El podólogo salmantino Bernardino Basas ha regresado a España tras vivir una odisea en México debido a la violencia desatada por la muerte del líder del cártel CJNG, 'El Mencho'. El especialista tuvo que desplazarse por carretera desde Veracruz hasta Ciudad de México esquivando vehículos incendiados y bloqueos tras el cierre de varios aeropuertos.
Bernardino Basas, reconocido podólogo de Salamanca, ha vivido en primera persona el estallido de violencia que ha sacudido México en los últimos días. Lo que comenzó como un viaje profesional para impartir conferencias en el estado de Veracruz se transformó en una compleja travesía de regreso marcada por la incertidumbre, el miedo y el caos generado tras el operativo militar que ha acabado con la vida de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El especialista salmantino ha logrado regresar a España tras verse obligado a cruzar por carretera zonas de alto riesgo, esquivando los denominados "narcobloqueos" y presenciando escenas de gran tensión. "Sientes miedo, preocupación e incertidumbre; dudas si quedarte allí hasta que se calme o intentar salir cuanto antes", ha relatado Basas a este medio tras aterrizar en suelo español.
El origen de los disturbios se sitúa en el operativo llevado a cabo por el Ejército mexicano en el municipio de Tapalpa (Jalisco), donde fue abatido el capo de la droga de 59 años. La respuesta de la organización criminal fue inmediata, desatando una ola de violencia coordinada que paralizó infraestructuras críticas en varios estados del país.
Bernardino Basas se encontraba impartiendo una ponencia en un auditorio de Veracruz cuando la noticia comenzó a filtrarse entre los asistentes. El ambiente cambió radicalmente en cuestión de minutos.
"Empiezas a ver cuchicheos, la gente en el auditorio empieza a hablar, se levantan, unos se van, entran... hasta que te enteras de que han matado al número uno de uno de los cárteles más fuertes", explica el podólogo. La reacción fue premonitoria: "Decían: 'Se va a liar, ahora se va a liar, pero fijo...'".
La predicción se cumplió con rapidez. A las pocas horas comenzaron los disturbios generalizados con la quema de autobuses urbanos, camiones y vehículos particulares en gran parte de los estados afectados. La situación logística de Bernardino Basas se complicó de inmediato: su vuelo de conexión desde Veracruz para regresar a España fue cancelado debido al cierre del aeropuerto. "Tomaron el aeropuerto de Guadalajara, el de Sinaloa, Culiacán... los aeropuertos que ellos controlan, porque el narcotráfico controla más que el gobierno ciertas zonas", ha asegurado el salmantino.
Ante la imposibilidad de volar desde Veracruz, Basas tomó la decisión de desplazarse por carretera hasta Ciudad de México para intentar coger su vuelo internacional que le trajese de vuelta a España. El trayecto, que habitualmente se cubre en unas tres horas, se extendió hasta las cinco horas y media debido a los cortes provocados por el crimen organizado.
El relato del viaje describe un escenario bélico. "Ahí ya fue un caos. Vimos coches calcinados y autobuses quemándose", detalla Basas. El podólogo salmantino fue testigo de cómo los grupos criminales interceptaban transporte público: "Bajaron a toda la gente de un autobús urbano de la compañía ADO y le prendieron fuego en un momento. Menos mal que a la gente la sacaron".
El viaje se realizó "con el miedo en el cuerpo", avanzando lentamente entre embotellamientos provocados por los vehículos incendiados que bloqueaban la calzada, hasta que el Ejército logró asegurar el paso.
Aunque Basas logró llegar a Ciudad de México, la situación en otros puntos del país fue aún más dramática. El podólogo ha compartido el testimonio gráfico que le envió una compañera desde el aeropuerto de Guadalajara, uno de los puntos tomados por los disturbios.
"No podían salir del aeropuerto y la policía los sacó por donde entran las maletas, por las cintas. Así han estado sacando a la gente para no hacerlo por las puertas principales", ha explicado Basas, describiendo cómo los viajeros debían salir hacia las pistas para ser evacuados.
Durante la crisis, el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Embajada de España mantuvieron la comunicación mediante alertas de seguridad, instando a evitar desplazamientos por carretera y a extremar la precaución. Basas, registrado como viajero frecuente en el ministerio, recibió estas notificaciones, aunque matiza que en esta ocasión no hubo un operativo de extracción directo como sí ocurrió durante la pandemia de COVID-19.
Desde Salamanca, su familia siguió los acontecimientos con gran preocupación. "Mi mujer llamaba cada hora, mi hija también, mis padres... ¿Tú qué le vas a decir a la familia? Que todo bien, que sin problema", recuerda el podólogo, quien optó por minimizar la gravedad de la situación para no alarmar a sus allegados hasta que estuvo a salvo.
Mientras Bernardino Basas ya se encuentra en casa, otros compañeros que asistían al mismo congreso permanecen con dificultades para salir del país. "Hay todavía tres compañeras que se han quedado en Veracruz porque los vuelos siguen cancelados", ha lamentado, subrayando la suerte de haber podido escapar a tiempo de una de las jornadas más violentas que se recuerdan en México recientemente.