Triste balance de un fin de semana conflictivo con agresiones físicas, invasiones de campo, insultos a un árbitro menor y un amplio despliegue de las fuerzas de seguridad.
El fútbol base de Salamanca ha vuelto a ser escenario de lamentables episodios de violencia durante este fin de semana. La última jornada de liga ha registrado múltiples altercados en diferentes categorías y campos de la capital, situaciones que han requerido el despliegue de la Policía Nacional y la Policía Local.
Los incidentes han involucrado a jugadores, padres y delegados de distintos clubes salmantinos. Según los testimonios recopilados, el nivel de tensión ha derivado en agresiones físicas y denuncias cruzadas, lo que ha empañado por completo el normal desarrollo de las competiciones de menores.
El suceso más grave tuvo lugar en las instalaciones del barrio del Zurguén, durante el encuentro de la categoría primera infantil que enfrentaba a los equipos del Ribert y el Villares. Al concluir el partido, un jugador del conjunto local habría agredido a un rival, provocando una invasión del terreno de juego por parte de aficionados visitantes.
Durante la multitudinaria trifulca, la delegada del Ribert intentó mediar en el conflicto. Sin embargo, tras reprochar su actitud al jugador del Villares, la madre de este le propinó un golpe. Este altercado ha terminado con la presentación de denuncias cruzadas y obligó a la intervención policial para restaurar el orden en el recinto.
La conflictividad se extendió a otros campos de la capital. En las instalaciones Vicente del Bosque, durante un partido de categoría prebenjamín —disputado por niños de muy corta edad—, se registró una brusca discusión entre padres, a voces en la grada, lo que generó un ambiente de extrema tensión.
Ya por la tarde, los altercados se reprodujeron en el encuentro de categoría regional juvenil disputado en el campo del Navega. En esta ocasión, la trifulca se trasladó al túnel de vestuarios. Parte del público saltó desde la grada a la zona inferior, lo que motivó un importante despliegue policial, con agentes de la Nacional y de la Local.
La jornada dominical tampoco estuvo exenta de incidentes. Durante un partido de categoría benjamín celebrado en Chamberí, se profirieron graves insultos contra el colegiado del encuentro, un árbitro de tan solo 14 años. Este caso, que supone un nuevo episodio de violencia verbal hacia el colectivo arbitral más joven, se encuentra actualmente en fase de investigación.
La escalada de violencia ha provocado que diversas voces críticas señalen la inacción de las autoridades deportivas. En este sentido, se espera que la Delegación Provincial de Fútbol tome medidas al respecto, ya que los protocolos actuales parece que se quedan cortos.
Recientemente tenía lugar una reunión con los clubes de la provincia para abordar este problema, pero no ha servido para frenar este tipo de comportamientos. De hecho, ante estas escenas hay un sentimiento de indignación generalizada y el temor de que la situación empeore en los próximos compromisos ligueros si no se aplican sanciones ejemplares.