Miércoles, 11 de marzo de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
"Una sociedad próspera se caracteriza por el modo de atender a los más desfavorecidos", afirma el nuevo director de Cáritas Salamanca
X

Entrevista a José Manuel Lázaro

"Una sociedad próspera se caracteriza por el modo de atender a los más desfavorecidos", afirma el nuevo director de Cáritas Salamanca

Publicado 06/03/2026 10:50

"No se trata tanto de repartir caridad, sino de transformar y construir justicia", avanza, al tiempo que explica que su objetivo es"cuidar a los cuidadores" y fomentar la cohesión social.

José Manuel Lázaro, nuevo director de Cáritas Diocesana de Salamanca, afronta esa responsabilidad en un momento clave para la institución, recogiendo el testigo del histórico mandato de Carmen Calzada. Proveniente del centro de salud mental Ranquines, el nuevo responsable tiene una mezcla de responsabilidad e ilusión. En esta entrevista, en los estudios de SALAMANCA AL DÍA, detalla sus primeras líneas de actuación, centradas en la escucha activa, el cuidado de los equipos y la búsqueda de nuevas alianzas en una sociedad salmantina que define como profundamente solidaria.

Lo primero, José Manuel, darte la bienvenida. Cuéntanos cómo ha sido la elección. ¿Has sido el primer sorprendido o el obispo ya te había tanteado? ¿Cómo fue el momento en el que anuncian que vas a estar al frente de Cáritas Salamanca?

Inicialmente, fue de gran sorpresa. Es verdad que el obispo me tanteó a finales de octubre, y yo veía que esa podía ser una posibilidad, pero cuando lo confirmó recientemente, hace cosa de un mes, me llamó y tuve un poco la sensación de "Dios mío, que se me cae el mundo encima", porque la responsabilidad es fuerte. Pero la confianza que la Diócesis ha depositado en mí y la ilusión por los retos que están ahí, la verdad es que me han animado a dar ese paso.

Tienes como referente el gran legado de Carmen Calzada con un mandato de varias décadas. ¿Eso es un aliciente, una motivación o aumenta la responsabilidad?

Las dos cosas. Lo primero que me gustaría decir es que una persona como Carmen es insustituible. Puedo aspirar a continuar el legado, trabajar en algunos aspectos desarrollándolos, pero Carmen ha aportado muchísimo. Yo destacaría, en primer lugar, que a todos los que están en esa casa de Cáritas nos ha enseñado a darnos cuenta del porqué hacemos esa misión —que desde el punto de vista creyente viene del propio Cristo y es una misión de la Iglesia— y, en segundo lugar, para quiénes. Ella siempre ha insistido en que nos debemos a los últimos de los últimos, tenemos que estar allí con ellos. Y luego, la capacidad que ha tenido de articular a diferentes segmentos de la población de Salamanca ha sido para mí admirable. Entonces, es un legado que agradezco infinitamente, que reconozco y que me anima a intentar darle continuidad sin, para nada, pensar en una sustitución, porque no cabe. Es una persona que quedará en el recuerdo de Cáritas y de la ciudad de Salamanca.

Supongo que cada persona somos distinta y cada uno actuará de la manera que considera apropiada, pero Carmen, además, en esa faceta profesional, era muy batalladora. La he visto en ruedas de prensa muy enfadada cuando tenía que hablar de temas muy crudos.

Sí, sí. Carmen, a pesar de que tiene esa capacidad para articular y dialogar, tiene una sana indignación. Cuando se tocan los derechos de los que están más abajo, de los más desfavorecidos, cuando hay una situación que clama al cielo y que va contra la dignidad de la persona, ella siempre ha sabido ponerse en su sitio y hacer la reclamación ante las personas que tenían responsabilidad. Yo creo que eso es algo a continuar también: no solo anunciar la buena noticia y el trabajo que realiza Cáritas, sino sobre todo denunciar. Porque no se trata tanto de repartir caridad, sino de transformar y construir justicia, que va un poco más allá de la acción caritativa concreta, que es importante, pero no es todo. Carmen ha sabido hacer eso muy bien.

Antes de hablar de los planes que tienes en esta nueva etapa, me gustaría explicarle a nuestros lectores tu trayectoria, porque es bastante llamativa. De entrada, no eres sacerdote, sino padre de familia. ¿Cómo llevas la conciliación?

