigar, empaparse de lo que hay, o bien en casa, o bien aprendiendo. Si critican la fusión yo invito al purista a buscar el cero. El purista no va a llegar a la fuente, todo ha sido inventado. Es el teléfono escacharrado. Siempre hay una interpretación de la tradición, es una barrera decir “esto no, porque no es tradicional”. Lo importante es querer avanzar.
Ch.A.: Tienen que existir los dos, los que siguen la tradición y los que innovan. Es lo que hablábamos antes de la fusión, la unión. Tu trabajas con mucha gente como las cantantes Bego Salazar, Cristina Llen, con el grupo folclórico Surco, con la gente de Oasis Dance… ¡Lo tuyo está muy vivo!
A.L.: Si no te lo llevas a tu terrero no vale, ¿qué es mejor, la nana de mi abuela o lo que hay en un museo? El patrimonio no puede estar solo en un museo.
Ch.A.: Y la cultura, las leyendas están vivas, como los personajes de lo nuestro. En tu último vídeo sale Rafael Farina, Ángel ¿existe el bar Lemus?
A.L.: Existe el bar Lemus, me lo dijo Vicente del Bosque, su familia tiene por ahí un campito y me lo dijo. No tiene nada que ver con los míos, es un bar de Calvarrasa de Abajo. Me lo contó y dije, qué guapo para un vídeo.
Ch.A.: Y hablando de referencias, te pueden tachar de irreverente por esa imagen de la cena charra. Por cierto, la pusisteis sobre un escenario pero la pintó la artista Lidia Vecino Bécares.
A.L.: Y ella se empeñó en que estuviera en el centro, yo no quería. Y no, no pretendía ser irreverente, hay mil cosas. La simbología de la religión, como la de la tauromaquia, es muy fuerte. Y no se trata de apropiación cultural, están ahí, a nuestra disposición. Y es muy fuerte. Además, esta es la primera cena, no la última.
C.B.: Pero todo lo tuyo está muy bien cuidado. ¿Eres un perfeccionista?
A.L.: Yo abandono las cosas, no las acabo nunca. Y sí, yo tengo todo pensado antes de grabar, soy muy organizado. Sé cuáles son los objetos que voy a utilizar, las personas que van a salir, dónde están, los diálogos que van a decir, los movimientos de la cámara. Pero antes, mucha pruebaerror.
C.B.: ¿Pero dejas improvisar también? No veo a Cefe sin improvisar, o a tu abuela…
A.L.: Claro, yo me siento más que un jefe, como un capitán de barco. De nada me sirve tener un barco si no tengo gente. Guío un poco, soy uno más del barco. La empresa me enseñó no a ser jefe, sino a ser líder. Si me pusiera en rollo jefe no me saldría igual. Todos compartimos el deseo de hacer algo, de aprender cosas, mezclo gente joven, gente mayor, me gusta salir de la zona de confort, hacer algo diferente como buscar el flamenco, ahora la ópera de la que no sé nada o empaparme de la música latina. Yo busco la incomodidad, ser un farsante, aprender, seguir.