Las propuestas 'La Matanza Farinata' y 'Pagoda Niponóbriga' protagonizan una tarde en la que el público ha abarrotado los tablaos tras el festival taurino
La efímera plaza de toros mirobrigense cambió en la tarde del lunes la tensión de la lidia por el espectáculo festivo y cultural. Tras finalizar el intenso festival taurino, el coso se ha transformado para acoger el tradicional desfile de carrozas, una cita del Carnaval del Toro que ha conseguido llenar por completo los tablaos y la zona acotada del albero.
El público, entregado a la celebración, ha podido disfrutar de dos propuestas muy diferenciadas que han destacado por su ingenio, su vinculación con la tradición y su espectacularidad visual. El evento ha comenzado poco después de que la arena quedara despejada, manteniendo el ambiente festivo en el epicentro del carnaval de Ciudad Rodrigo.
La primera carroza de 9 participantes pertenecientes a la Asociación de San Andrés con "La Matanza Farinata", ha apostado por una recreación costumbrista cargada de humor.
El grupo ha representado una matanza tradicional con todo lujo de detalles, incluyendo las herramientas básicas para la elaboración de chorizos y embutidos, así como las vestimentas típicas de esta labor. El toque cómico que ha arrancado las carcajadas de los presentes lo ha protagonizado la persecución entre un matancero, armado con un cuchillo de dimensiones gigantescas, y un marrano, recreado al mismo tamaño colosal, que huía despavorido por el ruedo sembrando el caos de manera divertida.
El asombro se ha apoderado de la plaza con la aparición de la segunda propuesta. Bajo el título "Pagoda Niponóbriga", esta carroza ha sorprendido por su compleja elaboración y su gran tamaño. Con un equipo de 19 integrantes, el montaje ha ofrecido una fusión de temáticas china y japonesa.
El desfile de este grupo se ha estructurado en tres partes visualmente impactantes abriendo las concejalas del partido Popular vestidas de geishas .
Ambas creaciones han sido despedidas con ovaciones por parte del público local y visitante, cerrando una de las tardes más coloridas del ciclo carnavalero.