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Majedeh Bozorgi, iraní residente en Salamanca: "Los Estados deben decidir si están con el pueblo, que son las víctimas, o con los criminales"
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Majedeh Bozorgi, iraní residente en Salamanca: "Los Estados deben decidir si están con el pueblo, que son las víctimas, o con los criminales"

Publicado 04/03/2026 18:33

La jurista y activista advierte de que el conflicto no es un simple "buenos contra malos", sino un complejo tablero de intereses internacionales donde la población civil paga el precio más alto: "Luchamos por la paz del mundo, pero estamos muy solos"

Majedeh Bozorgi, jurista y doctora en Derecho por la Universidad de Salamanca (USAL), advierte desde la capital tormesina que la reciente ofensiva militar extranjera no salvará a sus compatriotas de la represión de Ali Jamenei. Residente en la ciudad desde 2021 y miembro activo de la Red 1Kalame, organización que agrupa a más de doscientos profesionales legales, la abogada acusa a las potencias mundiales de priorizar la riqueza natural del país asiático mientras el régimen utiliza a la población civil como escudo humano.

A raíz de la reciente ofensiva militar desplegada por Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, Bozorgi ofrece un testimonio desgarrador sobre la realidad que afrontan sus compatriotas. Tal como se desprende de su análisis, el conflicto no es un simple "buenos contra malos", sino un complejo tablero de intereses donde el pueblo iraní es la única víctima real.

"Estamos vivas todavía, que eso es importante, podemos luchar y podemos seguir", asegura la letrada, quien deja claro que el régimen islámico es el "enemigo número uno, dos y tres" para los ciudadanos de Irán, al ser el único gobierno del mundo que, en lugar de proteger a su gente, se dedica a masacrarla.

El silencio internacional y el tablero de intereses

Al analizar el origen de la escalada bélica actual, la abogada identifica una relación directa entre la inacción diplomática y las bombas. Para Bozorgi, el silencio de la comunidad internacional ante las masacres internas, especialmente las ocurridas los pasados 8 y 9 de enero, fue el detonante que abrió la puerta a la intervención extranjera. "Ese silencio ha dado permiso a Trump y a Netanyahu para atacar mi tierra", asevera la jurista, lamentando que los iraníes estén pagando con su sangre la ideología del líder supremo, Ali Jamenei, quien lleva 47 años amenazando con destruir a otros países.

Frente a las voces que critican que la ofensiva de Estados Unidos e Israel responde únicamente a intereses geopolíticos, la doctora por la USAL se muestra tajante y apunta hacia otras potencias. "Si queremos hablar sobre intereses, miremos a China y Rusia, y lo que están haciendo desde hace tantos años en Irán", advierte.

Bozorgi asume con pragmatismo que todos los Estados miran por sus propios intereses, pero subraya una diferencia trágica. A pesar de que Irán se encuentra entre los diez países más ricos del mundo en recursos naturales, la abogada denuncia que esa inmensa riqueza "no es para la gente de Irán, es para financiar grupos terroristas y para reprimir a su propia gente". Una situación que se agrava al constatar que los ciudadanos pagan impuestos que acaban destinados a estos mismos fines opresivos.

Civiles como escudos humanos y cifras de terror

Sobre el terreno, la estrategia de las autoridades locales ante los ataques internacionales resulta letal. "El régimen islámico está usando a su propia gente como un escudo humano", denuncia Bozorgi. Según detalla, el gobierno ha cortado todas las comunicaciones, mantiene efectivos militares en hospitales y escuelas, e invita a los ciudadanos a salir a las plazas mientras las ciudades están bajo los bombardeos.

Esta táctica tiene oscuros precedentes. La experta recuerda que durante la guerra entre Irán e Irak (entre 1987 y 1988), las autoridades llegaron a ejecutar a mil personas con el único objetivo de alimentar su aparato propagandístico.

Las cifras actuales que aporta la abogada reflejan una represión interna brutal. Mientras que los ataques extranjeros con mil misiles han dejado 700 víctimas, Bozorgi asegura que el propio gobierno "ha matado a más de 40.000 personas solo en 48 horas". Además, denuncia la aparición de cadáveres con las manos atadas y signos de violencia sexual tras las matanzas del 9 de enero, alertando especialmente sobre el paradero desconocido de numerosas mujeres de las que el régimen "quiere aprovecharse" durante el conflicto.

El miedo a una guerra que perpetúe la dictadura

La comunidad iraní en el exilio teme que los recientes ataques no solucionen el problema de fondo. "La guerra no ha empezado con la decisión de la gente normal y tampoco va a acabar con ella", reflexiona Bozorgi. Su mayor temor es que el conflicto internacional termine, pero la dictadura permanezca en el poder.

"¿Esta guerra va a terminar con este régimen? No. ¿Ellos vienen para salvarnos? No. Vamos a estar otra vez solos con una matanza", advierte la jurista. En este sentido, lanza una pregunta retórica a la comunidad internacional: "¿A qué precio queremos enfrentarnos al imperialismo? ¿Al precio de hacer más poderosos a los criminales y a las dictaduras? No es justo".

Desde la seguridad que le proporciona residir en España, la jurista confiesa enfrentarse a un doloroso dilema moral. "Yo vivo aquí, y por eso puedo decir 'no a la guerra' o 'no a la intervención'. A nadie le gusta la guerra y los iraníes no la quieren, pero ¿puedes encontrar otra solución?", se pregunta, evidenciando la impotencia de un pueblo que no ve otra salida para derrocar al régimen.

Ante esta encrucijada, la abogada exige a los gobiernos internacionales que tomen una postura definitiva. "Los Estados van a decidir en qué parte quieren situarse: en la parte del pueblo de Irán, que son las víctimas, o con los criminales", señala, advirtiendo que en un futuro Irán libre "no se podrá olvidar de qué lado estaba cada uno".

Adoctrinamiento y amenaza global

La violencia física se complementa con una profunda manipulación ideológica. La doctora relata su propia experiencia escolar, donde a los seis años ya les obligaban a gritar consignas de muerte contra Estados Unidos e Israel. "Estaban cambiando nuestra mente para que no pensáramos en la vida", reflexiona.

Bozorgi advierte de que las autoridades iraníes representan un peligro que trasciende sus fronteras, atacando residencias y hoteles en zonas aledañas. "Todavía no tienen bombas nucleares, pero en un año las tendrán", alerta. Por ello, insiste en que "los iraníes están luchando no solo para Irán, sino por la paz para todo el mundo, pero estamos muy solos".

Crítica a la comunidad internacional

La abogada se muestra profundamente decepcionada con los organismos globales, asegurando que el Derecho Internacional se enfrenta a un desafío y actualmente "no ayuda" a los iraníes. Aunque valora el apoyo práctico de países como Alemania o Francia, considera insuficientes las posturas meramente institucionales.

Para la abogada, la ineficacia de los organismos internacionales supone un peligroso precedente global. "Es un desafío para el Derecho Internacional. Si no encuentran una solución para el futuro, vendrán más dictaduras", advierte.

En referencia a España, Bozorgi es contundente: "Aquí, con declaraciones, no podemos ayudar al pueblo de Irán. En la práctica, tienen que estar al lado del pueblo". Critica duramente que se concedan espacios en los medios de comunicación españoles al embajador del régimen islámico. "¿Acaso están aprobando un régimen islámico? Es miembro de un régimen terrorista, ¿por qué tienen que dar espacio y voz a esta persona?", se pregunta indignada. Además, recuerda que el representante diplomático ha utilizado esas plataformas mediáticas para lanzar "amenazas".

El terror en los hogares y una línea de esperanza

El terror llega hasta el interior de los hogares. Según los testimonios directos que recibe, las fuerzas de seguridad están disparando a la gente dentro de sus propias casas. "No pueden abrir la ventana porque les disparan", relata. Además, afirma que el gobierno ha dado órdenes de evacuar ciudades pequeñas con la intención de bombardearlas y culpar a los ataques externos.

A pesar de la extrema gravedad de la situación y del apagón informativo que la mantiene "sin ninguna comunicación" con sus familiares, Bozorgi mantiene la convicción de que sus seres queridos siguen con vida. Lejos de rendirse, percibe un cambio histórico en la sociedad de su país: "Tenemos más esperanza desde hace unos días, una línea de luz que tenemos ahora después de 47 años", concluye desde Salamanca, confiando en que la próxima noticia sea la de la victoria definitiva del pueblo iraní.