Con cierta dificultad, pero por cuestiones de salud mental procuro cuidar que haya momentos de calidad con la familia. Sería imposible desarrollar un trabajo y una misión, por exigente que fuera, si no soy capaz también de estar en esos momentos, de cuidar y dejarme cuidar también por la propia familia. Es algo que valoro enormemente; a mí me ha ayudado y creo que redunda en un mejor trabajo. Y es algo que también quiero transmitir a los propios trabajadores de Cáritas y a los voluntarios. Nuestra misión es exigente, es muy desgastante a veces, y para eso es necesario poder tener oasis, espacios de relax, "espacios verdes" que yo llamo.

Alguna vez he preguntado a profesionales de Cáritas Salamanca cómo eran capaces de separar su trabajo de su vida personal, porque a veces son realidades muy potentes las que tienen en su día a día. ¿Puede llegar a ser tóxico llevarse a casa demasiados conflictos?

Inevitablemente, tengo que decirte que muchas veces se llevan. Se llevan problemas que uno tiene y, sobre todo, se llevan rostros concretos de personas sufriendo ante las que a veces sientes impotencia de no poder ayudar más. La cuestión es saber también las capacidades que uno tiene. A veces no llegamos a todo, no somos "supermanes" ni "supermujeres", y las personas que están en Cáritas tenemos que ser conscientes de esos límites. Y luego, en segundo lugar, la familia y los amigos tienen que ser también sabedores y compartir eso. Es muy difícil llevar a cabo ese trabajo si las personas que acompañan tu vida no se hacen un poco corresponsables y partícipes de esa realidad.

Hablaremos de la tarea que hay por delante, pero una última pregunta de su ámbito personal. ¿De qué edad son tus hijos? Porque eso también cambia mucho el panorama.

Claro, sí. El mayor tiene 29, la segunda tiene 27 y la pequeña, por así decirlo, tiene 17.

"Una sociedad próspera se caracteriza por el modo de atender a los más desfavorecidos", afirma el nuevo director de Cáritas Salamanca  | Imagen 1

Tu trayectoria profesional también es llamativa. Has estado siempre en el ámbito social, pero en Madrid, Panamá, Brasil, Valencia, y llegas a Salamanca en el 2018. ¿Qué análisis haces de esa trayectoria hasta el momento actual?

Pues la primera impresión, visto desde la distancia ahora, es que Dios me ha ido llevando un poco sin darme cuenta. La mayor parte de esos destinos fueron elecciones, como ir a Brasil en 2005, emprender esa aventura de trabajar allí en diferentes proyectos sociales y formar una familia. La elección posterior de regresar a España se dio en un contexto brasileño muy difícil, la época en que Bolsonaro subió al poder, donde la situación política y social era muy dura e inestable. ¿Por qué siempre el sector social? Yo me he sentido siempre muy llamado. Cuando volví a España no tenía claro dónde iba a poder trabajar, pero fueron surgiendo diferentes opciones, muchas de ellas en el campo social. Es allí donde yo realmente me he sentido más realizado y capacitado para dar lo mejor de mí mismo. Siempre ha coincidido con poblaciones desfavorecidas, en el ámbito de los derechos humanos, de promoción de la justicia y en el ámbito eclesial.

¿El resumen sería que el trabajo es duro pero llena mucho?

Es muy gratificante. Muchos días me voy muy cansado a dormir, incluso con la cabeza llena de cosas, pero al mismo tiempo me voy con la satisfacción de que vale la pena, que da un sentido a mi vida. Es verdad que hay momentos de cansancio, incluso de desilusión o frustración, pero visto en trayectoria me da una satisfacción enorme y un aprendizaje muy rico.

Llegamos al presente. ¿Qué planes tienes? ¿Es seguir la estela o tienes ya ideas de hacer algún cambio?

Te voy a confesar una cosa: cuando el obispo habló conmigo la primera vez, hice la opción de centrarme en mi trabajo hasta Reyes, y solo a partir del momento en que se hizo oficial, dije: "bueno, ahora sí tengo que sentarme y ver las prioridades". La primera prioridad es mapear el lugar donde estoy, y eso significa una labor de escucha lo más amplia posible. Quiero hacerme presente en todos los recursos y centros de Cáritas y poder conversar con calma con trabajadores, voluntarios y con los propios participantes.

