El concierto ha incluido la recuperación histórica de la obra 'Christus factus est' de José María Reynoso, interpretada por primera vez en tiempos modernos
La Catedral Nueva ha acogido el tradicional Miserere de Doyagüe, una cita consolidada de la Cuaresma salmantina organizada por el Ayuntamiento y la Junta de Semana Santa. El evento ha destacado por la recuperación histórica y estreno en tiempos modernos de la obra 'Christus factus est' del compositor José María Reynoso.
La tradición de interpretar cada Cuaresma uno de los célebres Misereres del compositor Manuel José Doyagüe se recuperó en el año 2013. El recital, que ha dado comienzo a las 19:00 horas, ha ofrecido un cuidado programa centrado en el patrimonio musical catedralicio, combinando piezas consagradas con importantes labores de recuperación histórica.
El principal atractivo de esta edición ha sido la interpretación, por primera vez en tiempos modernos, de la obra 'Christus factus est' ('Cristo se hizo por nosotros obediente hasta la muerte y muerte en la cruz'). Esta pieza pertenece al compositor José María Reynoso, fechada aproximadamente entre los años 1741 y 1802.
Este estreno ha sido posible gracias al exhaustivo trabajo de investigación y transcripción llevado a cabo por la especialista Josefa Montero García. La labor de recuperación ha contado con la colaboración directa de la Catedral de Salamanca, institución que custodia un importante archivo musical.
El concierto se ha abierto con el motete 'Omnes amici miei' de Francisco José Olivares, quien ejerció como primer organista de la seo salmantina entre 1802 y 1854. Se trata de un conmovedor responsorio de Tinieblas, cantado originalmente en los maitines del Viernes Santo, que retrata el abandono de Jesús por sus discípulos.
A continuación, los asistentes han podido escuchar las 'Siete palabras de Cristo en la Cruz' de Manuel José Doyagüe (1755-1842). En esta composición, el maestro de capilla salmantino reflexiona musicalmente sobre las últimas frases de Jesús, ofreciendo una meditación estructurada con introducción y conclusión para cada una de ellas.
Tras el estreno de la obra de Reynoso, el broche final lo ha puesto el Miserere en La menor de Doyagüe. Este salmo penitencial destaca por una particularidad compositiva: no utiliza instrumentos de cuerda, una decisión destinada a transmitir un mayor sentimiento de contrición. La pieza se ha presentado mediante una transcripción realizada a partir de fuentes manuscritas conservadas en las catedrales de Salamanca y Ciudad Rodrigo.
Para la ejecución de este exigente repertorio sacro, el evento ha contado con un destacado elenco de voces solistas y agrupaciones corales de la ciudad. Los participantes han sido los siguientes: