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Santos Ramos y la alquimia del metal: de fundir perdigones en la infancia a ser un sorprendente escultor
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PEÑARANDA

Santos Ramos y la alquimia del metal: de fundir perdigones en la infancia a ser un sorprendente escultor

Publicado 01/03/2026 12:25

El artista de Nava de Sotrobal presenta una colección marcada por la constancia y la pasión por la fundición

La sala de exposiciones del CDS acoge hasta el próximo 24 de abril la muestra 'Krakel', una oportunidad única para sumergirse en el universo creativo de Santos Ramos. Este artista natural de Nava de Sotrobal ha trasladado su pasión por la escultura y la fundición a una colección que refleja años de dedicación silenciosa y meticulosa, y que ahora se abre al público para mostrar el resultado de su trabajo en el taller.

La vocación de Ramos no es reciente, sino que hunde sus raíces en su infancia. Tal y como ha recordado el propio autor, su fascinación por el metal comenzó de una forma muy curiosa y doméstica: "Desde que era pequeño fundía perdigones en la estufa y me hacía gracia ver luego el metal rígido, luego líquido". Esa curiosidad infantil se ha transformado con el tiempo en una formación técnica en fundición artística y diseño industrial, aunque él mismo se ha definido como una persona introvertida que siempre ha estado "en mi mundo, y siempre con mis ilusiones y mis historias".

El proceso creativo de Ramos es laborioso y requiere de una logística compleja, especialmente debido a las condiciones de su taller en Nava de Sotrobal. "En una nave que es bastante grande, lo que pasa que es muy frío, y no más podía trabajar los meses de verano, porque las resinas de poliéster necesitan, por lo menos, 20 grados", ha explicado sobre las dificultades técnicas.

Entre las piezas destacadas se encuentra un Cristo de varios metros de altura que le ha supuesto "un año y medio" de trabajo y cuya base esconde un profundo simbolismo con letras griegas que representan "los 7 pecados capitales".

A pesar de la calidad y complejidad de su obra, Santos Ramos mantiene los pies en la tierra y compagina su faceta artística con su trabajo en una cantera. "Yo no vivo de esto", ha reconocido con sinceridad, añadiendo que dedica su tiempo libre a acudir al taller para dar forma a sus creaciones. Su deseo, no obstante, es claro: "Me gustaría vivir de ello y, por decir, pues le puedo dedicar la vida a esto, pero, desgraciadamente, no puedo". La exposición 'Krakel' se presenta así como un testimonio de esa perseverancia y amor por el arte que el público puede visitar durante estas semanas.