A partir de ahí, creo que las urgencias que salen son dos. Una primera, por lo que he visto estos años, es que surgen nuevas urgencias con características diferentes, y hay que estar presente y hacer esa acción tal vez de un modo un poco diferente. Y la segunda prioridad es cuidar a los cuidadores. Es una misión muy desgastante y hay que tener mucho cuidado con eso, acompañar a las personas que están ahí, profesionales y voluntarios. Preocuparme por que puedan hacer su misión y llevar a cabo su vida de la forma más sana posible. En esta sociedad que vamos todos a toda velocidad, eso también ocurre en el sector social, y muchas veces no guardamos esos espacios de descanso.

Cáritas en Salamanca abarca muchos campos. ¿Hay posibilidad de que crezca más? Uno tiene la sensación de que se hace mucho, pero qué poco cambia el panorama general.

Tienes toda la razón. No me planteo ahora como un objetivo el crecimiento de las acciones de Cáritas, tal vez profundizarlas y hacerlas mejor. Lo que sí me planteo es hacerlas con más gente, con más instituciones. El trabajo por la justicia social en Salamanca no debe ser función únicamente de una organización; es una llamada a toda la sociedad. Una sociedad próspera se caracteriza por el modo como atiende a los más desfavorecidos. Más que aumentar el número de centros, es buscar más colaboradores: medios de comunicación, empresas, centros educativos... Salamanca es una ciudad muy solidaria, capaz de sentir compasión ante la primera situación de desvalimiento. A lo mejor esa sociedad tan solidaria solo necesita que le ayuden a articularse. Ese es un poco mi sueño.

¿Qué perfil tiene el voluntariado de Cáritas?

Es muy variado y ha ido cambiando. Ahora nos encontramos con un perfil compuesto básicamente por personas mayores, muchas jubiladas, pero también hay mucha gente joven de la universidad. Las formas de compromiso son diferentes: las personas de mayor edad a lo mejor tienen más capacidad de permanencia y fidelidad a los tiempos, mientras que los compromisos de los jóvenes son tal vez más acotados en el tiempo. Queremos que el voluntariado en Cáritas sea reflejo de lo que es la sociedad en Salamanca. Por ejemplo, en Ranquines tenemos jóvenes universitarios y personas jubiladas con profesiones muy diversas: una enfermera, una pedagoga, una profesora... La capacidad de ayuda que tienen en cada uno de esos campos es inmensa.

Me encanta ese mensaje de esperanza de una sociedad solidaria, porque es curioso que estamos en el año 2026, con la gente pegada a la tecnología, y al final estamos hablando de recoger el testigo de Jesús, de ir con el que estaba tirado en la calle.

Sí. Además, una cosa en la que ahora estamos haciendo mucho énfasis en Cáritas es el tema de la "revinculación". Con las redes sociales y el ritmo acelerado, hemos perdido la capacidad de vincularnos. Lo que queremos recuperar son esos espacios revinculadores: que es importante juntarse para una fiesta de barrio, tener una comida en una parroquia o tomar un café en un centro social. Esos espacios, que son muy sencillos, pueden cambiar la dinámica de las personas. La gente está con mucha sed de eso, de tener un espacio seguro donde compartir la vida. Esa es otra tarea de Cáritas para estos años: crear en los barrios y en las parroquias más espacios de revinculación.

¿Qué te parece el panorama político, con esa radicalización que a veces parece que no nos deja evolucionar?

El espacio político es verdad que es más un espacio de discusiones que, aparentemente, no abordan los grandes problemas. De todas maneras, yo soy optimista también en este terreno. Es verdad que vivimos momentos de insultos, odio y fake news, pero hay mucha gente en los barrios, en las bases de los partidos y en las universidades que busca y espera otra cosa. A veces se critica a los jóvenes por individualistas, pero al contrario, te encuentras con personas con capacidad de donarse. Creo que lo que nos falta mucho es el "porqué": por qué nos levantamos cada día. No podemos desvincularnos de la espiritualidad en el sentido más profundo, que es reconocer cuál es el sentido de nuestra vida, el cual necesariamente nos vincula a los otros y a la solidaridad.

"Una sociedad próspera se caracteriza por el modo de atender a los más desfavorecidos", afirma el nuevo director de Cáritas Salamanca  | Imagen 2