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Ética y duelo en tiempos de guerra
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Ética y duelo en tiempos de guerra

Publicado 20/02/2026 08:57

El próximo 24 de febrero, se cumplirán cuatro años del inicio de la agresión rusa contra Ucrania: cuatro años de invasión y ocupación; de misiles, bombardeos y tanques; cuatro años de terror, torturas, violaciones, decenas de miles de muertos y heridos, millones de desplazados. Cuatro años de dolor bajo los designios del sátrapa Putin, uno de los dirigentes más despiadados de nuestro tiempo.

Hace dos años recomendé aquí Un hogar para Dom, la conmovedora novela de la ucraniana Victoria Amelina. En aquella reseña evocaba las circunstancias que condujeron a su muerte: falleció el 1 de julio de 2023, en Dnipró, por las heridas sufridas días antes en un bombardeo ruso sobre Kramatorsk, cerca del frente del Donetsk. Victoria había abandonado su prometedora carrera literaria para documentar crímenes de guerra. Viajó a la zona junto al escritor Héctor Abad Faciolince, el diplomático Sergio Jaramillo y la periodista Catalina Gómez, todos colombianos, con el fixer -facilitador- ucraniano Dima Kovalchuk. Cenaban en la pizzería Ria Plaza cuando dos misiles Iskander destruyeron el local. Amelina murió días después; otras doce personas fallecieron; sus acompañantes sobrevivieron.

La conmoción llevó a Abad a denunciar la política agresiva de Putin y a mantener viva la memoria de Victoria, primero en un artículo en El País el 23 de julio de 2023 y luego en el epílogo a la segunda edición de la novela de la ucraniana. Ahora vuelve sobre aquellos hechos en Ahora y en la hora, un libro bellísimo que ofrece apuntes históricos sobre Ucrania: su condición fronteriza (presente en la raíz etimológica de su nombre, krai, lindero), las invasiones sucesivas, el terror rojo y la hambruna devastadora (el Holodomor) que impuso Stalin en los años treinta del pasado siglo, las purgas también estalinistas contra el Renacimiento Cultural Ucraniano, el Holocausto, la anexión de Crimea en 2014, la desestabilización del Donbás y la invasión de 2022, con su estela de muertos, torturas, destrucción y millones de desplazados. Igualmente, incorpora reflexiones políticas sobre los logros y límites de Occidente, sobre la experiencia de la Unión Europea, sobre el auge del autoritarismo y la “servidumbre voluntaria”, sobre el deber moral de resistir al “mayor monstruo de maldad del siglo XXI”.

Además, y sobre todo, en su relato Faciolince, que escribe asediado por el recuerdo del obús y la sombra de la muerte y con la voluntad de exorcizar sus fantasmas y dar testimonio de una guerra infame, reconstruye los antecedentes del viaje, describe minuciosamente el atentado, pergeña un perfil de los protagonistas, reflexiona sobre la invasión e indaga en su propia conciencia: miedo, culpa, ansiedad, responsabilidad. La narración entremezcla así crónica, historia, política e introspección.

El viaje se gestó en 2019, cuando dos jóvenes editoras ucranianas le propusieron traducir y publicar en su país su exitoso libro El olvido que seremos. La pandemia primero y la invasión después frustraron ese plan. Desde entonces, Abad se implicó en la causa ucraniana con artículos y actos de apoyo. En 2023, camino de un festival en Grecia, decidió visitar Kyiv para presentar la traducción de su libro y la campaña ¡Aguanta, Ucrania!, el movimiento que reúne a personas de América Latina para respaldar el legítimo derecho de Ucrania a defenderse de una agresión exterior intolerable, junto a Jaramillo, Catalina y Victoria Amelina. Tras los actos, surgió la idea de acercarse al frente, a Kramatorsk. Abad dudó —su familia se oponía—, pero acabó aceptando.

La descripción del atentado es sobrecogedora: la ubicación de cada uno en la mesa; el cambio de asiento por su problema auditivo, que llevó a Victoria a ocupar el lugar que él dejó; el whisky servido a escondidas para sortear la prohibición del alcohol; las últimas palabras de ella —“Don’t worry, it looks like apple juice”—; la explosión; el humo y los gritos; el desconcierto general; su deambular aturdido; Victoria gravemente herida. Sabremos luego de la varilla metálica que atravesó su cráneo, del traslado a Dnipró, de las llamadas a su familia, de su propio paso por el hospital y de un interrogatorio de los servicios de inteligencia. La noche en el hotel, el regreso a Kyiv, el encuentro con Luis de Vega, corresponsal de El País en la región, y con Emmanuel Carrère, el viaje hacia el oeste, la noticia final de la muerte de Victoria.

Abad traza retratos delicados. Victoria: pálida, frágil, “parece un cisne”; irónica, lúcida, comprometida; miembro de Truth Hounds, una organización para la investigación y denuncia de los crímenes perpetrados por los ejércitos de Putin; ingeniera reconvertida en escritora; madre de un niño refugiado en Polonia. Catalina Gómez aparece como periodista ejemplar, valiente y solidaria, decidida a volver a Kramatorsk tras el atentado para contar la verdad. Sergio Jaramillo, diplomático brillante y eficaz, impulsor de ¡Aguanta, Ucrania! Dima, sociólogo de profesión, conductor, guía y “facilitador” imprescindible, que acabará diagnosticado de estrés postraumático a causa de la explosión.

Entrelazada con el relato de las circunstancias del trágico suceso, sobresale otra línea fundamental de un libro que es, también, un examen de conciencia. Abad, con sesenta y cinco años, confiesa su miedo a la vejez y a la muerte, su narcisismo por centrar en sí mismo el protagonismo del incidente, su culpa por haber sobrevivido, sus dudas sobre el viaje, los reproches familiares, el remordimiento por haber huido del lugar de los hechos tras la explosión temiendo el posible impacto de un segundo obús. Se pregunta por el sentido del testimonio, por las limitaciones de la literatura, por el azar y el destino, por el duelo y la paternidad, por el mal. Evoca paralelismos con su vida —Victoria y su propia hija nacidas el mismo año—, “dialoga” con Grossman, Primo Levi, Borges, Orwell, Lorca, Ungaretti, Snyder o Sands, y evoca las figuras de Gógol, Conrad, Roth, Ajmátova, Lispector, Pizarnik, con raíces ucranianas.

Un apéndice final enumera a los fallecidos en la pizzería, con edades y profesiones: un homenaje sobrio a sus muertes absurdas. Ahora y en la hora es, así, crónica, elegía y confesión; un acto de memoria y una defensa de la palabra frente a la barbarie.

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Héctor Abad Faciolince. Ahora y en la hora. Editorial Alfaguara. Madrid, 2025. 236 páginas. 19.90 euros

Alberto San Segundo - YouTube

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